Moncloa ordena ir contra Feijóo ante el fracaso de Juan Espadas y la previsible debacle en Andalucía

El PSOE sitúa a los populares alrededor de los 50 escaños, cifra clave porque un resultado de Juanma Moreno que le coloque en esa horquilla le despejaría el camino para gobernar en solitario

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hizo ayer de oposición al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el primer cara a cara que les enfrentó en el Senado. No es casual, aunque Sánchez cuidó las formas. Moncloa empieza a colocarse en el día después de la debacle andaluza y buscas vías alternativas para debilitar el liderazgo de la oposición. No ha habido prácticamente tregua desde que Feijóo llegó a la Presidencia del PP, pero la campaña de oposición por parte del Gobierno y de Ferraz crecerá en intensidad después de que hasta ahora no hayan encontrado un camino seguro para contener la capacidad de Feijóo para desnudar sus debilidades.

Al PSOE le están fallando todas sus armas para desgastar al PP ante la campaña andaluza. Sus sondeos sitúan a los populares alrededor de los 50 escaños, cifra clave porque un resultado del candidato popular, Juanma Moreno, que le coloque en esa horquilla le despejaría el camino para gobernar en solitario. Y ni la corrupción ni el miedo a Vox cambian las tendencias.

Los socialistas temen que una campaña agresiva contra el líder de los populares andaluces se vuelva en su contra por el nivel de aceptación que tiene en la calle y porque, como ellos mismos dicen, «al final, el problema, es que cae bien a la mayoría».

Por eso, ahora vuelven la mirada hacia Feijóo, en un intento a la desesperada de encontrar un espacio por el que hacer daño en las defensas del PP ante estas elecciones.

El PP andaluz, como hizo ayer Feijóo en el Senado, seguirá centrado en la economía, en las familias y en la inflación, sin entrar en la confrontación que buscan los socialistas para alimentar el voto más ideológico.

El PP trabaja con el objetivo de alcanzar los 50 escaños, en solitario, sin sumar los posibles diputados que pudiera conseguir Ciudadanos (Cs). Mientras que el PSOE hace cálculos para ver de qué manera puede evitar quedarse en los 30 escaños. No es lo mismo 35 que 30, aunque la diferencia sea sólo de 5 diputados.

Los 30 tienen la connotación simbólica de hecatombe y dejarían a Sánchez ante el riesgo de que sus barones empiecen a mover los hilos para contener sus caídas en las elecciones autonómicas y municipales.

El primer choque parlamentario entre Sánchez y Feijóo confirmó también que el presidente del Gobierno no explorará el camino de los pactos con el líder de la oposición, a falta de ver de qué lado se inclina el pulso por la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que se activará después de las elecciones en Andalucía.

El PP valoró el duelo parlamentario como la confirmación de que a Feijóo «le preocupan las familias, mientras que la única preocupación de Sánchez es pactar la renovación del CGPJ». «Feijóo ha preguntado a Sánchez por las dificultades que tienen las familias españolas para llegar a fin de mes y ha reclamado que se pongan en marcha medidas para ayudarlas, y Sánchez ni ha respondido y se ha dedicado a hacer oposición al PP», señalaron fuentes de la dirección popular.

Feijóo mantuvo su tono moderado, pero desde su partido otras voces sí apuntaron que «ya nada sorprende en la escalada de tics autoritarios de Sánchez y en su ataque constante a las instituciones. Ha llegado a reconocer que le estorba la oposición». «Lo sentimos por él, el PP va a seguir construyendo una alternativa seria, rigurosa y responsable por el bien de España y los españoles», certificaron en la bancada popular.

El resultado del 19-J influirá también en la negociación para renovar el Poder Judicial. El PP presentará una propuesta, mientras el Gobierno se tendrá que enfrentar a la nueva crisis con los jueces que le plantea la designación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC).

El Gobierno tiene que nombrar a dos, y el Consejo General del Poder Judicial a otros dos. Pero el máximo órgano de gobierno de los jueces tiene limitada su facultad de hacer nombramientos mientras está en funciones por la reforma impulsada por el Gobierno ante la falta de acuerdo con el PP para cumplir con su renovación, pendiente desde hace más de tres años. El próximo día 12 finaliza el mandado de cuatro de los doce magistrados que componen el pleno del Constitucional. Si el Gobierno nombra a dos magistrados, sin esperar la propuesta del CGPJ, el Tribunal podría no darles el plácet. Para el Gobierno urge este acuerdo porque está atado de manos a la hora de ejecutar unos nombramientos que inclinarían del lado progresista la mayoría del Tribunal Constitucional.

Esta batalla se librará después de que el Gobierno y el PP hayan administrado sus respectivos resultados en Andalucía. El nuevo Gobierno andaluz podría quedar investido para mediados de julio. Para finales de ese mes, justo antes de las vacaciones, es posible que se celebre el primer encuentro entre Feijóo y el líder de Vox, Santiago Abascal.