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España crecerá menos este año y sufrirá un mayor frenazo en 2020

Nuestro país será una de las tres únicas economías avanzadas junto a EE UU y Japón que se ralentizará más el próximo ejercicio que éste. El Fondo urge al Gobierno a afrontar el problema de la deuda pública.

  • La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde / Foto: Reuters
    La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde / Foto: Reuters

Tiempo de lectura 4 min.

09 de abril de 2019. 23:11h

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Julio Valdeón 9/4/2019

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El FMI recorta la expectativa de crecimiento de la economía española, que sitúa en el 2,1% en 2019, una décima menos de lo previsto en su anterior informe. Los números de España, una de las economías de la zona euro que mejor resiste, contrastan con la debacle prevista en países como Italia, que apenas crecerá un 0,1% o la desaceleración del PIB alemán, estancado en un 0,8%. De media, los países del euro crecerán un 1,3%. En el caso español, el informe añade la necesidad de afrontar el problema del endeudamiento público, que amenaza la resiliencia del sistema ante una nueva crisis.

Para 2020 mantiene su estimación para España, con un 1,9% de crecimiento previsto del PIB. No obstante, esto supone que nuestro país no se sumará a la recuperación global de la economía mundial que se espera para el año que viene. De esta forma, España será uno de los tres únicos países avanzados (junto con Estados Unidos y Japón) que crecerá menos en 2020 que en 2019.

En el mercado laboral, el FMI pronostica que el desempleo español bajará del 15,3 % registrado en 2018, al 14,2% en 2019 y al 14,1% en 2020, niveles que, no obstante, duplican a la mayoría de sus países vecinos. El único indicador que mejora es el déficit, ya que calcula que en 2019 cerrará en el 2,6%. Esto equivale a dos décimas menos que lo estimado en octubre. No obstante, supone un desvío de 0,8 puntos sobre el objetivo del 1,8% pactado con la UE, lo que supone casi 10.000 millones de euros.

El informe, cuya publicación coincide con la celebración del encuentro del organismo y el Banco Mundial en Washington, proyecta graves sombras en el continente. Especialmente por la incertidumbre de un posible Brexit sin acuerdo, que afectaría profundamente al comercio internacional y generaría graves disrupciones en el intercambio de mercancías y en las transacciones financieras, pero también por la evidente desaceleración del consumo interno en Alemania. Un país en el que también habrían provocado dificultades las nuevas normativas anticontaminantes en el sector del automóvil. Para el FMI, resulta perentorio que el BCE mantenga su política de estímulos.

El informe señala que el crecimiento mundial «disminuyó hasta el 3,6% en 2018 y continuaría esa trayectoria para ubicarse en el 3,3% en 2019. Si bien una expansión mundial de 3,3% no deja de ser razonable, las perspectivas que enfrentan muchos países son muy duras, marcadas por una considerable incertidumbre a corto plazo, especialmente a medida que las tasas de crecimiento de las economías avanzadas converjan hacia un modesto potencial a largo plazo».

Más allá de Europa, que consolida su triste condición de carga para la economía global, Estados Unidos mantiene unos niveles sólidos de crecimiento. Pero incluso la potencia americana sufre por las incertidumbres de la todavía posible guerra comercial con China, cuyos primeros conatos habrían dañado el crecimiento en otras partes del mundo, así como por la tibia reacción a los recortes fiscales aprobados por la Casa Blanca.

Tampoco parecen ayudar declaraciones tan demoledores como las del director de la revista Aviation Week a la radio pública de EE UU, la NPR, en las que acusa a Boeing de haber realizado una chapucera actualización del 737 ante la imposibilidad de entregar un avión nuevo capaz de competir en términos de eficiencia energética con el A320neo de Airbus. Malas noticias si tenemos en cuenta los recortes que deberá de afrontar el gigante de la aeronáutica estadounidense.

Entre tanto «las tensiones macroeconómicas en Argentina y Turquía», «el endurecimiento de las políticas de crédito en China y la contracción de las condiciones financieras ocurrida en paralelo a la normalización de la política monetaria de las economías avanzadas más grandes han contribuido a un significativo debilitamiento de la expansión mundial, sobre todo en el segundo semestre de 2018».

Por supuesto que todas las caídas palidecen comparadas con los vaticinios de los expertos para Venezuela. La contracción de la economía alcanzará el 25% en 2019, esto es, la república bolivariana asistirá a la volatilización de un cuarto del PIB en un año mientras la inflación alcanza la disparatada cifra del 10.000.000%. No va más en la fallida satrapía de Nicolás Maduro.

Por lo demás, y aunque el FMI estima que el crecimiento económico mundial podría «dar una sorpresa favorable en caso de que las diferencias comerciales se resuelvan rápidamente, los riesgos siguen muy presentes y, entre otros, cita «el recrudecimiento de las tensiones comerciales y la correspondiente agudización de la incertidumbre entorno a las políticas»y «la posibilidad de que se produzca un pronunciado deterioro del ánimo de los mercados financieros».

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