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Nadal y el golpe que es como “un caramelo envenenado” en Wimbledon

Álex Corretja y Jordi Arrese analizan el revés cortado del tenista español en hierba antes de que se enfrente a Taylor Fritz en los cuartos del All England Club

Nadal, a punto de ejecutar un revés cortado en uno de sus partidos en Wimbledon
Nadal, a punto de ejecutar un revés cortado en uno de sus partidos en Wimbledon FOTO: Alberto Pezzali AP

Se puede decir que Taylor Fritz, el rival de Nadal en los cuartos de Wimbledon, está acostumbrado a que todo le vaya muy rápido, en la vida y en su carrera. Con 18 años se casó, con 19 fue padre y con 21 se divorció. También con 18 años disputó su primera final ATP, en Memphis, y ya había sido número uno del mundo júnior y había ganado el US Open de la categoría y había llegado a la final de Roland Garros. Luego tuvo un parón y ahora está en su mejor momento. «Es un jugador que desde jovencito prometía mucho. A día de hoy su tenis ha ido evolucionando bastante, ha obtenido sus mejores resultados ahora, hace poco. Golpea muy bien la pelota. Quizá antes le costaba un poco tener una buena movilidad, pero a día de hoy se mueve mucho mejor. Es muy peligroso en hierba, su impacto hace correr muy bien la pelota y habrá que tener un gran día», analiza el técnico de Rafa, Francis Roig, el duelo que tiene un precedente reciente que «no sirve de mucho»: ganó Fritz a Nadal la final de Indian Wells, con el estadounidense con un esguince de tobillo y el balear con una costilla fisurada.

El zurdo, finalista cinco veces en el All England Club y ganador en dos, llegaba a Londres con dudas que ha ido resolviendo y en los últimos partidos ya se ha visto a un tenista agresivo ante Sonego y consistente contra Van de Zandschulp. Del pie, dijo Roig, que «no, news, good news», es decir, que todo en orden, y la adaptación a la superficie más especial de este deporte progresa adecuadamente. «En el tercer y cuarto encuentro ha habido mucha diferencia de nivel, sobre todo de impactar la pelota, de dominar, de poder ir hacia delante... Al final, cuando vemos las estadísticas, cuanto más hacia la red pueda ir, mejor estará golpeando la pelota y es de lo que se trata», prosigue el preparador del español. Rafa está golpeando con más confianza y está haciendo daño con un arma extra que hay cuando se juega sobre verde y que el español utiliza perfectamente: el revés cortado.

Se trata de un golpe que habitualmente es defensivo, pero que en hierba puede convertirse en una trampa. «Es básico, es muy importante en muchas ocasiones porque, primero, no llegas bien de piernas y con el revés cortado soltando una mano es más fácil de neutralizar la potencia del golpe del rival; segundo porque tácticamente te da tiempo a que la pelota viaje más lentamente y puedes recuperar el centro de la pista», explica desde Wimbledon Álex Corretja, ex número tres del mundo y ahora comentarista en Eurosport. «Y después es una pelota que bota mucho más baja. Hay jugadores muy altos, como Van de Zandschulp, que es muy agresivo, y entonces le va por debajo de la red y él está obligado a darle un poco más de efecto y no puede pegarle tan potente», prosigue el campeón del Masters en 1998. «Si a esa misma bola llegas justo con el revés liftado o más plano, en lugar de cortado, es más fácil que te dominen al siguiente golpe», añade.

«Rafa tiene lo más importante del cortado: que no le flota nada. Es capaz de cambiar muy bien tanto el cruzado como el paralelo y eso le da más tiempo a él, en situaciones que bota menos la bola o que va más complicada, a ponerse más fácilmente de derecha», sigue con el análisis Jordi Arrese, ex capitán de la Copa Davis. «El revés cortado de Rafa viene mejorándolo desde hace muchísimo tiempo. No tiene un revés clásico continental que es como dominan la mayoría de los grandes reveses cortados, pero tiene un control fantástico, lleva muy firme la muñeca, la atraviesa muy bien y, lo dicho, no le flota», continúa. «Es muy peligroso porque como la pelota viene cortada, a veces se te queda enganchada en la raqueta, de ahí que Rafa lo utilice bastante, sobre todo en hierba, porque al patinar la bola se queda un poco muerta, tienes que ir a por ella y si no te mueves muy bien de piernas es como un caramelo envenenado», concluye Corretja.