El agujero del Estado: 25.000 euros por español

El Instituto de Estudios Económicos advierte de que gravando más a las empresas no se reducirá el déficit y que más endeudamiento ahogará el crecimiento. La deuda pública engulle ya el 6% de los ingresos

«Estamos preocupados por la política del futuro Gobierno si es tendente a aumentar la deuda pública. Confío en que no vaya por el camino de aumentar impuestos porque drena el crecimiento económico». Así de contundente se mostró el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Íñigo Fernández de Mesa, durante la presentación del estudio «La deuda pública en España», cuyas conclusiones siembran dudas sobre las políticas económicas que el futuro Gobierno PSOE-Podemos pueda poner en marcha si finalmente logra la investidura. Las advertencias del IEE son muy claras: el elevado nivel de endeudamiento, situado en el 97,7% del PIB –ya sufre efectos negativos a partir de un 90% del PIB–, resta recursos al sistema público, ya que llega a destinarse a tal efecto hasta un 6% de los ingresos presupuestarios, por lo que incide negativamente en el crecimiento económico. Por ello, el informe advierte de que es «prioritario volver a la ortodoxia económica y fiscal para garantizar que la deuda pública se sitúe en un nivel sostenible». También pide llevar a cabo reformas que incrementen el crecimiento de la economía a través de una «consolidación fiscal creíble», basada en la «contención del gasto público». Pero reclama que esta consolidación se haga «sin subir impuestos», ya que una mayor presión fiscal afecta directamente al crecimiento porque «acaba generando más deuda pública». En concreto, advierte de que puede llegar a restar hasta 2,5 puntos al PIB en el próximo lustro. Fernández de Mesa quiso dar un toque de atención sobre el posible giro de la política económica que puede dar el futuro Gobierno socialcomunista y subrayó la necesidad de recuperar la contención del gasto en relación con los ingresos. «Aplazar la necesidad de cuadrar las cuentas supone posponer el problema a costa de tener uno más grave en el futuro».

Este informe, realizado conjuntamente entre el IEE y el Instituto Económico Molinari francés, busca «visibilizar el problema del excesivo endeudamiento acumulado por las administraciones públicas» de los países europeos. Y, en el caso particular de España, puso fecha al momento en el que todas las administraciones públicas agotaron sus recursos fiscales para financiar el gasto: el 9 de diciembre de 2018, conocido como el Día de la Deuda. Desde esa jornada, todo el gasto público tuvo que sufragarse con emisión de deuda hasta que finalizó el ejercicio. Y, si no se toman medidas correctivas, esta fecha puede ir ampliándose cada año. La media del Día de la Deuda del conjunto de las administraciones públicas de la UE se situó en el 25 de diciembre, 16 días menos que España, con lo que solamente tuvieron que cubrir con dinero prestado seis días. Para el IEE, España presenta un escenario de déficit «muy preocupante», ya que además de situarse entre los países con mayor desequilibrio fiscal y con una deuda más elevada, «apenas ha experimentado alguna mejoría en los dos últimos años». Critica especialmente que, pese a que los ingresos fiscales se hayan situado en «máximos históricos», la falta de eficiencia en el gasto mantiene «un desajuste permanente de las cuentas públicas», que eleva la deuda hasta el entorno del 100%, y que el estudio cuantifica en más de 25.000 euros por habitante.

Es precisamente en este apartado, el de la presión fiscal, en el que el IEE se muestra especialmente preocupado. Entiende que el efecto producido por el aumento de los impuestos no está directamente relacionado con la reducción del gasto, puesto que a medida que se eleva la tributación se produce un efecto negativo sobre el crecimiento y la inversión, en torno a medio punto del PIB al año sobre el crecimiento y de un punto sobre la inversión privada en cada ejercicio. Ante la posibilidad de que el futuro Gobierno lleve a cabo subidas de impuestos, –un 15% en el Impuesto sobre Sociedades, sobre el IRPF, los relativos a las rentas de capital y las contribuciones sociales– avisa de que hacerlo tendrá un efecto más negativo sobre el crecimiento que si se hace sobre tributos indirectos, que provocan menos distorsión sobre el sistema. Otro de los grandes agujeros del que avisa el IEE son las pensiones. La desaceleración del empleo, la falta de reformas y el envejecimiento demográfico harán que este indicador se siga deteriorando, generando nuevas cargas y perjudicando la sostenibilidad futura del sistema de pensiones. Finalmente, advierte la anestesia y la falsa confianza que puede crear la política monetaria ultraexpansiva del Banco Central Europeo, que ha proporcionado liquidez, bajos tipos de interés y compra de bonos soberanos. «Han contribuido a que los costes de financiación de la deuda sean históricamente bajos y provocado la actual relajación en el control de la deuda».