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La felicidad laboral también se logra con un salario emocional

  • Los trabajadores valoran cada vez más que las empresas incluyan en su paquete de beneficios políticas de felicidad laboral/dreamstime
    Los trabajadores valoran cada vez más que las empresas incluyan en su paquete de beneficios políticas de felicidad laboral/dreamstime

Tiempo de lectura 4 min.

09 de julio de 2018. 23:47h

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Rosa Carvajal 9/7/2018

En ocasiones la felicidad laboral se consigue sencillamente con recibir un buen trato por parte del «manager». Un saludo o un reconocimiento pueden devolver al empleado a un estado de bienestar emocional. Cada vez más empresas están tomando consciencia de que un trabajador satisfecho rinde más, su productividad «va in crescendo» lo que a la larga redunda en los resultados de la compañía. En nuestro país, tres de cada cuatro trabajadores dice ser feliz en su trabajo (76,6%). Disfrutar de un buen ambiente laboral (8,23 puntos sobre 10), la flexibilidad horaria (8,19) y tener un buen jefe (8,02) son aspectos fundamentales para poder alcanzar esa felicidad en el trabajo, según recoge Adecco en su VII Encuesta sobre felicidad en el trabajo. Por el contrario, tener un buen salario (7,86%), hasta ahora entre lo mejor valorado todos los años, cae hasta la quinta posición. Para el 57,4% de los encuestados, los trabajadores que tienen salarios más elevados no son más felices en su trabajo por esta razón. De hecho, un 64% de ellos renunciaría a una mejor remuneración a cambio de mayor felicidad laboral. Estos datos indican que ya no basta con políticas retributivas o de responsabilidad social para tener empleados felices. Hoy en día el llamado salario emocional, que incluye cuestiones de carácter no económico, cuyo fin es satisfacer las necesidades personales, familiares y profesionales del trabajador, está adquiriendo una importancia vital a la hora de captar y fidelizar talento. Y parece que estas políticas han calado hondo entre los trabajadores de nuestro país pues más de la mitad de ellos (51,7%) piensa que no se trata de una moda pasajera y que la importancia de la felicidad laboral ha llegado a las empresas para quedarse. De hecho no invertir en acciones que mejoren el salario emocional multiplica por cuatro el riesgo de perder talento. «Las empresas son cada vez más conscientes y están trabajando en la gestión de las personas. Dependiendo del perfil del empleado, las necesidades son diferentes. Por ejemplo, si eres joven la formación es algo que se valora mucho, mientras que a los 50 años lo que uno espera son beneficios más orientados a la jubilación», explica Encarna Maroño, directora de Recursos Humanos de Adecco.

Un aspecto fundamental

Cuando se pregunta a los encuestados en qué medida influiría a la hora de optar a un puesto de trabajo u otro que una empresa incluya políticas de felicidad profesional entre su paquete de beneficios, nueve de cada diez españoles afirma tenerlo en cuenta y más de la mitad lo considera además un aspecto fundamental. Sin embargo, sólo una minoría, el 13,6%, afirma que sus empresas lo están haciendo de manera seria. Otro 35,4% de los españoles piensa que se está haciendo aunque tímidamente y la mayoría, el 51% considera que las empresas aun no están llevando a cabo suficientes políticas de felicidad laboral en su organización. «Trabajar a gusto lleva a tener empleados más comprometidos y redunda en la productividad y satisfacción del cliente. Con la crisis se pasó de tener una rotación de empleados a no poder contratar, lo que ha llevado a algunas empresas a cuidar el talento, a colocar a las personas en el centro de su estrategia empresarial para que den lo mejor de si mismas», añade Maroño.

Alcanzar ese estado de bienestar en las empresas requiere del esfuerzo no sólo de los departamentos de recursos humanos, sino de los «managers». Ellos son clave para que el equipo funcione mejor. «Las medidas relacionadas con la felicidad laboral sólo tienen sentido cuando los jefes permiten disfrutar de ellas. Por otro lado, la felicidad tiene mucho que ver con el agradecimiento o el reconocimiento. No tienen coste económico, pero sí un gran impacto en las personas», subraya Maroño.

Las empresas se centran cada vez más en la gestión de los jefes y en hacerles ver que ser «manager» no es un estatus, sino un servicio más. «Conseguir resultados a través de las personas es lo más complejo y se está trabajando en ello. ¿De qué sirve incentivar a los empleados con un viaje si luego el jefe no te saluda? Es fundamental trabajar la cultura de la compañía», concluye Maroño.

Los murcianos son quienes afirman ser los trabajadores más felices, seguidos de los vascos y de los canarios que se colocan terceros. Mientras que en lado opuesto se encuentran los gallegos y extremeños, como los menos felices.

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