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Dovizioso ajusta cuentas

Recupera su mejor versión y suma en Brno una victoria con sabor a revancha por sus últimos errores y la guerra dialéctica con Lorenzo. Márquez aumenta su ventaja

  • Andrea Dovizioso en cabeza durante el Gran Premio de la República Checa
    Andrea Dovizioso en cabeza durante el Gran Premio de la República Checa / Ap

Tiempo de lectura 4 min.

06 de agosto de 2018. 02:40h

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José Manuel Martín 5/8/2018

Tenía varios asuntos pendientes últimamente y por eso gritó de forma especial su triunfo en la República Checa. Era sólo el segundo del curso, el primero desde que renovó su contrato con sueldo, por fin, de piloto estrella, y también el punto final a su peor racha en mucho tiempo. Dovizioso fue la gran revelación de 2017, donde sumó seis victorias, las mismas que Márquez. Para demostrar que no era fruto de la casualidad se impuso en la apertura de este Mundial en Qatar, en una especie de confirmación de su nuevo estatus. Se sentía el mejor y la verdad es que en ese momento era el único rival al que Marc temía de verdad.

Dovi se había ganado su nueva condición de crack, una reconversión que decidió a los jefes de Ducati a «pasar» de Lorenzo y apostarlo todo al italiano. El fin de semana de Le Mans se anunciaron sus dos años más de contrato con salario de máxima figura. Desde entonces, incluso un poco antes, sólo un podio, en Italia, y errores de los que precisamente él no solía cometer. Quizá le pesó un poco la responsabilidad de ser el elegido de su fábrica, que al mismo tiempo rompía relaciones para el futuro con Lorenzo, al confirmarle que no le harían ni una oferta decente de renovación. Justo en mitad de esa sucesión de acontecimientos Dovizioso dejó de ser el piloto infalible que había discutido el título de 2017 hasta Valencia. Reconoció sus errores y una pérdida evidente de competitividad. Jorge había ganado dos carreras mientras él se desteñía como candidato al campeonato. No encontraba esa versión ganadora que sí recuperó ayer en un ajuste de cuentas consigo mismo para empezar y con su compañero de escudería para continuar.

Ambos se habían lanzado mensajes en la prensa los últimos días. Uno dijo que no creía que Jorge hubiera sido fichado para ganar un par de veces nada más y, desde el otro lado del taller, el eco devolvió la frase: «Dovi se cree mejor de lo que es». Una batalla dialéctica que se trasladó a la pista en la República Checa y que dejó unas últimas vueltas apasionantes y muy bonitas de ver. Lorenzo cambió su estrategia habitual y ahorró al principio para ser competitivo al final. Le funcionó para ser segundo y para incluso atacar a su compañero por el primer puesto. Había un sabor a revancha en el duelo entre los dos, empeñados en taparse la boca mutuamente. Se impuso Dovi, mientras Jorge sí le ganaba la batalla al que será su rival más íntimo en 2019. Marc no quiso asumir todos los riegos, pero sí alguno para intentar subirse al segundo escalón en las últimas curvas. No pudo con la aceleración de la Ducati, pero no había ningún drama, porque el objetivo estaba cumplido. El trazado checo no es uno de los preferidos de Marc, así que terminar tercero y meterle tres puntos más a Rossi era botín más que suficiente. Valentino sigue segundo, aunque un poquito más lejos con una carrera menos por cubrir. Márquez encendió el «modo campeonato» y administró su ventaja.

Ducati celebraba por todo lo alto su doblete en Brno y el vigente campeón tiraba de ironía. «Están muy contentos, es normal, hace mucho que no ganaban». Exactamente hacía tres carreras y todas acabaron en el bolsillo del dorsal 93, que ahora mismo teme un poco menos a Dovi que cuando todo empezaba. La de ayer no era su guerra (mantiene 68 puntos de colchón respecto al italiano), como no serán algunas otras en las que vaya cambiando el nombre de los ganadores mientras a él le salen las cuentas.

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