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Economía

Renault anuncia un plan de ajuste de 2.000 millones tras perder 141 millones

La crisis de Nissan ponen a la compañía en números rojos por primera vez en diez años

El grupo automovilístico francés Renault ha declarado hoy unas pérdidas de 141 millones de euros en el pasado ejercicio, lo que contrasta con los 3.302 millones de beneficios declarados en el año precedente. El resultado neto fue positivo en 19 millones, pero contrasta asimismo con los 3.451 registrados en 2018. Las perspectivas del grupo para el año próximo son igualmente pesimistas, ya que declara que tendrá un margen operacional entre un 3% y un 4%, cuando en el año que acaba de cerrar ha sido del 4,8%. El descenso de mercados de Europa y de Rusia, estimados en un 3%, puede seguir lastrando las cifras de la compañía, que espera cerrar 2020 con un “cash flow” positivo. La llegada a la presidencia de Luca de Meo, que asumirá el cargo ejecutivo en julio, puede dar un impulso a la compañía, pero la incertidumbre de la evolución económica de China es un dato negativo más que planea no sólo sobre Renault, sino sobre todo el sector del motor.

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Para afrontar este incierto futuro, Renault ha anunciado que prepara un plan de ajuste de 2.200 millones de euros en tres años en su estructura, sin descartar el cierre de plantas en Francia, según su consejera ejecutiva interina Clotilde Delbos. En España, la compañía tiene plantas en Valladolid y Palencia y fabrica también cajas de cambio en Sevilla. El responsable de CC OO en el Comité de Empresa de Renault España, Rubén González, ha trasladado un mensaje de “tranquilidad” ya que los modelos que se fabrican en las plantas españolas son “estables, de éxito”, con “un trabajo de calidad y competitivo”. “Tenemos unos modelos estables, de éxito, como el nuevo Captur, y estabilidad en el Megane y el Kadjar”, ha sostenido González, quien ha explicado que son buenos productos y con actividad. El comité de empresa de la planta de Renault en Sevilla tampoco teme recortes laborales significativos, dada su elevada productividad y tras haber ganado la fabricación de nuevos productos, como la caja RD0, para vehículos eléctricos, según informa Efe.

Caída libre de beneficios

Según el balance presentado por los ejecutivos de la compañía, la principal razón de estos datos negativos es la crisis de Nissan, que en el pasado ejercicio aportó únicamente 242 millones de euros, frente a los 1.509 con los que contribuyó un año antes. Y es que los beneficios del socio japonés bajaron un 87%. Otros socios, chinos y Daimler, también supusieron pérdidas de 432 millones, en lugar de los 31 millones positivos de 2018. Tampoco el negocio de la filial rusa Autovaz fue importante en un mercado que está en crisis. Las depreciaciones de las monedas sudamericanas, donde Renault es muy fuerte especialmente en Brasil y Argentina, no fueron buenas noticias, que se unieron a la caída de otros mercados importantes para la marca del rombo como Turquía o Argelia.

Pero independientemente de razones externas, los cierto es que las ventas de Renault en el mundo han tenido una bajada del 3,4% a pesar de haber llegado a los 3,8 millones de unidades. Con todo ello, la cifra de negocio, que fue de 55.537 millones, descendió un 3,3% y el margen operacional alcanzó la cifra de 2.662 millones, con un descenso de 950 millones. En el apartado del endeudamiento, a pesar de mantener los costes estables, se incrementó en 89 millones, hasta llegar 442 millones, por culpa del descenso de los dividendos de las participaciones no consolidadas.