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Andorra como medida de la Vuelta

La penúltima etapa transcurre íntegramente por el pequeño país pirenaico. 105 kilómetros con seis puertos y final en La Gallina

  • La vuelta partirá desde Málaga y promete emociones fuertes hasta el último día
    La vuelta partirá desde Málaga y promete emociones fuertes hasta el último día

Tiempo de lectura 2 min.

13 de enero de 2018. 13:59h

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Domingo García Estepona. 13/1/2018

El final del año pasado con victoria de Contador en El Angliru obligaba a un final espectacular como el que tendrá la Vuelta sin salir de Andorra. Seis puertos concentrados en 105 kilómetros que desembocan en La Gallina. Una etapa parecida a la que se vivió en 2015, diseñada por Purito Rodríguez y que hizo temblar las piernas a más de uno. “En Andorra no puedes pedir que no haya dureza. Hay muy poca distancia de puerto a puerto. Esta etapa es maravillosa, corta y dura, un espectáculo”, asegura Purito. Hace tres años allí ganó Mikel Landa, entonces en Astana. “Parece muy dura y el último día va a ser todo o nada. Puede pasar cualquier cosa”, advierte el nuevo corredor de Movistar.

La carrera llegará castigada hasta allí. El día anterior habrá otro final en Andorra, en La Rabasa. “Te deja tocado, es un puerto que engaña. El principio es muy duro y los últimos tres o cuatro kilómetros son muy duros”, asegura Purito. Y a Andorra se llega después de un previsible paso tranquilo por Lérida después de llegar al Balcón de Vizcaya. Un final inédito con rampas que llegan al 23 por ciento y un final al 16 por ciento de desnivel.

Les Praeres, en Asturias, es otro de los finales inéditos y explosivos que suele presentar la Vuelta cada año. No llega a los cinco kilómetros, pero la carrera ofrece porcentaje del trece y medio por ciento de desnivel y tramos por encima del 20.

La carrera es para escaladores con sólo 40,7 kilómetros de contrarreloj repartidos en dos etapas. La primera, una contrarreloj individual por las calles de Málaga para empezar el 25 de agosto. La segunda, entre Santillana y Torrelavega, de 32,7. “No es mi fuerte, pero vamos mejorando y siendo la zona que es esperemos que haya algún desnivel”, afirma Landa.

Además, la carrera, que ya ofrece un final en alto en el Caminito del Rey en la segunda etapa, recupera una cima mítica como los Lagos de Covadonga con dos pasos previos por el puerto del Fito. Los ciclistas llegarán castigados a Madrid el 16 de septiembre.

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