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El PP abrirá la puerta a Aznar para la Convención de octubre

La redefinición ideológica recuperará el discurso más duro en inmigración y en defensa de España

  • Pablo Casado, el presidente del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (i), y el de Ávila, Carlos García González, ayer ante la estatua de Suárez en la capital abulense
    Pablo Casado, el presidente del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (i), y el de Ávila, Carlos García González, ayer ante la estatua de Suárez en la capital abulense
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

30 de julio de 2018. 00:14h

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Carmen Morodo.  Madrid. 30/7/2018

La nueva dirección del PP invitará al ex presidente del Gobierno José María Aznar a la Convención Nacional que el PP celebrará en octubre. La justificación es que a ese acto están «invitados todos los militantes del partido». Todos no pueden acudir, y los gestos por parte de Génova son determinantes para favorecer o no la imagen de Aznar volviendo a un acto nacional del PP. La tensión con el equipo de Mariano Rajoy terminó por fulminar también la presencia del ex presidente del Gobierno en los cónclaves de su partido.

En la organización popular todavía resuenan las pullas, una tras otra, que Aznar lanzó contra Rajoy en la Convención Nacional de enero de 2015. “¿Dónde está el PP? España necesita más PP, un PP que esté y que se note que está”, sentenció. A partir de entonces la ruptura fue imparable. Y Aznar desapareció hasta de las fotos de familia de las convenciones, de los congresos y de las campañas electorales.

En esta nueva etapa, Génova no quiere que se la identifique con el «aznarismo», sino que como ayer declaraba a este periódico el secretario general del PP, Teodoro García Egea, Pablo Casado tiene muy claro qué quiere hacer con el PP y va a marcar su propio camino, pero desde el principio de que la política es un ejercicio de integración en el que hay que contar con la experiencia, y ahí entran los ex presidentes del Gobierno, y también con savia nueva. Que Aznar acuda o no a la Convención dependerá estrictamente de su agenda, como también la presencia de Rajoy. Génova equilibrará los gestos entre los dos ex presidentes del Gobierno para reivindicar el mantra de que el nuevo PP cuenta con todos y en él no hay corrientes internas.

El mes de agosto no será inhábil en el nuevo equipo del PP, pero lo dedicarán sobre todo a hacer política de partido y a terminar de coser las tensiones que dejó la campaña de las primarias. Para en septiembre convertir el Congreso de los Diputados en una de las plataformas desde la que reivindicarse como «referente de la oposición» al Gobierno socialista y a sus socios secesionistas. Cataluña, inmigración o la política económica, desde una visión mucho más liberal que la practicada por los Ejecutivos de Rajoy, serán elementos centrales de las iniciativas del PP en el Parlamento. En la fontanería ideológica del nuevo PP explican que «no estar en el Gobierno ni haber estado directamente en las decisiones de gobierno de la etapa de Rajoy» les da manos libres para buscar el cuerpo a cuerpo con Ciudadanos en la oposición al Ejecutivo de Sánchez.

«Hay una oportunidad de reforzar el bipartidismo y de que Ciudadanos y Podemos sean vistos como partidos residuales que sólo complican los problemas, pero no dan estabilidad ni soluciones a las crisis», sostienen en la nueva «cocina» de Génova. Casado ha cambiado los referentes intelectuales y económicos del PP, ya que con la jubilación de Rajoy se jubilan «dinosaurios» que han estado condicionando la estrategia del partido desde la etapa de Aznar. En estos días ha pasado desapercibido el nombre de Pedro Arriola, por ejemplo, pero desde la nueva dirección se encargan de recordar que toca abrir las ventanas y dejar paso a «nuevas ideas y nuevas estrategias». En el laboratorio ideológico del nuevo PP han entrado nombres como el de Pablo Hispán o Rafael Rubio, y los estrategas del «marianismo» han pasado a una segunda fila con un retiro más o menos digno dependiendo del caso.

En este entorno en el que se apoya Casado no da miedo que desde la izquierda se les ataque con la etiqueta de que son los responsables de una derechización del partido. La batalla la van a jugar en el terreno de presentar al Gobierno de Sánchez como un problema para España en todos los frentes y necesitan anular a Ciudadanos bajo la bandera de que sólo el voto útil puede servir para echar a la izquierda radical y a los secesionistas de La Moncloa. «Entramos en una fase en la que Sánchez está utilizando el Gobierno para anular a Podemos, y nosotros tenemos que jugar a ser el único referente del centro-derecha. Los escaños de Ciudadanos en las últimas elecciones generales han servido de palanca para favorecer la ocupación de La Moncloa por el PSOE. Y los que obtuvo en Cataluña no han servido más que para dar cancha a Inés Arrimadas en su objetivo de proyección en la política nacional. Casado tiene que buscar todo lo que está a la derecha del PSOE, sin complejos», afirman en la nueva Génova.

Aznar volvió a Génova tras dos años y siete meses

El ex presidente del Gobierno José María Aznar volvió el martes a la sede nacional del PP dos años y siete meses después desde su última visita, cuando aún era presidente de honor y acudió por sorpresa a la reunión del Comité Ejecutivo para pedirle a Rajoy la urgente renovación del partido. El gesto de Casado se ha interpretado como un mensaje de unidad.

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