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Los estibadores vuelven a la huelga

Convocan paros entre los días 25 y 30 de noviembre para reclamar que los convenios se adapten a la reforma del sector

Un grupo de estibadores en el puerto de Vigo
Un grupo de estibadores en el puerto de Vigo

El conflicto de la estiba parecía muerto y enterrado. Pero no lo está. La Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar (CETM) ha presentado hoy un preaviso de huelga para el día 25 de noviembre, de 24 horas, y del 26 al 30 en horas alternas. El sindicato ha justificado las movilizaciones en "la dilación en la negociación del V Acuerdo Marco por parte de la patronal, Anesco, así como su ausencia de buena fe".

La CETM considera que es "vital" cerrar sin demora un marco normativo general que ampare las negociaciones de los convenios de cada uno de los puertos, dado que, según asegura, deben estar adecuados a la nueva normativa derivada de la reforma del sector antes de que concluya este año. La Coordinadora asegura que, en caso de que no se adapten a la nueva norma, "la profesión de la estiba queda en un limbo legal sin ninguna garantía para los trabajadores, pues los convenios colectivos serán nulos".

De esta forma, el sindicato ha optado por convocar de nuevo paros, que tendrán así lugar dos años después de los que llevaron a cabo en la primera mitad de 2017, cuando el Gobierno emprendió la reforma del sector para adecuarlo a la legislación europea y sortear una multa de la UE.

Según ha explicado la Coordinadora, la huelga comenzará el día 25 de noviembre, durante 24 horas, iniciándose a las 08:00 del mismo día y finalizando a las 08:00 horas del día 26 de noviembre. A partir de entonces, hasta el día 30 de noviembre, los estibadores realizarán sus movilizaciones mediante la modalidad de una hora de huelga y una hora de trabajo, ejercitando el derecho a la huelga de 9 a 10; de 11 a 12; de 13 a 14; de 15 a 16; de 17 a 18; de 19 a 20; de 21 a 22; de 23 a 24; de 01 a 02, de 03 a 04, de 05 a 06, de 07 a 08.

La CETM ha explicado que, al ejecutarse en horas alternativas, no habrá cesación de los servicios y no afectará a las mercancías perecederas, peligrosas o a las que cubran necesidades estratégicas, al normal abastecimiento de la población ni al desarrollo de la actividad económica, por lo que entienden los convocantes que "no se precisa el establecimiento de servicios mínimos". De igual manera, la huelga no afectará al tráfico de pasajeros de líneas regulares.