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El Palau estalla: «¡Ha llamado a la resistencia desde casa de la suegra!»

Un día después de la fallida declaración de independencia arrecian las críticas a Junqueras y Romeva por la gestión del «procés», el PDeCAT mira ya a las elecciones y la CUP presiona para que la asamblea de electos tome el control.

  • Un hombre almuerza viendo la declaración grabada de Puigdemont, ayer en Barcelona
    Un hombre almuerza viendo la declaración grabada de Puigdemont, ayer en Barcelona

Tiempo de lectura 4 min.

29 de octubre de 2017. 03:44h

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Toni Bolaño 29/10/2017

«Siempre había pensado que el día que consiguiéramos la independencia sería un día de fiesta, alegre, para recordar. Hoy no tengo está sensación. No sé vosotros», decía un alto cargo de la consejería de Gobernación tras la proclamación de independencia que realizó el Parlament, mostrando su perplejidad y decepción. Este alto cargo, que prefiere mantener el anonimato, compartió su misiva con un buen número de altos cargos del Gobierno y de los partidos del mismo a través de Whatsapp y a la que ha tenido acceso LA RAZÓN. Estas malas vibraciones aumentaron ayer en el entorno independentista tras la comparecencia de Carles Puigdemont grabada en Girona. «¡Ha llamado a la resistencia desde casa de la suegra! Estas no son formas», afirmaba muy crítico un dirigente nacionalista que hubiera preferido una comparecencia pública en el Palau de la Generalitat, que añade «ni siquiera mencionó las constituyentes».

El malestar de altos cargos y cuadros de los partidos fue en aumento a medida que avanzaba el día. «Después de la independencia y de la aplicación del 155, ¿se van de fin de semana?», afirmaba con un ácido tono un tercer miembro del ejecutivo. Ni PDeCAT, ni ERC, dieron señales de vida durante el día de ayer. «¿No tenía que estar acompañado de Oriol Junqueras el presidente Puigdemont en su alocución?», se preguntaba este interlocutor. Sólo el cesado consejero de Territorio, Josep Rull, osó a realizar un pronunciamiento a través de las redes sociales recordando las últimas decisiones de su departamento.

El mensaje al que ha tenido acceso LA RAZÓN del alto cargo de la consejería de Gobernación, es muy crítico con la situación a la que se ha abocado el independentismo. «No acostumbro a hacer muchos comentarios, pero hoy los haré. Y puede ser, algún día, escribiré un libro con todo lo que me callaré. Primera idea. ¿Cuántos países nos reconocerán? Creo que nos hemos de preguntar quién tenía esta responsabilidad», afirma criticando la gestión de Raúl Romeva. Su éxito internacional no tiene paliativos. Sólo Osetia del Sur se ha mostrado partidaria de reconocer a Cataluña.

Pero las críticas más duras se dirigen al vicepresidente Oriol Junqueras. «No hay nada preparado, no hay dinero, no hay estructuras de Estado, no hay nada», dice un dirigente independentista. Igual parecer tiene nuestro anónimo autor de la misiva interna del Ejecutivo. «¿Tenemos financiación para construir un nuevo Estado o dependemos de las transferencias que hace Montoro? Esto se lo hemos de reclamar a quien tenía la responsabilidad de encontrar esta financiación». Sus críticas a Junqueras no acaban aquí: «El president hizo un discurso de presidente –el viernes en el Parlament–, valiente a pesar de la amenaza judicial que tiene encima, igual que muchos consejeros. En cambio, antes que él, otro –Junqueras– hizo un discurso que habría servido perfectamente en un encuentro de los Cors de Clavé».

«Estamos en la calma antes de la tormenta», apunta un asesor de un dirigente nacionalista. Nadie sabe qué va a pasar a partir de ahora. Nadie sabe cuál será la estrategia «de resistencia», que anunció ayer el cesado Puigdemont. La CUP y Jordi Sánchez, el presidente de la ANC en prisión preventiva, quieren que se active la Asamblea de Electos, formada por alcaldes y concejales, para dirigir políticamente al independentismo. Sin embargo, su activación no está clara porque «depende de los partidos, son ellos quienes la tienen que activar». El PDeCAT prefiere esperar a la reunión de su Ejecutiva que se realizará mañana lunes en Barcelona. Tanto este partido como Esquerra coinciden en que «las directrices deben partir del Gobierno».

Mientras, los partidos ya debaten, aunque no lo reconozcan porque «el primero que lo haga será señalado», por reconocer la autoridad del 155, sobre las elecciones del 21-D. Algunos portavoces oficiosos de ERC apuntaban ayer en las redes sociales en contra de la repetición de Junts pel Sí, lo que se interpretó como «una correa de transmisión de la dirección republicana». En el PDeCAT están convencidos que deberán asumir en solitario la convocatoria electoral, «es casi imposible reeditar la coalición», afirman en su entorno, y ya están a la busca de candidato, una vez descartado Puigdemont. Josep Rull y Neus Munté están bien posicionados, aunque no se descarta al dimitido Santi Vila, descartando a Jordi Turull, actual número dos de Puigdemont enfrentado a Marta Pascal, la coordinadora del partido. De momento, en el PDeCAT han cerrado filas una vez se han lamido las heridas de los anuncios de ceses y de bajas en el partido de esta semana.

Los anticapitalistas de la CUP son los únicos que no reconocen la autoridad del Estado, llaman a la movilización ciudadana, haciendo llamadas a la huelga general que ha convocado el sindicato CSC que apenas tiene un 1% de representación, y quieren activar la asamblea de electos. No es descartable que decidan no presentarse a unas elecciones que no reconocen. Su ausencia abre un nuevo terreno de juego a partir del 21 de diciembre.

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