Economía

Los eléctricos no despegan

Bruselas anunció que en 2034 no se podrían vender coches de combustión. La realidad está haciendo capitular a las autoridades comunitarias

Electrolineras para fomentar la movilidad eléctrica
Electrolineras de carga ultrarrápida AbertisAbertis

Hemos sabido estos días que uno de cada cinco puntos de recarga eléctrica en España no funciona. Un dato negativo más para la industria de los coches eléctricos, que no acaba de despegar en ventas porque los consumidores no confían.

La escasez de puntos de recarga y el elevado precio siguen influyendo de manera negativa, lo que ha hecho que marcas como Mercedes decidan continuar con la fabricación de híbridos y con los de motor de combustión hasta bien entrada la década 2030, por lo que renuncia a la electrificación total de la compañía.

Lo mismo han hecho Ford, Dodge y General Motors, y después de ellas Cadillac y Audi, siempre por razones similares. Toyota no se compromete a una electrificación a cualquier precio. Su CEO acaba de afirmar que no renuncian a un nuevo motor de combustión neutro en carbono. Tampoco renuncian al eléctrico, pero sí que frenan sus planes de serlo al cien por cien.

Bruselas anunció que en 2034 no se podrían vender coches de combustión. La realidad está haciendo capitular a las autoridades comunitarias, ante la evidencia de que hay espacio para tecnologías climáticamente neutras, además de las eléctricas, como los carburantes renovables sintéticos, que encabezan compañías como Repsol.

El precio de los eléctricos sigue siendo un hándicap. Los europeos son caros y los aranceles a China hacen que también los chinos lo sean, cuando sin esos aranceles podríamos comprar modelos amarillos por quince mil euros.

Adquirir un eléctrico no es barato. El proteccionismo de la UE no baja los precios. Los aranceles no hacen más que encubrir la realidad de que no somos competitivos.