Feijóo: el centro del PP

Su cuarta mayoría absoluta le vuelve a situar en el eterno debate del salto a Génova. Se ha consagrado como el «contrapoder» de la dirección nacional

«Eu son un rapaz dos Peares», ha dicho en numerosas ocasiones el flamante ganador de las elecciones gallegas. Alberto Núñez Feijóo vivió su infancia en este pueblo en el que, precisamente, arrancó la campaña electoral de estas elecciones, estableciendo así un vínculo con la Galicia rural, que ha sido tan importante para lograr los votos con los que vuelve a tener las llaves de San Caetano. Su humildad y moderación, pero sobre todo, su capacidad para vender su gestión propia y distanciarse de los males que aquejan al PP, han propiciado que el presidente de la Xunta y candidato a la reelección haya ganado por mayoría absoluta (la cuarta consecutiva). Una victoria que afianza su imagen de barón de barones dentro del PP.

«Feijóo ha consolidado el gran legado de Fraga que es mantener unido a todo el centro derecha gallego y esto no era una cosa fácil», asegura el director de Asuntos Públicos de Atrevia, Manuel Mostaza. En su opinión, una de las claves del éxito del popular es que «ha sido capaz de mantener juntas a las dos almas del PP gallego: la de los ‘boinas’ (rural) y la de los ‘birretes’ (urbanos)». No en vano, el discurso de Feijóo convence a los más «galleguistas» y a los menos y eso, en parte, es porque el nacionalismo gallego no tiene nada que ver con el catalán, el de Galicia es cultural, es orgullo y es identitario pero sin excluirse de España. No extraña, por lo tanto, que el presidente de la Xunta decidiese utilizar en esta campaña el lema: «Galicia, Galicia, Galicia». Ayuda también a afianzar su liderazgo, según el experto, esa visión más moderada y transversal frente a esas dos corrientes actuales de Génova. «Feijóo está más volcado en la gestión que en la ideología, en la misma línea que Alfonso Fernando Fernández Mañueco en Castilla y Léon».

Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, se presentó a las primeras oposiciones que convocó la Xunta de Galicia y le fue bastante bien ya que logró ser el «número dos» en tan solo un meses. Tras ocupar diversos cargos en la administración dio el salto a la política. Fueron quizás esos años en distintas consejerías y secretarías los que le ayudaron a forjar ese carácter que los expertos en comunicación y política destacan de él. «Cuando un político aguanta tantas legislaturas con mayoría absoluta es porque se le valora positivamente. Detrás hay un trabajo a largo plazo, una gestión y una dedicación», señala el analista y profesor de la Universidad Camilo José Cela, Eduardo González Vega.

El reelegido presidente de la Xunta es una figura a medio camino entre los políticos de antes y los nuevos, que son mucho más jóvenes y utilizan las redes sociales e, incluso la crispación, para lanzar sus mensajes políticos. Él se sitúa en ese punto intermedio que le otorga además un factor importante de diferenciación: el de la experiencia. Criticado por algunos sectores por esconder las siglas de su partido en esta campaña, para el experto González Vega es algo comprensible en el momento actual en el que vivimos porque «la desafección por la política ha subido y los partidos tienen una crisis de credibilidad, de ahí que el relato personal de ciertas figuras tenga mayor peso», asegura.

De la misma opinión es la consultora y Ceo-Fundadora de CompoLider, Comunicación Política y Liderazgo, Allende Martín, que destaca de Feijóo que aplica «el sentimiento ‘galleguista’ e individualista y apuesta por políticas de centro liberal e incluso progresista para captar el voto que necesita». Destaca además que «cuenta con algo que no dispone su presidente nacional, Pablo Casado, ventaja con los medios que a nivel regional se gana en gran parte por la televisión y radio».

Con un liderazgo consolidado y la ventaja de ser el más conocido de todos los candidatos, los expertos en comunicación destacan de él que es fiel a sí mismo, una persona que transmite confianza y que se sitúa lejos de excentricidades . Durante sus once años al frente de la Xunta ha conseguido situar a Galicia como una de las comunidades más solventes de España. Su apuesta por la modernización tecnológica y apoyo al tejido empresarial mediante la consolidación de los clústeres han ayudado a que el apellido «calidad» vaya unido al nombre de Galicia.