La próxima vista de Don Juan Carlos en Londres coincide con una visita de los reyes

El juez tendrá que dirimir si hay más cuestiones preliminares o si se procede ya con el juicio en sí mismo

Captura de video de la señal institucional del TSJ, durante la declaración por videoconferencia desde Londres de la empresaria Corinna Larsen
Captura de video de la señal institucional del TSJ, durante la declaración por videoconferencia desde Londres de la empresaria Corinna Larsen EFE

Una vez que la justicia británica concluyera ayer que Juan Carlos I no goza de ningún tipo de inmunidad ni protección especial en su territorio que impida que sea juzgado por la demanda de acoso planteada por Corinna Larsen, la próxima fecha clave en el calendario es el 29 de marzo, cuando tendrá lugar una vista para analizar las consecuencias de la sentencia anunciada por el Tribunal Superior de Inglaterra.

La fecha coincide precisamente con la visita a Londres de los reyes, Felipe VI y Letizia, quien acudirán al servicio religioso en recuerdo por el duque de Edimburgo que tendrá lugar en la abadía de Westminster. El marido de Isabel II falleció el 9 de abril de 2021, cuando estaba a punto de cumplir 100 años. Pero la pandemia obligó a celebrar un acto reducido únicamente a 30 personas, las más destacadas de la familia real británica, en el castillo de Windsor.

Es ahora que la situación sanitaria ha mejorado cuando Buckingham Palace le quiere rendir homenaje con miembros de otras casas reales europeas. Entre ellas, se espera que asistan representantes de la familia real griega, por lo que podría estar también la reina Sofía, sobrina del duque de Edimburgo.

El hecho de que en la misma capital británica se celebre ese día la vista por el caso de Juan Carlos I puede resultar cuanto menos embarazoso. El juez del Tribunal Superior deberá decidir si deben resolverse otras cuestiones preliminares, como si la jurisdicción inglesa es la correspondiente, si es de aplicación la ley de Protección por Acoso de 1997, o si se procede ya con el juicio en sí mismo.

El Tribunal Superior de Inglaterra es equivalente al Supremo español y, en un caso con asuntos legales enjundiosos, podría abrir la puerta para que la parte perdedora presente solicitud de recurso al Tribunal Supremo, máxima estancia judicial Reino Unido.

Uno de los tres abogados que defiende ahora a Corinna Larsen, la parte demandante, es James Lewis, quien fue seleccionado en 1998 por la Fiscalía de la Corona británica para representar precisamente a España en la solicitud de extradición del exjefe de Estado chileno, el exdictador Augusto Pinochet. Más recientemente, en 2020 y 2021, representó al gobierno de Estados Unidos en los tribunales británicos en el juicio para lograr la extradición del periodista creador de Wikileaks, Julian Assange.

Los otros dos abogados de Larsen son Jonathan Caplan y Adam Chichester-Clark. Los tres letrados -que forman parte del prestigioso bufete Kobre&Kim- comparten una gran trayectoria en derecho penal y civil, por lo que es difícil encontrar un caso nacional en el Reino Unido e internacional en los que falte alguno de ellos. Además, tanto Lewis como Caplan tienen el título honorífico de Queen’s Counsel (consejeros de la reina), que se concede a los letrados por mérito tras una experiencia de trabajo de quince años.

Por su parte, Juan Carlos I ha contratado los servicios del despacho británico Clifford Chance, considerado uno de los más caros del mundo. Forma parte del llamado Magic Circle, el grupo de los cinco despachos británicos más importantes del Reino Unido que, además, se encuentran entre los 10 despachos más relevantes del mundo. Sus oficinas centrales están en Londres, aunque cuenta con delegaciones en más de una veintena de países, entre ellos, España. En 2016, según un artículo publicado por el rotativo The Guardian, la minuta de cada uno de abogados ya se tasaba en hasta 1.100 libras por hora de trabajo, unos 1.280 euros.