Las pérdidas por Filomena superarán con creces los 2.000 millones de euros

Las restauración y las hostelería han perdido sólo en Madrid 70 millones de euros

Desperfectos ocasionados por el temporal Filomena en la capital. Establecimientos de rebajas en la zona centro de Madrid que se están viendo afectados por las limitaciones ocasionadas por la nevada
Desperfectos ocasionados por el temporal Filomena en la capital. Establecimientos de rebajas en la zona centro de Madrid que se están viendo afectados por las limitaciones ocasionadas por la nevadaAlberto R. RoldánLa Razón

La economía española no levanta cabeza desde hace casi un año. Primero, el cierre de toda España decretado por el Gobierno de Sánchez en marzo pasado para combatir la pandemia del coronavirus. Y ahora, diez meses después, un nuevo cerrojazo impuesto por las fuerzas de la naturaleza, por Filomena, un temporal de nieve con nombre de mujer, que ha causado el caos entre la población española y ha supuesto un nuevo duro ataque a la línea de flotación de la ya maltrecha economía española. Cuando todavía el transporte, el turismo, el comercio y la hostelería, los sectores más castigados por la Covid-19, no habían levantado el vuelo un palmo pese al empujón de la campaña navideña, de golpe el temporal más duro que se recuerda en más de cincuenta años les ha colocado de nuevo frente al espejo de la recesión, doblemente castigados y sin un aliciente y mucho menos confianza en la recuperación económica, que el Gobierno vaticina será del 9,8% del PIB este año.

De momento, Filomena se cobrará una millonaria factura en daños materiales causados a las infraestructuras públicas, a particulares y a empresas. De hecho, las distintas patronales sectoriales calculan que las pérdidas superarán con creces los 2.000 millones de euros. Sin ir más lejos, los empresarios del textil estiman que sus pérdidas ascenderán, precisamente, a esa cantidad de 2.000 millones de euros por el cierre de sus establecimientos este fin de semana pasado coincidiendo con la temporada de rebajas, como ha ocurrido en Toledo, Guadalajara o Madrid, tres de las ciudades más azotadas por Filomena. Aunque aún el recuento de desperfectos y, por tanto, de pérdidas no está detallado y pormenorizado, los empresarios madrileños calculan que se habrán ido por la alcantarilla estos días de temporal 70 millones de euros en la restauración y en la hostelería de la comunidad. Y es que las pymes, que representan el 85% del tejido industrial del país, han sufrido de nuevo un severo varapalo. El comercio en general (electrodomésticos, informática, deporte...) prevé una caída de la facturación del 50%, como consecuencia del temporal. Esta elevada cifra se suma al 40% que ya habían descendido las ventas en Navidad.

Las estanterías de los supermercados y de las tiendas de comestibles de los barrios han estado vacías estos días. Algunos han llegado a bajar sus persianas este sábado pasado, cuando Filomena azotaba con más dureza. A día de hoy, la patronal de la alimentación calcula unas pérdidas cercanas al 25% de sus ventas en estos días. Además, la distribución online también se ha visto afectada por el temporal ante la imposibilidad de repartir los artículos adquiridos por internet al estar la red de carreteras cortadas. De ahí que la patronal de logística advierta de que «la cadena de suministro está en máxima tensión» y reclame actuaciones urgentes para garantizar el abastecimiento de la población. Mientras, los agricultores de Madrid hablan de «pérdidas incalculables y graves daños a la ganadería y al olivar, así como a las infraestructuras y a las maquinarias». Una vez Filomena abandone la península, se podrá realizar un recuento de daños con mayor precisión.

Mientras que este temporal ha puesto de nuevo en jaque a la hostelería, transporte, turismo y comercio, otros sectores han sobrevivido gracias a la experiencia adquirida en el teletrabajo durante el confinamiento por la Covid-19. Según fuentes de los empresarios, el teletrabajo ha dulcificado las pérdidas en muchos sectores durante este temporal tan devastador. «El hecho de que nuestra economía se haya adaptado a funcionar con el teletrabajo, sin duda, reducirá los costes de actividad y empleo del temporal», aseguran. Y es que no hay mal que por bien no venga.