La COVID-19 y el teletrabajo abren las puertas a una mayor flexibilidad para la conciliación laboral y familiar

LA RAZÓN Castilla y León acogió un foro donde se analizaron medidas implantadas por la Junta como la ampliación de los programas «Crecemos» y «Conciliamos» o la «filosofía» en beneficio de los empleados de Bankia

Jornada "Conciliación en tiempos del Coronavirus: presente y futuro", organizada por LA RAZÓN en CyL.
Jornada "Conciliación en tiempos del Coronavirus: presente y futuro", organizada por LA RAZÓN en CyL.Wellington Dos Santos Pereira | LA RAZON

El confinamiento provocado por la pandemia del coronavirus ha abierto nuevas posibilidades en el día a día de numerosas empresas. El teletrabajo ha supuesto, sin duda alguna, la opción más utilizada, con sus ventajas y desventajas, y ha abierto imprevistas expectativas de cara al futuro. Pero también ha puesto sobre la mesa el eterno debate de la conciliación laboral y familiar, que se ha acentuado en la mayoría de los hogares de la geografía española.

Es por ello que LA RAZÓN Castilla y León ha organizado la mesa redonda «Conciliación laboral en tiempos de coronavirus, presente y futuro», un foro patrocinado por Bankia, los Servicios Sociales de la Junta y la Fundación Execyl, y que se desarrolló en el Hotel Silken Juan de Austria de Valladolid, donde se analizó esta problemática, así como las lecciones que han surgido en esta nueva situación, y que ya se están aplicando tanto en el seno de las administraciones como en las propias empresas de esta Región.

Una cita, moderada por el delegado de LA RAZÓN en esta Comunidad, Raúl Mata, y que contaba con la presencia de la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco; el director territorial de Bankia para Valladolid, Burgos y Soria, José Ángel Torres López; la presidenta de la Fundación Execyl y directora de relaciones externas de la empresa Madison, Teresa Cetulio; la secretaria de Mujer y políticas de Igualdad de Comisiones Obreras en Castilla y León, Yolanda Martín, así como la vicepresidenta de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale), Ángela de Miguel.

Todos los invitados a este foro han coincidido en un denominador común: este virus ha marcado un antes y un después en la adaptación del teletrabajo, que se ha tenido que llevar a cabo a pasos agigantados –todo ello con el coste derivado y exceso de trabajo que ha conllevado– y que ha supuesto un punto de inflexión en el ámbito de la conciliación, pero en especial de la «corresponsabilidad», ya que se ha hecho fundamental la implicación del sector masculino en las tareas domésticas del día a día, así como en el cuidado de hijos, mayores o personas dependientes.

Era la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, la primera en tomar la palabra, para destacar que ha existido un trabajo «impresionante» por parte de las familias para adaptarse a esta situación, aunque afirmaba con rotundidad que en estos meses de confinamiento «no se ha conciliado» y sí equivocado el concepto de «compaginar» con «conciliar».

Y todo ello ha propiciado que se hable más de la «corresponsabilidad» a la hora de educar a los hijos. «No es solo cosa de mujeres y esto es una clara lección que hay que sacar en positivo», indicaba, para afirmar que los «hombres ahora son más conscientes de los problemas de conciliación que sufren sus parejas».

Nuevos programas

Consciente de los problemas que esta situación ha generado en miles de familias castellanos y leonesas, Blanco señalaba que el Gobierno regional, desde el primer día, siempre ha apostado por ofrecer las mayores facilidades en ambos ámbitos a los ciudadanos de esta Comunidad. En este sentido se han recibido un total de 787 solicitudes en el programa de ayudas para la reducción de jornada y excedencia. A ello se suman los beneficios fiscales que llegarán a más de 20.000 familias y una nueva línea de ayudas puesta en marcha esta misma semana para gastos en guarderías de la Comunidad.

Asimismo, la consejera explicaba el éxito de los programas de conciliación puestos en marcha para este verano, todos ellos «con la máximas medidas de seguridad». De esta forma se encuentra operativo el programa «Crecemos» en el medio rural, donde se encuentran abiertos 142 centros; «Conciliamos», con el doble presupuesto y la novedad este año de su apertura las tardes entre semana y durante el mes de agosto, a los que se han apuntado 1.913 niños en 52 centros de 45 municipios; así como la puesta en marcha de los Campamentos «Rural Camps», donde se ha ampliado la edad de los participantes de 12 a 17 años. «Y es que los más pequeños y los jóvenes lo han pasado también muy mal durante el confinamiento», aseveraba la consejera.

Desde Bankia, su responsable en el territorio, José Ángel Torres, explicaba las políticas que se han llevado a cabo desde la entidad bancaria, donde «en todo momento se ha propiciado la situación personal de cada empleado». Torres señalaba que antes de que se decretara el estado de alarma, ya existía un buen número de trabajadores operando desde sus hogares y que la filosofía de la empresa ha sido la de tener «más oficinas abiertas con menos gente, con el fin de evitar aglomeraciones».

Satisfacer al empleado

Una situación nueva, desconocida y complicada a la que se ha adaptado Bankia en cuestión de semanas, ya que se ha pasado en todo el territorio nacional de 1.100 empleados trabajando en sus casas a 11.000, algo que también, según Torres, redunda en la «satisfacción del empleado». No obstante, entre las desventajas matizaba que se encuentra que se ha incrementado la carga laboral, por lo que se hace más necesario que nunca un proyecto de Ley para esta cuestión, para que le dé un impulso definitivo y sostenible. Eso sí, se mostraba muy optimista de cara al futuro, con las nuevas oportunidades y expectativas que se abren, porque ahora «tenemos mayor formación y somos más tecnológicos».

La directora de Execyl, Teresa Cetulio, aplaudía el esfuerzo inmenso de reinvención que han hecho tanto las empresas como los trabajadores en este tiempo, además de aplaudir la actitud de los sindicatos, que han generado la necesaria «paz social» en estas circunstancias. Cetulio afirmaba que «no se ha vivido una situación de teletrabajo» por la situación generada, pero que la barrera cultural respecto a la digitalización y también sobre la conciliación se ha resquebrajado. Entre los aspectos positivos ha indicado que se han reducido los niveles de absentismo, lo que ha propiciado una mayor produtividad, y que las empresas que «comunican bien con sus empleados tienen el éxito garantizado, porque se ganan su compromiso». Eso sí, explicaba que ahora hay que hacer un inmenso esfuerzo en el plano emocional con los trabajadores por «el miedo a qué va a pasar con su trabajo o ver en qué situación se encuentran».

Elevados costes

Desde el punto de vista empresarial, Ángela de Miguel exponía su punto de vista al matizar que cada empresa tiene su propia realidad, por el tamaño y el sector donde opera, para teletrabajar y conciliar. En este sentido, apuntaba que la mayor parte del tejido empresarial en Castilla y León está compuesto por pequeñas empresas, y ello genera muchos problemas, por el tiempo, y en especial por los costes que se derivan de la implantación de la digitalización. En su opinión el tema de la «corresponsabilidad» es algo cultural, y ello está dificultando el desarrollo profesional de las mujeres, por ello explicaba que desde su organización se está trabajando en cuatros grandes líneas: la transformación cultural de la corresponsabilidad; una campaña coordinada de sensibilización; un programa de empoderamiento para impulsar que las mujeres lleguen a puestos directivos; así como jornadas de sensibilización en empresas sobre perspectiva de género.

Y, para Yolanda Martín, la irrupción del coronavirus ha «visibilizado más» el problema de conciliación que «viene de atrás» y que genera además un grave problema social, familiar y personal, debido a que los «hombres no se han adaptado al ámbito doméstico. «Ser madre penaliza», admitía, y «cada vez hay más jóvenes que no quieren serlo», afirmaba. Por ello, pedía una mayor implicación de las administraciones y de las empresas a la hora de flexibilizar las jornadas laborales, y una mayor concienciación a través de recursos educativos.