Opinión

Ayuso, un activo decisivo para Feijóo

El líder del PP ha entendido bien que un gran partido se levanta con la suma de sus activos, de todos, y la forja de la confianza

Editorial La Razón

Si en algo coincide la clase política es que las próximas elecciones municipales y autonómicas serán claves para el devenir de lo que reste de legislatura. Su impacto se deja sentir ya en la estrategia y el discurso especialmente de la izquierda que intenta invertir una tendencia declinante acentuada en las citas con las urnas de los últimos tiempos. Con Pedro Sánchez, el PSOE es a día de hoy el partido de la derrota, dinámica en la que lo ha acompañado su socio de Unidas Podemos, que se ha convertido en una máquina de generar desafectos entre sus votantes. La posibilidad de que se pueda transformar en una fuerza extraparlamentaria en algunos territorios ha ganado enteros. Obviamente, ni estos preliminares ni el contexto del paisaje político desolador que penamos en España en manos del gobierno Frankenstein aseguran el desenlace de una colosal reprobación del electorado a la izquierda gobernante y un triunfo de la principal fuerza de la oposición. Es un tópico que en los comicios el exceso de confianza es mal consejero y peor compañero de viaje. España necesita una catarsis, que dé paso a la alternativa al peor Ejecutivo que se recuerda en nuestro instante más crítico, pero en estas sociedades de opinión pública, desinformación, bulos, inmediatez, propaganda y redes sociales los vuelcos son factibles porque existen demasiadas variables que pueden condicionar el porvenir. El PP tiene una muy alta responsabilidad en esta recta final de trascendencia histórica. Nos enfrentamos a un horizonte sombrío nacional y global en franca debilidad económica e institucional. Es fundamental hacer buena en votos la abrumadora mayoría social que desaprueba, conforme a todas las encuestas y elecciones regionales, la acción política de socialistas y comunistas, convertidos en el Ejecutivo más radicalizado de la UE. Alberto Núñez Feijóo se ha presentado en la vida política nacional con el tono adecuado, propio de su perfil moderado, la mano tendida al acuerdo en beneficio de los españoles que Sánchez ha despreciado con soberbia, y la firmeza imperturbable de los principios capitales de la democracia. Un discurso rocoso en defensa de los derechos fundamentales. Sin pasos atrás, pero con su estilo, sus formas y sus tiempos. El líder del PP ha entendido bien que un gran partido se levanta con la suma de sus activos, de todos, y la forja de la confianza. LA RAZÓN adelanta hoy la magnífica sintonía con Isabel Díaz Ayuso, a la que considera clave para alcanzar las metas electorales. Con sagacidad, Feijóo explota las sanas diferencias y los matices en los discursos populares como fortalezas para ensanchar la influencia y la base electoral del PP, también sobre Vox, hoy en dificultades por el efecto Macarena Olona. Se trata de ir a por todas, incluida la mayoría suficiente para gobernar en solitario, apoyados en el potente escaparate regional del PP. En política la inteligencia es una virtud poderosa, como el instinto y la convicción de que contar con los mejores es lo correcto y que, aunque no asegure el éxito, lo acerca y mucho.