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La puesta a punto del “viejo Nadal”

Rafa irá a Roland Garros con una preparación atípica, como las últimas temporadas

Rafa Nadal, durante su último partido en el Mutua Madrid Open, ante Carlos Alcaraz
Rafa Nadal, durante su último partido en el Mutua Madrid Open, ante Carlos Alcaraz FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Nadal perdió en cuartos del Mutua Madrid Open, lo asumió y se puso camino a Roma para seguir entrenando. «Es mi realidad», ha repetido. La inoportuna fisura en una costilla que se produjo el 20 de marzo en Indian Wells le partió un curso perfecto hasta ese momento y le condicionó la parte más importante de la temporada para él. Su «realidad» es que estuvo un mes sin pisar una pista y ahora está de pretemporada. Por primera vez en su larga carrera (sin contar 2020, por la pandemia) va a acudir a Roland Garros sin el rodaje que le da jugar en Montecarlo y Barcelona. Al Principado ha sido fiel sin fallo desde 2005 y al Conde de Godó sólo faltó en 2010 para darse un respiro, pero ya había ganado en Mónaco. En 2020 no estuvo en ninguno, ya que no se disputaron al ser el año en el que el covid lo paró todo. Roland Garros se jugó en el otoño parisino, con frío y bajo techo y el zurdo supo adaptarse perfectamente con la única previa de haber participado un par de semanas antes en Roma, también fuera de época.

Lo normal (que en realidad es anormal por lo complicado de repetirlo casi siempre) era que Rafa fuera a París con varios títulos en tierra ese curso y pleno de confianza, pero la verdad es que las últimas veces ha llegado a la Philippe Chatrier con más complicaciones. En 2020 ya está contado. En 2019 tuvo problemas físicos en febrero, marzo y abril y cuando le tocó jugar en tierra estaba desmotivado, hasta el punto de que tras caer en semifinales de Montecarlo ante Fognini se planteó parar unos meses y resetear la cabeza y el cuerpo. Se reunió con su equipo y decidió seguir. Fue a Barcelona y no empezó bien, en un primer partido contra Mayer en el que incluso tuvo la sensación, como reconoció, de estar aburrido, de estar, pero no estar... Aunque ganó ese día. La mentalidad cambió pese a la derrota ante Thiem en semis y la transformación definitiva fue en Roma: levantó el título venciendo en la final a Djokovic. Ya estaba listo y con moral para volver a triunfar en París y no parar, porque unos meses después asaltaría el US Open.

También en la capital italiana llegó el año pasado el clic: en Montecarlo y Madrid había caído en cuartos y, aunque ganó en la Ciudad Condal no terminaba de jugar bien. En Roma contra Shapovalov salvó dos pelotas de partido y a partir de ahí voló hacia el título y se plantó en París de nuevo como favorito, aunque esta vez Nole sí le frenó en una semifinal titánica.

Roma, por tanto, suele ser un lugar de metamorfosis para Rafa. Ya se está entrenando duro allí, como hizo en Madrid con sesiones dobles todos los días para recuperar el tiempo perdido. «Mi cuerpo es como un coche viejo: se necesita tiempo para volver a arrancar. Tengo casi 36 años, ya no tengo 19, por lo que siempre se necesita tiempo para recuperarse. A mí edad hay problemas que no se pueden controlar, pero no me impiden ser competitivo y estar físicamente bien», dijo el balear a los medios en Italia. Su teórico camino allí sería: Isner, Shapovalov, Ruud, Djokovic y Zverev o Tsitsipas.