¿Dónde hay más Rodríguez en España y por qué se usa para los hombres que se quedan en casa?

Se halla sobre todo en el norte, con proliferación en dos comunidades

Mapa de España según el número de personas con el primer apellido "Rodríguez" en números absolutos.
Mapa de España según el número de personas con el primer apellido "Rodríguez" en números absolutos. FOTO: INE

El apellido Rodríguez es uno de los más comunes en España. Algunos lo sitúan como el cuarto. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) hay 927.670 que lo llevan como primer apellido; 937.892 de segundo e incluso están un total de 41.849 que se apellidan Rodríguez Rodríguez. Dicho apellido prolifera, sobre todo, a día de hoy en el norte de España. Es en Galicia donde, a día de hoy, se registran más apellidos Rodríguez (en números absolutos); concretamente en Orense (68,67%), Lugo (46,42%) o Pontevedra (40,69%). Sin embargo, si atendemos a la estadística según el número de población sería Asturias (37,15% en números absolutos) donde hay un mayor número de este apellido; de hecho, de ahí proviene una de las más antiguas familias Rodríguez que, tuvo su origen en el Concejo de Cangas de Onís (Asturias). También se extiende dicho apellido a día de hoy en abundancia por Santa Cruz de Tenerife (47%), Las Palmas (39,72), León (36,05%), Granada (30,58%) o La Coruña (30,44%).

Origen

Este apellido es un patronímico de Rodrigo, con el sufijo español -ez que significa “hijo de” Rodrigo. Es un nombre de origen germánico que significa “glorioso”. Por tanto, Rodríguez vino a significar “hijo o descendiente de Rodrigo”, y hubo, por numerosas familias que lo ostentaron.

Escudo del apellido Rodríguez
Escudo del apellido Rodríguez FOTO: R. N.

El escudo de armas de este apellido está compuesto por un campo de plata, cuatro palos de gules, y borduras de gules con ocho sotueres de oro.

En la conquista

Este apellido no es exclusivo de España, pues también estuvo muy presente en la conquista de América. Juan Rodríguez Suárez, nacido en Mérida (Badajoz) y fallecido en 1561 en Venezuela fue uno de los participantes de las campañas organizadas en el Reino de Granada. En 1549, participó con el Ejército de Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez en la fundación de la ciudad de Pamplona y Tunja, en Nueva Granada, de la que fue uno de los diez regidores que el fundador eligió para la nueva ciudad de Pamplona; como miembro del Cabildo permaneció avecinado durante nueve años.

Hay también multitud de títulos pertenecientes a la nobleza que corresponden al apellido Rodríguez. Desde el Marqués de Buenavista, don Martín Rodríguez de Medina en 1688, pasando por el Marqués de Medina, don Juan Antonio Rodríguez Valcárcel en 1961 o el Marqués de Santiago, don Francisco Esteban Rodríguez de los Ríos en 1706.

Los rodríguez

¿Y por qué se les llama “rodríguez” a los hombres que se quedan en casa? ¿Por qué ese apellido y no otro?

“Estar de rodríguez” es una expresión que comenzó a extenderse, sobre todo, a mediados de los años 60, pero su popularización llegó, sobre todo, en los primeros años de la década de 1970, en el que se convirtió en el sinónimo para denominar a aquellos hombres que se habían quedado durante unos días solos en casa y que disponían de ese tiempo sin la familia.

Tal vez el cine fue quien influyó en convertir ese apellido en lo que hoy entendemos por “rodríguez”. En 1965, la película protagonizada por José Luis López Vázquez que llevaba por título El cálido verano del Sr. Rodríguez relataba las aventuras de Pepe Rodríguez, un oficinista que debía quedarse trabajando durante el verano, mientras su mujer e hijos se marchaban de vacaciones a la playa y éste vivía numerosas aventuras entre las que estaba el propósito de tener una “aventura extramatrimonial”. Otra película Tres suecas para tres rodríguez, con una trama parecida a la anterior mencionada.

Desde 1985 la RAE contempla este término en el que destaca “rodríguez” como el hombre casado que se queda trabajando mientras su familia está fuera, normalmente de veraneo” y apuntan que se debe diferenciar del apellido poniendo la palabra en minúscula, sin necesidad de entrecomillarlo.