Las pensiones de los jubilados ganarán poder adquisitivo

Desde 2007, los ingresos de los pensionistas han subido alrededor de un 30% y seguirán ganando poder de compra con la nueva fórmula de revalorización

Una pareja de ancianos descansa en un banco en Madrid
Una pareja de ancianos descansa en un banco en MadridA. Pérez Meca Europa Press

La primer pata de la reforma de las pensiones establece que, a partir de 2022, el 1 de enero de cada año se revalorizarán las pensiones de acuerdo con la inflación media anual registrada en noviembre del ejercicio anterior. En el caso de que se produzca un año de IPC negativo, las pensiones quedarán inalteradas.

El Gobierno da así cumplimiento a la recomendación segunda del Pacto de Toledo, garantizando el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, así como corrigiendo y eliminando definitivamente la fórmula introducida en 2013, el llamado Índice de Revalorización (IRP), que establecía un techo de aumento del 0,25% mientras el sistema de pensiones se encontrara en déficit para asegurar que el agujero de las pensiones dejara de crecer, pero a costa de que los pensionistas perdieran gradualmente poder adquisitivo.

Sin embargo, con la aplicación de la indexación al IPC se da la paradoja de que los pensionistas no solo mantendrán su capacidad adquisitiva, sino que la ganarán. El Gobierno no ha establecido mecanismos de corrección en caso de que el IPC sea negativo por lo que la fórmula es asimétrica al vincular la actualización de las pensiones a la inflación si esta sube mientras que si los precios caen, como ocurrió en 2014 y 2020, estas se mantienen iguales. Esto podría suponer un incremento no justificado del gasto entre 2,3 y 5 puntos porcentuales del Producto Interior Bruto (PIB).

Desde 2007, los ingresos de los pensionistas han subido alrededor de un 30%, mientras que el salario medio de los trabajadores ha bajado un 10% (principalmente por que las nuevas incorporaciones al mercado laboral, los jóvenes, entran con salarios muy bajos), según destaca BBVA.

En 2021 las pensiones contributivas se han revalorizado en un 0,9% (1,8% en el caso de las no contributivas), porcentaje equivalente al IPC estimado a inicio de año para este año 2021 (actualmente el IPC interanual a junio 2021 es del 2,6%). No obstante, el índice de precios al consumo en 2020 cayó en un -0,5%. Por lo tanto, en términos reales, el poder adquisitivo de las pensiones se ha incrementado en un 1,4%.

Una situación similar se vivió en 2020, cuando las pensiones (tanto las contributivas como las no contribuciones) se revalorizaron un 0,9% (IPC estimado), si bien en ese año el IPC real fue negativo (-0,5%).

Si en 2021, el IPC creciese un 2,5%, algo no descartable, además de la “paguilla” compensatoria de 2021, en 2022 las pensiones se revalorizarán en un 2%. SI en 2022 lo hiciera en un 2%, en 2023 se revalorizarán las pensiones en un 2% mientras que si en 2023 la inflación fuese negativa en 2024 las pensiones se revalorizarían en el 0% y por lo tanto no perderían poder adquisitivo.

De ser así, en esos tres años, aunque los precios hubiesen subido en un porcentaje total acumulado un 3,5% neto, en cambio las pensiones se revalorizarían un 4,5%, según la hipótesis que plantea BBVA .

La tasa de sustitución (es decir, el porcentaje que representa la pensión sobre su último salario) iría creciendo (poco pero algo) respecto a la de la primera pensión que cobraron el primer año jubilados.