La Princesa Leonor amadrina el primer submarino S-80

El Rey, junto a la Familia Real al completo, preside en Cartagena el acto previo a la puesta a flote del “Isaac Peral”, el sumergible más avanzado del mundo y 100% español

Llegó el día. Finalmente, después de 17 años plagados de contratiempos y retrasos, el submarino S-80 es ya una realidad. Al menos fuera del agua, en la que entrará en los próximos días para iniciar las pruebas en el que será su medio. Pero hoy, en el astillero de Navantia en Cartagena (Murcia) tendrá lugar un acontecimiento clave: la ceremonia previa a la puesta a flote del primero de estos sumergibles, el S-81 “Isaac Peral”.

El acto estará presidido por el Rey Felipe VI, capitán general de las Fuerzas Armadas, y su hija, la Princesa Leonor, amadrinará este submarino, uno de los más avanzados del mundo. Acompañarán al Jefe de Estado y a la heredera al trono la Reina Doña Letizia y la Infanta Sofía en un acto que Zarzuela ha querido dotar de especial significación. De esta manera, la imagen de la Corona se asociará a un proyecto tecnológico e industrial que sitúa a España junto a las naciones de vanguardia en la construcción naval mundial; un proyecto, además, que debido a los muchos años que lleva en marcha y al situarse por encima de la rivalidad política (lo han llevado a cabo tanto Gobiernos del PSOE como del PP) casa a la perfección con el papel de árbitro de las instituciones y de garante de la continuidad de las mismas que la Constitución da al Jefe de Estado.

Para este acontecimiento, el S-81 ya está engalanado -con la bandera española tanto al costado como en la proa en forma de escarapela- y colocado en la antegrada del astillero tras abandonar esta misma semana la grada número 1 de la Nave de Armamento de Submarinos en la que ha sido construido. En ese lugar tendrá lugar la ceremonia, que pone punto y final a su construcción y da paso a una intensa fase de pruebas tanto en puerto como en mar abierto y que se prolongará durante más de un año y medio para que, según las previsiones, pueda entregarse a la Armada a principios de 2023.

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S80Antonio Cruz

Entrada en el agua

Eso sí, el “Isaac Peral” tardará aún unos días en entrar en el agua, pues se trata de una maniobra muy larga y laboriosa. Así, tal y como explica Navantia, el submarino ha de ser colocado primero dentro de un dique flotante. Tras esto, se hace flotar el dique y se va moviendo hasta la fosa, el lugar de la dársena que cuenta con el calado necesario. Una vez allí comienza la inundación de sus lastres y empieza a sumergirse, comenzando el submarino a recibir agua y, poco a poco, a flotar por sí mismo.

Se trata de una fase clave, en la que se realizan una serie de comprobaciones “vitales” para la seguridad del submarino. Todo, antes de que el dique se inunde por completo y el submarino flote libremente en él. Tras esto, los remolcadores y las empujadoras sacaran el sumergible del dique para trasladarlo al muelle de armamento, donde quedará atracado para la primera fase de las pruebas, las de puerto, que está previsto se prolongue durante unos nueve meses.

A partir de ahí, si no surge ningún imprevisto, comenzarán las verdaderas pruebas, ya en el mar, en la bahía de Cartagena, las cuales incluyen navegación en superficie e inmersión hasta alcanzar la cota máxima. Navantia estima que la primera navegación del S-81 tenga lugar a principios de 2022. Será el hito más importante de todo el programa.

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S80Antonio Cruz

Pero, hasta que llegue ese momento, el hito que se celebra hoy supone un importante avance en el programa, al cual se ha enfrentado en solitario España, en concreto Navantia, lo que otorga a nuestro país autonomía estratégica, pues los S-80 han demostrado la capacidad de la industria nacional para diseñar y construir en solitario un submarino. Por primera vez ha asumido el rol de Autoridad Técnica del Diseño.

La Princesa, la madrina del “Isaac Peral”

Y si el S-81 contaba desde principios de marzo con un comandante, capitán de corbeta Manuel Corral Iranzo, desde hoy tendrá también una madrina, como es tradición en los buques de la Armada. La elegida ha sido la Princesa de Asturias, que de esta manera engarza un acto relevante más en el paulatino crecimiento de su agenda institucional en España. Zarzuela ya avisó cuando se comunicó que empezaría a estudiar en Reino Unido a partir de septiembre que su residencia en el extranjero no iba a ser un impedimento para el incremento de sus actos oficiales en España y el evento de hoy en Cartagena se sitúa precisamente en ese aumento de su visibilidad.

Asediada por la extrema izquierda y los independentistas, la Corona se encuentra inmersa en un esfuerzo perpetuo por relanzar una imagen a la que han afectado de manera negativa las constantes tormentas mediáticas en torno a las irregularidades financiaras de Don Juan Carlos. La presencia de los Reyes en los astilleros de Navantia en Cartagena se encuadra en este sentido con la visita a la fábrica de Seat en Martorell y la inauguración del nuevo campus de Airbus en Getafe (Madrid). En estas dos citas el Rey estuvo acompañado del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En definitiva, se trata de trata de proyectar una imagen de pujanza industrial y ayudar a la visualización de capacidad tecnológica de las empresas españolas, aunada a la estabilidad que proporciona la institución y a su proyección de futuro en Doña Leonor.