Crece

Andueza da un balón de oxígeno a Sánchez

El PSE crece hasta los 12 escaños y se convierte en el ama de llaves del Gobierno vasco y en el socio exigente del PNV

El Partido Socialista de Euskadi se presentaba a estas elecciones para ser el árbitro. Eneko Andueza, el líder del PSE, tenía como objetivo mantener la representación, como mínimo, en el Parlamento como termómetro del impacto del «caso Koldo» y frente el ascenso de Bildu, blanqueado por los socialistas según ha reiterado hasta la saciedad el PP, y así tener un papel protagonista en la legislatura, empezando con la designación del nuevo lendakari. No lo tenía fácil en una campaña en la que la gran incógnita era qué partido nacionalista se alzaba con la victoria. Andueza era el tercero en discordia.

Lo ha conseguido finalmente y el PNV sabe que Andueza no es Idoia Mendia. Y que el PSE querrá rentabilizar el apoyo de sus 12 diputados con más presencia en el Ejecutivo vasco y un papel de mayor relevancia de la Vicelendakaritza. En definitiva, el nuevo PSE quiere más protagonismo en el Gobierno autonómico con consejerías de mayor influencia política y más participación en la gestión. Un nuevo partido con una nueva hornada de dirigentes, que quiere potenciar su propia personalidad más al estilo del Partido Socialista de Cataluña que el de una federación más del PSOE. No en vano, Salvador Illa compartió mitin con Andueza el pasado jueves en la localidad natal del candidato del PSE.

El joven candidato guipuzcoano del PSE, natural de Eibar, ha aumentado su representación en la Cámara vasca con dos diputados más e incrementado en casi un punto el porcentaje de voto, logrando que el PSOE de Sánchez supere con buenas sensaciones el calvario del «caso Koldo», que ha monopolizado la política de las últimas semanas; el enconado debate sobre la ley de la amnistía, que no ha erosionado tanto a su electorado contra la opinión generalizada en la almendra de la M-30 madrileña, y superando la polarización de la campaña entre PNV y Bildu.

Sin duda, lo conseguido es todo un balón de oxígeno para el presidente del Gobierno, que afrontará en mejor posición la tormenta política que se avecina estas semanas en el Congreso de los Diputados y en el Senado, y la próxima confrontación electoral en Cataluña del 12 de mayo, con buenas perspectivas del PSC, además de las europeas del mes de junio, con Teresa Ribera como candidata.

También los socialistas vascos se han sacudido la presión tanto de Podemos como de Sumar, las fuerzas de izquierda que compiten por el mismo espacio electoral, y que han tenido un pésimo resultado en estos comicios y sus papeletas se han ido a Bildu en forma de «voto útil», reafirmándose en la referencia constitucionalista en el País Vasco, superando claramente al Partido Popular. Con este escenario político, el Partido Socialista se ha convertido en la ama de llaves del Gobierno vasco y la dama de compañía necesaria, y exigente, del Partido Nacionalista Vasco, que afrontará la legislatura encadenado al PSE, partido que, al tiempo, impedirá veleidades de los nacionalistas vascos en el Congreso de los Diputados.

Andueza ha subido al pódium de los «barones» del PSOE con nota y contra las adversidades. Se auguraba un descenso y ha logrado cuatro diputados por provincia, el último de ellos en Guipúzcoa en el último suspiro con más del 80 por ciento escrutado. Los resultados de ayer también consolidan su liderazgo.

Ahora, Andueza deberá negociar con Imanol Pradales (PNV) un nuevo gobierno y poner la impronta de este nuevo y revitalizado Partido Socialista en la comunidad, que quiere tener un papel determinante y «lo va a tener», como dicen fuentes de la dirección del partido, que ayer estaban exultantes. También en Ferraz se respiraba con alivio tras conocer los resultados y se afirmaba con contundencia: «Cuando el PP deje de hablar de ETA en toda España, probablemente Bildu deje de ganar escaños en Euskadi. Es un discurso que sirve al PP en España y a Bildu en Euskadi».