España

Sánchez-Casado y las dos “P”

Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i) y del PP, Pablo Casado
Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i) y del PP, Pablo CasadoJuan Carlos HidalgoEFE

“Me pongo de pie; me vuelvo a sentar…” cantaba Teresa Rabal cuando yo también lo intentaba con más o menos éxito allá por los ochenta. Hoy Rafa Latorre en el programa de Carlos Alsina, rescataba este temazo para parodiar la “bilateral” Sánchez- Aragonés. El presidente lo ha vuelto a hacer. Ha desconcertado a todos: aliados, opositores y quizás hasta a Pedro. Como adelantó Toni Bolaño en este periódico, finalmente anunció que asistiría a la mesa con Cataluña, ex presos evolucionados a indultados mediante, sin contar, o sí, con que Puigdemont enviaría a sus “jordis”, Sánchez y Turull. Este regate ha hecho que a esta hora las sillas sigan bailando y es que en Moncloa no saben si ponerse de pie o volverse a sentar.

Sánchez pretendía quedarse en el puro saludo por eso de que no le tachen de “inmovilista” como a Rajoy, al que ahora en privado reconoce “entender” más de lo que muestra en público. Y es que la “fábrica de independentistas” no ha notado, al menos en las urnas, la política de “desinflamación” socialista. El soberanismo está en horas bajas porque se está autolesionando. Junqueras y Puigdemont libran una batalla fratricida desde el mismo día en que el ex “presidente legítimo” huyó durante un Girona-Real Madrid que ni Tebas hubiera colocado peor en el calendario. Ahora Aragonés ha sacado tarjeta roja a Junts para que no se vuelva a sentar en la Mesa y quien sabe si en el gobierno catalán.

La Mesa ocupa los titulares pero no preocupa. Lo que se tenía que pactar ya se pactó. Presos por Presupuestos, las dos “P” de un PP que también se inflige su propio castigo en Madrid en la también fratricida pelea Casado- Ayuso que desde los territorios alimentan como parte de otra contienda, más o menos soterrada según los barrios, contra la “Teocracia” de Génova.

Sánchez ya se puso de pie, aunque para ello tuviera que arrodillar a los jueces, y ahora le toca a Aragonés volverse a sentar y hablar de las aves y de los peces de La Ricarda. El referéndum puede esperar porque como bien sabe el presidente “a los oficios vamos a jugar”.