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45 años, una edad peligrosa para acceder a un puesto de trabajo

Al margen de los prejuicios que existen, un alto porcentaje de parados de larga duración no sigue una estrategia correcta de búsqueda de empleo

  • Cada colectivo hace aportaciones diferentes; en los séniors, la experiencia juega a su favor
    Cada colectivo hace aportaciones diferentes; en los séniors, la experiencia juega a su favor

Tiempo de lectura 8 min.

18 de julio de 2016. 16:47h

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Rosa Carvajal 18/7/2016

Es un hecho que la edad es un factor que juega en contra a la hora de encontrar empleo. Las cifras avalan esta teoría. Según los informes, la mayoría de las ofertas de empleo se concentran en el segmento de edad de entre 26 y 35 años. En muchas ocasiones son los prejuicios empresariales los que llevan a reducir la empleabilidad de los mayores de 40 años. El último estudio sobre el mercado de trabajo de Infoempleo-Adecco recoge que en 2015 el requisito de edad estuvo presente en el 30% de las ofertas de empleo generadas y sólo el 8,42% se dirigía a profesionales de entre 41 y 45 años, porcentaje que se redujo a la mitad (4,04%) para los mayores de 45 años, es decir los profesionales con mayor experiencia en el mercado laboral. Por el contrario, el segmento de edad que más aparece en las ofertas de empleo es el comprendido entre los 26 y los 30 años (31%), siguiéndole muy de cerca la franja que va desde los 31 a 35 años (presente en el 30% de las ofertas) y a más distancia el comprendido entre los 36 y los 40 años (18,23%). De media, en 2015 se pedía tener unos 33 años (32,75).

Castigo a los séniors

Fuentes de Adecco señalan que, si bien es cierto que la edad no es un elemento determinante para la contratación del profesional, sí lo es para descartarle, independientemente de sus otras cualidades, aptitudes y actitudes. ¿Y por qué se castiga a los profesionales más maduros? Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, «siguen existiendo falsas creencias, como pensar que el mayor de 45 años estará sobrecualificado y exigirá contratos más estables y/o mejor remunerados, que estará menos preparado que el joven, menos familiarizado con las nuevas tecnologías y le costará mucho más interiorizar la dinámica del puesto o que será menos flexible para hacer horas extraordinarias o viajar. Creencias estereotipadas que pesan mucho en los procesos de selección, dificultando el acceso de los séniors a las empresas». Para evitar que esto suceda los reclutadores deben poner el foco en las habilidades y competencias de una persona y dejar de lado elementos externos que puedan enturbiar el proceso. Deben ser conscientes de que cada colectivo hace aportaciones diferentes. En el caso de las personas mayores de 45 años, la experiencia será un punto a favor en la mayoría de los casos, afirman fuentes de Adecco. Este colectivo representa el mayor porcentaje de desempleados, el 36% del total (1,7 millones de parados). Si la tendencia en los últimos años ha sido a la reducción en el número de desocupados, los mayores de 45 años son el segmento que ha registrado una caída menos pronunciada durante el primer trimestre del año: concretamente del 7,2% en 2015, frente al 12% de media general.

Alfonso Jiménez, socio director de PeopleMatters, atribuye a un «error de estrategia de capital humano excluir a la gente mayor de los procesos de selección». «Durante muchos años en España se ha considerado que había que sacar a los mayores de las empresas para meter a los jóvenes y eso ha generado malas prácticas al amortizar antes de tiempo a los séniors por considerar que tienen un comportamiento productivo bajo. Con el mayor envejecimiento de la población y el alargamiento de la vida laboral, la situación empieza a revertirse y la edad empieza a no ser un factor de descarte», añade Jiménez. «Si antes la vida laboral terminaba de media a los 55 años, ahora está en los 65 años, por lo que no va a ser raro fichar a los más veteranos para determinados puestos. Además, una persona mayor no necesariamente tiene menos talento. Si en Reino Unido acaba de elegirse a una mujer de 59 años como primera ministra, ¿por qué un sénior no tiene capacidad para trabajar?», se pregunta el experto de PeopleMatters. «Pero los cambios llegarán. Si antes se descartaba a las mujeres en los procesos de selección y ahora no, lo mismo sucederá con los mayores. Quizás en algún momento veremos si por ley no es ilegal prescindir de un trabajador por su edad».

¿Por qué prima más la juventud? ¿Es una cuestión de remuneración económica? Ante esta duda, los portavoces de Adecco responden que «no es tanto una cuestión de remuneración, sino una cuestión de inversión. Las empresas, a menudo buscan a jóvenes sin experiencia o recién titulados para formarles en la compañía, en sus valores y en sus funciones. Se buscan personas con unas determinadas habilidades porque los conocimientos se pueden adquirir en el propio desempeño de las funciones, y todo ello puede resultar más sencillo cuando aún te esperan 40 o 50 años de carrera profesional. No obstante, pensar así es un error porque el talento está disponible en personas de 20 años y de 50 años».

A los 50

Amber Wigmore, directora ejecutiva de carreras profesionales del IE Business School mantiene que el problema de la falta de empleabilidad no está en los 45 años, sino en los 50. «La respuesta que estos empleados encuentran en las empresas cuando los descartan en los procesos de selección es que están sobrecualificados, y de hecho, algunos optan por quitarse años de experiencia para parecer más moldeables». Aun así, esta experta opina que muchos de ellos están «oxidados porque llevan años sin cambiar de empleo y las carreras evolucionan muy rápido». También se da el caso de que no saben dónde buscar nuevas oportunidades laborales. El IE desarrolla el programa «Relanza tu carrera», en el que se ayuda a estos séniors a transformarse y a descubrir las tendencias del mercado laboral. Según una encuesta realizada por la Fundación Adecco a 1.500 mayores de 45 años, los séniors en paro no siguen una estrategia acertada en su acceso al empleo. El 70% de ellos está enfocando la búsqueda de empleo de una forma errónea. Por ejemplo, un 86% no se preocupa de llenar los tiempos prolongados de inactividad y el 70% se limita a describir las funciones desempeñadas en sus puestos de trabajo, sin destacar los logros alcanzados. «Para los parados de larga duración es recomendable que permanezcan activos, que se reciclen, que sigan formándose, que traten de ponerse al día en nuevas tecnologías y que desprendan una actitud positiva, aunque en algunos casos pueda ser complicado», apuntan desde la empresa de trabajo temporal. Servicios, comercio, alimentación e inmobiliarias son los sectores en los que la edad tiene mayor peso en las ofertas de empleo.

ERRORES

- Los mayores de 45 años utilizan una estrategia errónea en la búsqueda de empleo. Un 64% no sintetiza la información y presenta un currículum de más de dos páginas.

- Ocho de cada diez candidatos presentan a todas las empresas el mismo currículum sin adaptarlo a las necesidades o peculiaridades de la oferta concreta.

- El 70% se limita a describir las funciones desempeñadas en sus puestos de trabajo, sin destacar los logros. Un 71% cree que será descartado por su edad.

- Un 63% admite no conservar la actitud positiva en la búsqueda de empleo. Un 74% no utiliza las redes para buscar empleo y un 57% no domina informática básica.

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