Canarias testará ya la “vacuna” del turismo en España

El Gobierno insular y los hoteleros presionan para abrir a finales de mayo. Harán de «laboratorio» en verano con el turista local para la reapertura total en septiembre

«Si no abrimos ya, a finales de mayo o principios de junio, no podremos tener preparados los protocolos ni hacer el rodaje con el personal ni asegurar los suministros de pruebas y toda la logística necesaria para afrontar la temporada alta», revela a este diario un empresario hotelero tinerfeño. «No sabemos qué pasará en septiembre, pero tenemos que estar listos para cuando empiece a llegar el turismo alemán y británico. Si perdemos la temporada alta (el otoño y el invierno) lo perdemos todo, porque el turista extranjero es casi el 80% del mercado», añade.

Por eso, el Gobierno de Canarias y los empresarios hoteleros insulares presionan con fuerza al Gobierno de Pedro Sánchez para lograr una desescalada específica para las islas con particular incidencia en la reapertura de los hoteles ya que el turismo representa el 35% del PIB insular, 16.000 millones de euros, de los que 11.682 millones llegan de Europa. Aunque el Gobierno dejó ayer claro que será él el que pilote la desescalada, a nadie se le escapa que si no se activa pronto el turismo en las islas la situación puede ser catastrófica. «Mientras estemos confinados no llegará ningún extranjero. 19.000 millones de pérdidas. Abril y mayo están perdidos, pero hay que activar el turismo nacional en junio, empezando por donde sea más necesario. Hay que vencer el miedo y recuperar la actividad en verano porque si llegamos a noviembre estamos perdidos», advierte a LA RAZÓN José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, la patronal del turismo.

El plan del Gobierno canario consiste en comenzar ya el desconfinamiento parcial mediante cuatro fases ante la baja incidencia del Covid-19 en las islas.

Aunque Canarias fue la comunidad autónoma donde primero se detectaron casos del coronavirus en España –el 31 de enero un turista alemán dio positivo en La Gomera y el 23 de febrero se declaró el aislamiento de un grupo de turistas en La Caleta (Adeje), desde entonces el avance de la epidemia ha sido lento.

El archipiélago acumula 2.140 casos positivos por coronavirus, 99,4 por cada 100.000 habitantes, de tal manera que actualmente en las islas hay 947 casos activos, además de 48 casos por confirmar. Tenerife suma 86 fallecidos, Gran Canaria, 33, La Palma, 5 y Lanzarote, 4. En tres islas, El Hierro, La Gomera y La Graciosa, no se ha registrado ningún deceso por la enfermedad y, de hecho, en esta última isla no hay constancia de ningún contagio.

Ante esta situación, Sánchez parece dispuesto a tomar nota de las reclamaciones de los hoteleros canarios y del Ejecutivo insular, ya que Canarias podría servir de «laboratorio» desde finales de mayo o junio para probar la «vacuna» que necesita el sector turístico español, que aporta el 12% del PIB nacional, de cara al verano. Además, los hoteleros no quieren renunciar a los 2.182 millones de euros que mueven los viajes que los canarios realizan entre las islas y los 1.213 millones que se dejan los peninsulares.

El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, está convencido de que la condición insular, con las entradas del extranjero por mar y aire restringidas, permite tener más monitorizada la entrada de casos. Además, la estructura hotelera de las islas, muy centrada en «resorts» cerrados facilita el control de los turistas, que serían sobre todo canarios. Cualquier caso «importado» podría ser fácilmente aislado como ya se probó a finales de enero.

El objetivo es que desde el lunes pueda abrir el pequeño comercios, mientras los centros comerciales podrían ponerse en marcha a partir de la segunda semana. El plan que el Gobierno insular presentó ayer contempla que no se podrán celebrar eventos públicos de más de 50 personas y los cines y los teatros podrán abrir para medio centenar de espectadores o un tercio del aforo. En esta primera fase, cuando Sánchez de el visto bueno, los niños y adolescentes de hasta 14 años podrían salir de 15:00 a 19:00 horas y las personas mayores lo harían en horario de mañana.

El resto de personas saldrían a la calle en días pares o impares según el número de calle en el que se viva, menos en las islas de La Graciosa, La Gomera y El Hierro, donde aplicarán restricciones.

Los hoteles podrían abrir en la segunda semana, con una ocupación del 50%, y los restaurantes, también con el aforo a la mitad, en las dos últimas semanas. El proyecto prevé que el acceso a la playa se podría producir entre la segunda y tercera semana de la desescalada, siempre que esté a un máximo de una hora del domicilio y que guarde la distancia de seguridad. En la cuarta semana, es decir, hacia el 18 de mayo, se podría viajar entre islas.

Aunque no se fija fecha para la apertura de las islas para turistas o no residentes, los hoteleros quieren fijar septiembre como mes límite para la recepción de foráneos, según ha podido saber este diario. En cualquier caso, se establece que las personas que quieran entrar en Canarias deberán certificar una prueba PCR negativa de su lugar de origen. En caso contrario, deberá pasar 14 días confinados al entrar. La apertura de los restaurantes se plantea para las dos últimas semanas y solo podrán admitir a la mitad de su aforo y para no más de cuatro personas por mesa. El Gobierno autonómico defiende que el turismo pueda retomar su actividad a partir de mayo al 50% de su capacidad.

«Tiene todo el sentido que Canarias haga de laboratorio para que los grandes operadores retomen la actividad a partir de septiembre con todas las medidas de seguridad. Es más fácil aplicar los protocolos en un entorno turístico como ese que en uno urbano», indicó a este diario Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial del Turismo (WTTC).