Podemos: «Al PSOE le cuesta entender que no gobierna solo»

Lamentan que la negociación de los Presupuestos «ha sido difícil» y ceden en el «cheque bebé» y en los permisos de paternidad

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda DíazEUROPA PRESS/A.Ortega.POOLEuropa Press

La negociación presupuestaria se ha convertido, de nuevo, en un termómetro válido para comprobar el estado de las relaciones entre ambos socios de coalición. PSOE y Unidas Podemos han superado una semana clave que se cerró este jueves con la foto de la unidad, Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, entrando juntos al Consejo de Ministros Extraordinario que aprobó el borrador de los Presupuestos Generales del Estado.

Una foto de unidad que Moncloa quiso trasladar para rebajar la imagen de la confrontación que ha reinado entre las dos partes del Ejecutivo durante las dos últimas semanas. Más aún después de las últimas 72 horas de negociación intensa y sin avances entre ambos partidos hasta el mismo lunes a primera hora cuando, en una reunión al más alto nivel logró desencallarse la ley de vivienda, que permitió dar luz verde al borrador de los PGE. Alivio entre la cuota morada tras conseguir sus mayores reivindicaciones en materia de alquiler y en impuestos, que llega después de varios episodios tensos en las reuniones entre los socios. Desde el cuartel morado advierten a este periódico que durante la negociación, los interlocutores principales vieron «imposible» vislumbrar el acuerdo en materia de vivienda. Al igual que tenían claro que sin un pacto sólido en materia de vivienda, las ministras moradas implicadas en la negociación con el PSOE, esto es la vicepresidenta segunda y la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, no darían su apoyo a los Presupuestos. En esta ocasión, aseguraban fuentes moradas, no servía con un compromiso escrito como en 2020, sino que querían la redacción de la ley como garantía. Los morados no podían permitirse, resumían, volver a postergar la ley de vivienda durante más tiempo después de once meses de espera. Las sensaciones durante el fin de semana y el propio lunes eran muy pesimistas y en privado, cargos de la formación lamentaban que «al PSOE le cuesta entender que no gobierna solo» en relación a la negativa inicial de los socialistas a pactar la ley de vivienda para regular el mercado de alquiler a la baja junto a los Presupuestos. El «sí» de los morados llegó después de que el propio presidente del Gobierno aceptara en una cita con la vicepresidenta segunda la propuesta que solo un día antes le había formulado la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra al ministro de Presidencia, Félix Bolaños.

Una ley que hasta el propio ex vicepresidente, Pablo Iglesias, ha admitido que «es mejorable» pero que hasta ahora «nadie ha conseguido más». De hecho, en el partido son conscientes de ello pero no podían permitirse que sus altas expectativas hiciesen fracasar un acuerdo que consideran bueno. Consideran que han logrado «avances muy importantes que hace un tiempo parecían imposibles». También celebran haber «convencido» a los socialistas después de que «se cerraran en rotundo» a la subida del 15% del impuesto de sociedades. A cambio de estos triunfos, los morados han tenido que renunciar a algunas de sus reclamaciones, aunque esperan continuar con la negociación más adelante. Se refieren al permiso de paternidad de cuatro a seis meses o al «cheque bebe» de 1.200 euros al año para los padres de niños de entre 0 y 3 años. Tampoco ha entrado en la negociación presupuestaria la rebaja del IVA de los productos de higiene feminista, la conocida como «tasa rosa». La propia ministra Ione Belarra lo reconoció esta semana y explicó que «en una negociación presupuestaria todo el mundo cede un poco y esta es una de las cuestiones en las que nos es difícil convencer al PSOE», admitió.

Unas declaraciones que llegaban después del anuncio del presidente del Gobierno de incluir en los Presupuestos un bono de alquiler a la vivienda para los jóvenes entre 18 y 35 años. Una medida que para Unidas Podemos recuerda a las ayudas del alquiler del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero que, dicen, no tuvo consecuencias positivas. Además, ven en el anuncio del bono una «oportunidad electoralista».

Ahora, tras el primer paso para el deshielo, los morados se ven con fuerzas para volver a negociar en el futuro más medidas sociales excluidas de las cuentas. Pero avisan que el modo de proceder será el mismo. No permitirán que el PSOE no cumpla ningún punto de los pactados en el acuerdo de coalición de 2020. El pacto de gobierno es el papel oficial al que Unidas Podemos puede agarrarse para explicar a sus votantes su acción de Gobierno y si no se cumple un compromiso implicaría que Unidas Podemos no logra dar forma a sus promesas electorales.