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Astroland, ¿y si los españoles fuésemos los primeros en colonizar Marte?

La Agencia Interplanetaria Española se ha propuesto recrear las condiciones del planeta rojo en Cantabria

La estación espacial «terrestre» ha sido bautizada como Ares Station/ dreamstime
La estación espacial «terrestre» ha sido bautizada como Ares Station/ dreamstimelarazon

La Agencia Interplanetaria Española (Astroland) –la primera en el país que se nutre únicamente de fondos privados– se ha propuesto recrear las condiciones del planeta rojo en un paraje terrestre con unas características similares a las de Marte: en unas cuevas de Cantabria.

A todas luces, parece que los estadounidenses, los rusos y los chinos llevan mucha ventaja sobre el resto en la carrera espacial. Los astronautas de la NASA no solo fueron los primeros en dejar sus huellas en la superficie de la Luna, sino que esos mismos ingenieros ya se han hecho expertos en aterrizar «rovers» (o astromóviles como la sonda InSight, que amartizó el pasado mes de noviembre) en la superficie marciana. Históricamente, desde la década de los 60, la lucha por el poder en el espacio se ha librado entre Estados Unidos y la ya desaparecida Unión Soviética. El primer tanto se lo apuntó la segunda al lograr depositar un vehículo (el Mars 3) en su superficie en 1971. Pero, ¿y si alguien les estuviera adelantando por la derecha en el objetivo de colonizar el planeta rojo? Mientras que ellos se empeñan en mirar a las estrellas, la recién creada Agencia Interplanetaria Española (Astroland) –la primera en el país que se nutre únicamente de fondos privados– se ha propuesto recrear las condiciones del planeta rojo en un paraje terrestre con unas características similares a las de Marte: en unas cuevas de Cantabria. Un primer paso para aprender a vivir más allá de nuestra atmósfera.

Esa «estación espacial terrestre» se ha bautizado como Ares Station y está en la localidad cántabra de Arredondo, un municipio de menos de 500 habitantes y apenas 47 metros cuadrados. En ese inigualable paraje en el que la naturaleza es la reina se encuentra una gran cueva de más de un kilómetro y medio de longitud y 50 de alto que reúne todos los requisitos para recrear la vida en Marte. Es una de las más de 200 que se encuentran en las proximidades. El presupuesto de los inversores –organismos científicos y autoridades académicas– asciende en la actualidad a 1,2 millones de euros y ya se han aprobado otra partida de 800.000 euros para completar la primera fase del proyecto. Entre la lista de colaboradores que han puesto su granito de arena para que esta «aventura épica», como los propios promotores la definen, salga adelante figuran el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander, la Escuela de Organización Industrial (EOI), el Banco Santander o la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología (ESNE).

No muy lejos de la cueva se instalará el Astroland Space Center, un centro de control exterior ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria, un gran complejo situado en el barrio santanderino de Adarzo. Se inaugurara dentro de apenas unas semanas, en el mes de abril, y contará con cinco pabellones dotados con las últimas tecnologías. Como curiosidad, para que la situación sea más real si cabe, las comunicaciones con el exterior tendrán un retraso de unos ocho minutos, el habitual en las conexiones entre la Tierra y Marte. «En líneas generales, la agencia realizará diversos proyectos de investigación centrados en campos como robótica, inteligencia artificial, construcción, telecomunicaciones, energía, transporte, telemedicina, cultivos, energía comunicaciones o psicología», indica David Ceballos, CEO de Astroland.

El proyecto está formado por un equipo multidisciplinar compuesto por profesionales de distintos sectores (no solo del espacial) que centrarán sus esfuerzos en testar nuevas tecnologías y entrenar las habilidades que necesitarán para que los futuros pobladores de Marte logren sobrevivir sin inconvenientes. Entre las «asignaturas» que deberán superar en el programa de entrenamiento previo estarán espeleología, escalada, psicología, coaching, planes de emergencia y desarrollo de cultivos hidropónicos –los que usan disoluciones minerales en lugar de los componentes que toman del suelo–. «Los seleccionados tendrán una formación específica para cada misión, con un rol determinado en función del talento. Estarán asistidos siempre por un psicólogo y un mentor que los prepararán específicamente durante los 90 días previos», señala Ceballos. Si todo sale como esperan, la primera de estas «misiones marcianas», que tendrán en torno a 10 participantes cada una, tendrá lugar en junio.

Según los expertos, estas colonias no se asentarán en el planeta rojo en ningún caso antes de 2030, a pesar de que el magnate Elon Musk se haya propuesto acortar los plazos a 2022. «Creemos que 2030 es muy plausible ya que China y Estados Unidos están trabajando para ver quién es el primero y con grandes inversiones», afirma Ceballos, CEO de Astroland. Así, este proyecto pionero es uno de los primeros ensayos científicos que se desarrollan en el mundo para poder instalar una colonia de forma segura y sin riesgos en Marte. Todos los participantes contarán con un traje espacial (un mono de polímeros tejido en una sola pieza impresa en tres dimensiones) diseñado por alumnos de ESNE, que además será antibacteriano, flexible y resistente a la abrasión.

Tormentas marcianas

Otro de los objetivos es estudiar las situaciones imprevistas que se puedan dar en la superficie marciana para buscar posibles soluciones. Sin ir más lejos, los participantes esperan que cuando el proyecto acabe sepan enfrentarse a las fuertes tormentas marcianas como la que acabó con la sonda Opportunity en junio del año pasado. Las reducidas temperaturas, la ausencia de agua líquida y la elevada radiación estelar son otros de los «peligros» que tendrán que salvar los futuros pobladores. «Todo esto lo resuelve una estación subterránea. Además, los astrobiólogos tienen como sueño encontrar alguna forma de vida en estas cavidades. Es por eso por lo que los tubos de lava, donde deberá instalarse cualquier colonia humana permanente en Marte, son los lugares que más interés científico y de investigación despiertan», apunta el portavoz de Astroland.

Aunque, a primera vista, pueda parecer una iniciativa que va a modificar el paisaje cántabro, la realidad es que una de las bases de Astroland es el respeto absoluto por el medio ambiente. «Una de las primeras misiones de la agencia será minimizar el impacto humano en todo el proceso, por lo que se realizará un programa de investigación denominado «Human marks» donde se desarrollarán tecnologías y habilidades para lograrlo», asegura Ceballos. Los controles exhaustivos en los accesos a la cueva, la elaboración de informes arqueológicos, la monitorización de todas las actividades que se lleven a cabo, la analítica de todos los datos conseguidos y la purificación del aire son algunas de las que ya figuran en su hoja de ruta.

Una segunda oportunidad para la humanidad

Aunque Astroland lleve en su ADN el objetivo de explorar el planeta rojo y de hacer posible la vida en su atmósfera, en esencia, el proyecto no deja de ser una oportunidad para que los humanos enmendemos fuera de nuestras fronteras el daño que hemos causado a la Tierra. «La próxima llegada a Marte implica el descubrimiento de un nuevo mundo y necesariamente la creación de una nueva sociedad. Ésta supone una segunda oportunidad para la humanidad de aprender de los errores cometidos en la Tierra y evolucionar hacia una sociedad mejorada, donde seamos más respetuosos entre nosotros y con nuestro entorno», subraya Ceballos.