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Las claves del Barcelona-Real Madrid de la final de la Liga Endesa

Campazzo entra a canasta en el tercer partido de la final
Campazzo entra a canasta en el tercer partido de la finallarazon

Ya lo comentó Campazzo al final del primer partido. “La diferencia es engañosa”, advirtió el base argentino sobre los 20 puntos de diferencia que registró el marcador en la apertura de la final de la Liga Endesa. Dos partidos resueltos por un punto y dos equipos que con el paso de los minutos agudizan virtudes y defectos. Ahora el Madrid tiene la segunda oportunidad en el Palau para levantar el que sería su trigésimo quinto título liguero.

De tres en tres

El Madrid se ha apostado en la final más allá de la línea de tres y muchas de sus opciones pasan por su acierto desde esa distancia. Los números son reveladores. El Madrid lanza más de tres que de dos y su porcentaje de acierto le permite sumar más puntos desde esa distancia que desde cualquier otro lugar de la cancha. La traducción: 38/93 en triples (40,8 por ciento) frente a 41/82 en tiros de dos (50 por ciento). Hay ocho jugadores de la plantilla que han lanzado más de tres que de dos: Llull, Campazzo, Carroll, Rudy, Taylor, Deck, Randolph y Thompkins. Otro, Causeur, ha realizado casi los mismos intentos. Sólo los tres pívots (Ayón, Tavares y Reyes, aunque la presencia de éste sea testimonial) lanzan más de dos que de tres. Que nadie cuente con un cambio de tendencia. Laso: “Perder un partido no nos va a cambiar ni para bien ni para mal. Ofensivamente me preocupa que no mantengamos nuestro estilo de juego”. Pesic no parece demasiado preocupado: “Hemos ganado el tercer partido con nuestro juego, creemos en nuestra defensa y sabemos que el Madrid vive de sus triples. Nosotros tenemos confianza en nuestro concepto de defensa. Ellos con jugadores como Rudy han anotado triples desde diez metros, pero siempre controlamos este aspecto. Todos los tiros del Madrid en el tercer partido fueron después de una muy buena defensa”.

Segundas oportunidades

El Real Madrid manda en la final (2-1), pero la igualdad es tal que cada equipo se ha impuesto en la mitad de los cuartos: seis parciales para el Madrid y otros seis para el Barça. El factor más desequilibrante en favor de los azulgrana es el dominio en el rebote. Durante algunos tramos de partidos ha resultado abrumador. Más datos: las diferencias han sido +10, +9 y +14. Este balance se inclina del lado barcelonista sobre todo por el rebote ofensivo: 41 en total y eso significa 41 nuevos ataques. Y eso que el Barça, por decisión de Pesic, no cuenta con Seraphin. El papel de Claver, fundamental.

Decisivo Heurtel

El base francés sigue siendo un quebradero de cabeza para la defensa del Madrid. Ninguno de sus pares (Taylor, Llull, Campazzo, Rudy...) ha conseguido frenarle. El Barça se ha echado en sus brazos en las situaciones críticas del segundo y el tercer partido. En Madrid sólo le frenó Pesic cuando le condenó al banquillo cuando estaba desatado. En el Palau no le contuvo nadie y lideró el parcial de 12-0 cuando el Madrid ya se había fugado en el tercer cuarto. Es el jugador más desequilibrante de la final: 21,6 puntos (65,5 por ciento en tiros de dos y 94,7 en tiros libres), 2 rebotes y 3 asistencias en 22 minutos en pista. Su bajo porcentaje en tiros de tres (3/11) y las tres pérdidas que promedia son menos importantes que los aspectos positivos. Y eso que con Pesic apenas se lleva y que el técnico serbio prefiere a Pangos en los minutos finales por aquello de la defensa. El Madrid, de cara al exterior, no se obsesiona. “Tenemos que estar tranquilos y pensar sólo en el cuarto partido. No hay más”, asegura Ayón.

Los precedentes y el triple de Herreros

La victoria del Barça en el tercer partido no oculta que los precedentes siguen favoreciendo al Real Madrid. La historia dice que cuando el playoff final se encuentra 2-1, el equipo que arrancó la serie con el factor cancha a favor se impuso en 10 de los 11 precedentes. De esos once casos previos, cuatro acabaron en el cuarto encuentro, seis se fueron al quinto y uno de ellos llegó al quinto y terminó con la remontada del equipo que no contaba con el factor cancha. El único precedente de remontada estuvo protagonizado precisamente por el Real Madrid. Fue en la temporada 2004/2005 ante el Baskonia en una final que se resolvió en el Buesa Arena con el mítico triple de Alberto Herreros.