El Rey evita la confrontación en su reaparición tras los ataques del Gobierno

Inaugura las nuevas instalaciones de la Fundación Ortega y Gasset - Gregorio Marañón en Madrid

Poco después de que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo abandonara las declaraciones inescrutables y reconociera por primera de manera clara que el veto a la presencia de Felipe VI en la entrega de despachos en Barcelona fue debido a la cercanía de la fecha con el aniversario el referéndum ilegal y a la sentencia de Torra -es decir, que se trató de una cesión a los nacionalistas- el Rey reaparecía públicamente para presidir la inauguración de las nuevas instalaciones de la Fundación Ortega y Gasset - Gregorio Marañón en Madrid. Se trata, también, del primer acto público del Rey después de que una «llamada de cortesía sin ninguna trascendencia institucional» al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, fuera criticada por el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, y otros portavoces de la extrema izquierda, así como dirigentes independentistas. Como era de esperar la participación del Rey en el acto guardó cuidadosamente, como todos los actos del Jefe de Estado, la neutralidad política y, durante su discurso, no huno ninguna referencia a la polémica centrándose en elogiar la labor de la Fundación y el legado de los dos intelectuales que le dan nombre.

Concretamente, durante su intervención en el acto, el Rey destacó que «la cultura es en gran medida el pulso y el nervio de una nación; y que sin ella no es posible el progreso profundo de una sociedad sin caer en la degradación o la decadencia». Refiriéndose a la presentación de la edición digital de las obras completas de Ortega y Gasset, Felipe VI señaló: «Muchas gracias por la Edición que me habéis entregado, que me ayudará a volver de esta otra manera sobre la obra orteguiana que, sin duda, disfrutaré y de la que, por otra parte, nunca me he alejado». El Rey quiso concluir su discurso con la siguiente reflexión: «Es conocida la idea de que en Cultura hay que sumar y no restar. Pues con este acto sumamos de nuevo pensamiento, formación y cultura al presente de la Nación».

Mientras se producían las aludidas declaraciones de Campo, desde otros sectores del país se ponía en valor el puesto del Monarca en el entramado institucional español y se alertaba sobre posibles efectos colaterales de la campaña contra la Corona. El Círculo de Empresarios publicó ayer una nota en la que muestra su preocupación por los crecientes ataques a las principales instituciones del Estado, que suponen «una seria amenaza para la estabilidad, la economía y el bienestar de nuestro país». Según defienden, los «ataques» a la monarquía, al Poder Judicial o el cuestionamiento de la Constitución solo «contribuyen a dividir a la sociedad y a mermar la confianza», logrando que la imagen que está proyectando España sea de «inseguridad jurídica y debilidad institucional». El Círculo también señaló que la evolución de la economía va «estrechamente ligada a la seguridad jurídica y la estabilidad institucional» y advirtió de que estos «ataques» y la «reinterpretación la historia reciente» que hacen para poner «en duda» los «méritos» de la etapa de la Transición, «contribuyen a dividir a mermar la confianza de los empresarios, los inversores y los jóvenes en su futuro». Según el Círculo, «España proyecta hoy una imagen de inseguridad que socava la confianza internacional».