Trump afloja la soga a Boeing

EE UU va a rescatar a su sector aeronaútico con 54.000 millones de euros. La compañía, además, asegura que el 737 MAX volverá a volar a mitad de año, lo que ha espoleado a los inversores

Boeing parecía hasta hace escasos dos días uno de los enfermos a los que el coronavirus ha infectado y cuya salud se deterioraba a pasos agigantados por efecto de sus patologías previas. El fabricante americano con sede en Chicago se había encontrado con que la pandemia que está asolando al sector aéreo le pillaba en el momento más delicado de su historia, con la crisis del 737 Max abierta todavía en canal. Pero la brutal expansión de la pandemia se ha convertido al mismo tiempo en la tabla de salvación de Boeing. Cuando más negro parecía el horizonte de la compañía, la Administración de Donald Trump ha salido al rescate de la economía americana con su plan de 2 billones de dólares. Y en paralelo a este rescate, los senadores demócratas y republicanos han acordado prestar 60.000 millones de dólares (unos 54.0000 millones de euros) al sector aeronáutico para evitar su derrumbe.

El rescate le llega a Boeing en el momento más adecuado. Hace un par de semanas, la agencia Bloomberg aseguró que la compañía habría casi agotado el préstamo de 13.000 millones de dólares que le ha concedido la banca, lo que le coloca ante una difícil coyuntura. Máxime, teniendo en cuenta que la compañía depende mucho de la venta de aviones para generar ingresos y sus entregas están por los suelos. En los dos primeros meses del ejercicio, Boeing despachó 30 aparatos, por los 95 del año anterior.

La acción, al aza

Los inversores dan por hecho que Boeing aprovechará el dinero dispuesto por el Gobierno federal para rehacer sus maltrechas cuentas. El viernes, las acciones del fabricante cerraron a un precio de 95 dólares. Ayer, ya se habían disparado por encima de los 120 dólares, si bien siguen muy alejadas de los 333 dólares con los que abrieron el año. Pero no está claro todavía que la firma vaya a tomar prestado ni un centavo público. Su consejero delegado, Dave Calhoun, aseguró ayer que no aceptarán que el Tesoro tome ninguna participación en la compañía como condición para prestarles dinero, una posibilidad que no ha sido descartada por el Senado. «Si nos obligan, miraremos otras opciones. Y tenemos muchas», aseguró Calhoun en una entrevista en Fox.

Junto al maná de Washington, a los inversores también les ha gustado la circunstacia de que Boeing haya asegurado que es muy probable que su modelo 737 Max, el detonante de su actual crisis, vuelva a estar operativo a mediados de año.

Aspectos negativos

De momento, el rescate público o las positivas perspectivas con respecto al 737 Max han pesado más en los últimos días en el ánimo de los inversores que el panorama que se dibuja a corto y medio plazo para la compañía. Por de pronto, ha tenido que paralizar la actividad de su fábrica de Renton (Washington) durante dos semanas para desinfectarla ante el avance del coronavirus. La rápida expansión de la epidemia por todo el mundo también provocó que la semana pasada la agencia de calificación de riesgos S&P rebajase su rating tras advertir de que la pandemia puede impactar en el flujo de caja de Boeing por la cancelación de pedidos ante la caída de la demanda. De hecho, la agencia estima que será de unos -11 millones de dólares. El flujo de caja es un buen indicativo de la salud de una empresa pues mide su capacidad para afrontar pagos.