Inmigración en Canarias: la pandemia olvidada

La alcadesa de Mogán denuncia la situación «deplorable» del muelle donde se hacinan los inmigrantes

El muelle de Arguineguín se ha convertido en un improvisado centro de acogida de inmigrantesMiguel BarretoEFE

Las Islas Canarias son este año el punto caliente de la inmigración en España. La llegada de cayucos no cesa. Solo ayer arribaron 107 personas a bordo de dos embarcaciones. Tanto las autoridades locales como los vecinos están preocupados, especialmente en Mogán, municipio canario al que pertenece el puerto de Arguineguín, donde se ha montado un campamento improvisado para dar cobijo a los inmigrantes mientras se busca otra solución ya que los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) llevan saturados varios meses.

Onalia Bueno, alcaldesa de Mogán, municipio en el que se ubica el muelle, se personó la pasada semana en los juzgados del municipio vecino de San Bartolomé de Tirajana donde interpuso una denuncia por el estado de las personas migrantes que alberga el campamento de emergencia ubicado en el Muelle de Arguineguín. «En estos momentos la situación está más descongestionada pero han llegado a tener a 1.600 personas. Es el muelle de la vergüenza», cuenta vía telefónica a LA RAZÓN la alcaldesa. «Algunos inmigrantes que llegan están al raso, tanto durante el día como durante la noche», explica. Además, uno de los aspectos más preocupante –dada la alerta sanitaria que atraviesa el país– es que no existe en las instalaciones ninguna de las medidas establecidas por el Gobierno de España para evitar la propagación de la covid. «No existe ni lavado frecuente de manos, ni distancia de seguridad, y respecto al uso de las mascarillas, los migrantes no las usan de forma óptima, cubriendo nariz y boca», denuncia.

La regidora asegura que a día de hoy «hay al menos 45 inmigrantes con positivo de covid» en el campamento de Arguineguín, porque, según reconoce, «no hay sitio para ellos» porque el lugar al que los llevaban «está ya por encima de su capacidad». Su enfado es notorio porque insiste en que el Ejecutivo central está mirando hacia otro lado y no está asumiendo la responsabilidad que le corresponde. No en vano, la política migratoria es una competencia central y desde que estalló la crisis migratoria «no han hecho nada». Subraya que hay diálogo entre el presidente canario, el socialista Ángel Víctor Torres, y el Gobierno español, pero «los frutos de esas conversaciones no llegan».

El ministro Grande-Marlaska viajó el pasado enero a las Islas y según la alcaldesa ya «eran conocedores de que se iba a producir una llegada masiva de migrantes irregulares a las costas de Canarias». De hecho, las cifras no dejan lugar a la duda:en lo que va de año, han llegado o sido rescatados en aguas cercanas a Canarias 11.667 inmigrantes en 431 embarcaciones, ocho veces más que el año pasado, según cifras oficiales.

A falta de dos meses para terminar el año, ese número convierte a 2020 en el tercer ejercicio con mayor llegada de inmigrantes por mar a Canarias de la historia, tras 2006 (31.678) y 2007 (12.478).

Los vecinos, «inquietos»

Además, de la crisis migratoria y política, en el municipio los vecinos están «inquietos». El hecho de montar un campamento de acogida en el Puerto de Arguineguín supone que los residentes y los pescadores no puedan hacer un uso normal de esa instalación. No se puede transitar con normalidad y ya no queda nada del encanto turístico de estas instalaciones para visitantes. Incluso, la tremenda acumulación de pateras y cayucos impiden el normal tránsito marítimo de entrada y salida de embarcaciones del puerto. A diferencia de lo que ocurrió en la crisis de 2006

–cuando llegaban los inmigrantes y rápidamente los trasladaban a centros de acogida– ahora están hacinados en el muelle. «Están preocupados porque les han quitado su espacio y, además, temen una estampida en cualquier momento», denuncia la alcadesa, que recuerda que el muelle se ubica a solo 500 metros de distancia de los hogares de sus vecinos.

Con los traslados a la Península y las deportaciones a medio gas por por la pandemia, ante la saturación de los medios en la Isla, el Gobierno central decidió pedir auxilio a los hoteleros y usar los establecimientos turísticos como improvisados albergues. Alrededor de 5.000 inmigrantes están en 12 complejos turísticos que se encontraban sin actividad debido a la crisis del sector. «Yo prefiero que se les ubique en hoteles a que estén tirados como perros, pero si empiezan a llegar turistas, está claro que es incompatible la inmigración con el turismo», concluye.

Es cierto que el Ministerio de Defensa anunció que pone a disposición del Ministerio de Migraciones para «su uso inmediato», un total de cuatro instalaciones. Dos en Gran Canaria, una en Fuerteventura y otra en Tenerife. Sin embargo, por el momento, según reconoce la alcaldesa, no se han iniciado los traslados.