Los robots no se ponen malos

La previsión de crecimiento de los robots industriales para 2021 ha pegado un salto a raíz de la pandemia de coronavirus. No enferman y la reducción de plantilla mejora «la distancia social»

Robots instalados en el mundoJosé Maluenda

No está muy claro si estamos ante una tendencia imparable o ante una necesidad impuesta por el coronavirus, pero lo cierto es que las previsión de crecimiento de la robótica en las fábricas se ha disparado para 2021, hasta las 522.000 unidades de autómatas, principalmente para empresas de Asia. La idea de enormes plantas de montaje operadas por robots, con un mínimo de personal humano, de ese que cobra todos los meses, tiene derechos sindicales y corre el riesgo de enfermar, no es nueva, pero la pandemia ha sumado una nueva baza al argumentario empresarial. Y no hablamos ya sólo de los procesos eminentemente industriales pues el sector servicios, como la logística, la defensa o la salud, también están abriéndose a la automatización. En las últimas ferias internacionales que promocionan estos engendros mecánicos, ya menudean los «camareros», que no sólo toman los pedidos, sino que son capaces de servirlos. En cuanto se disponga de programas de IA (Inteligencia Artificial) capaces de hablar de fútbol, política o aconsejar en conflictos sentimentales, adiós al mesonero de toda la vida. De momento, los sectores más afectados por la robotización son la industria del automóvil, la que fabrica componentes electrónicos, la metal-mecánica, la química, especialmente en la rama de los plásticos, y la alimentación. El gran reto está, por supuesto, en el transporte de mercancías y pasajeros. En el campo de los ferrocarriles las nuevas tecnologías ya permiten prescindir de los maquinistas, pero prima el concepto de precaución. Al fin y al cabo, el cerebro humano tiene capacidades de reacción e interpretación que ningún programa ha conseguido imitar. Hoy, existen modelos de aviones que aterrizan solos, pero no parece que fuera muy tranquilizador para el pasaje volar sin piloto. El país donde hay más robots industriales es, por supuesto, China, que en 2018 tenía 154.000 unidades automáticas de producción en funcionamiento. Le sigue Japón, a mucha distancia. En Europa, Italia, Francia y España, por este orden, con la mayor parte de sus autómatas dedicados al sector del automóvil.