¿Qué supone suspender las reglas fiscales?

Se cancelan los objetivos de déficit para 2020 y 2021 y permite a los ayuntamientos hacer uso de 14.000 millones de euros en remanentes

El Gobierno anunció el pasado miércoles 30 de septiembre la decisión de suspender las reglas fiscales para todas las administraciones públicas, que deja sin efecto los objetivos de déficit y deuda, en línea con las recomendaciones realizadas por la Comisión Europea. Así lo comunicó la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, lo que permitirá a las comunidades autónomas y ayuntamientos aumentar su déficit para hacer frente a los gastos derivados de la crisis provocada por la Covid-19.

La titular de Hacienda justificó esta decisión para facilitar a todas las administraciones la “capacidad de poner la totalidad de los recursos al servicios de los ciudadanos” y “mantener unas políticas sociales y de estímulo económico que no deje a nadie atrás”. Aún así, confirmó en el Congreso que deben alcanzarse unos “niveles de déficit de referencia” que deben permitir el “funcionamiento presupuestario ordinario durante ambos ejercicios”. De igual manera, señaló que la suspensión de las reglas fiscales no elimina la “responsabilidad fiscal” de las administraciones, que mantienen su compromiso con la reducción del déficit.

Las comunidades están conociendo la nueva situación este lunes 5 de octubre en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), tras el cual tanto los gobiernos autonómicos como las corporaciones locales podrán elaborar sus presupuestos generales para 2021.

¿Qué reglas quedan suspendidas?

Se cancelan los objetivos de deuda y déficit para los próximos dos años, con el propósito de poder incrementar el gasto para hacer frente a la crisis. El Gobierno no presentará una senda de déficit y deuda pública para 2020, ni para el período 2021-2023, tan solo presentará el techo de gasto (marca el límite de asignación de recursos de los presupuestos del Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos). La suspensión de las reglas fiscales también contempla que la exigencia de destinar el superávit para reducir deuda, aun siendo deseable, quedará en suspenso en estos dos años. De esta manera, no habrá límite para que los ayuntamientos y gobiernos autonómicos hagan uso, tanto en 2020 y 2021 y “sin límite”, de sus remanentes de tesorería, bloqueados por la aplicación de la regla de gasto y de los límites de déficit y deuda durante todos estos años.

¿Qué reglas se deben seguir cumpliendo?

La suspensión de las reglas fiscales no exime a las administraciones de cumplir con los plazos del pago a proveedores (empresas y autónomos) para evitar que se produzca un aumento de la morosidad. En este sentido, María Jesús Montero, señaló que ese plazo de pago se redujo en julio en todas las administraciones, un “buen dato”, dijo, que ayuda a las empresas que suministran bienes y servicios al sector público.

¿Qué implica para las autonomías y ayuntamientos?

En general, podrán aumentar su gasto para hacer frente a la crisis de la Covid-19. Por un lado, las comunidades autónomas “podrán contar con recursos homologables” a los recibidos en 2020 (es decir, recibirán en 2021 los mismos fondos adicionales que este año) ya bien sea a través de las entregas a cuenta o del fondo (16.000 millones de euros) puesto a disposición para hacer frente a los efectos de la crisis provocada por la pandemia de Covid-19. Por otro lado, los ayuntamientos podrán recurrir “sin límite” a sus remanentes de tesorería durante 2020 y 2021. Estos remanentes rondan los 14.000 millones de euros y son el resultado de varios años de superávit acumulado.

¿Hay libertad completa?

No. Según explicó el Ministerio de Hacienda, esta suspensión no afecta al cumplimiento de las obligaciones previstas en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF). Aunque quedan suspendidas todas las limitaciones en materia de cumplimiento de reglas fiscales, existirán unos niveles de déficit de referencia en ambos ejercicios y el Gobierno se reserva la autorización de operaciones de endeudamiento de las Comunidades Autónomas y las entidades locales para evitar que el gasto supere esos niveles. Este régimen de autorización permite denegar ciertas operaciones de crédito y el acceso a las líneas de liquidez del FLA (Fondo de Liquidez Autonómica).

¿Cuándo se hará efectivo?

María Jesús Montero, ministra de Hacienda, aseguró que esta suspensión se hará efectiva cuando el Gobierno apruebe en el Consejo de Ministros el techo de gasto a sus nuevos Presupuestos Generales del Estado. Junto a esto se presentarán las previsiones de déficit, deuda y gasto para este año y el siguiente, pero no los objetivos de estabilidad, ya que la suspensión de las reglas de gasto hace innecesaria su aprobación. Según el calendario que maneja la titular de Hacienda, el techo de gasto se presentará a principios de octubre. De hecho, este lunes 5 de octubre está teniendo lugar el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), el paso previo donde se están presentando y debatiendo con las comunidades las tasas de referencia de déficit, deuda y gasto, antes de aprobar ese techo de gasto en el Consejo de Ministros, que previsiblemente tendrá lugar el marte 6 de octubre.

¿Cuándo lo pusieron en marcha otros países?

En marzo, la Unión Europea activó la cláusula de escape general, tal como propuso la Comisión Europea. Con ella se autorizaba a los estados miembro a no estar sometidos a los objetivos de déficit, deuda y gasto público para poder hacer destinar todos los recursos necesarios a combatir la crisis ocasionada por la Covid-19. Esta suspensión se extiende también a 2021, tal y como lo comunicó la Comisión Europea a los gobiernos del bloque por carta a finales de septiembre.

En algunos casos, la activación de la cláusula de escape fue automática, como en los casos de Portugal, Francia e Italia, “ya que las reglas nacionales están vinculadas a las reglas de la UE”, explica el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe “Reglas fiscales, cláusulas de escape y shocks de gran magnitud”. Mientras, otros países tienen sus propias reglas y cláusulas de escape. Por ejemplo, “en Alemania, el Parlamento aprobó con una supermayoría un presupuesto suplementario -con un importante programa fiscal- y suspendió la regla de freno de la deuda”, añade el documento.