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La reunión de 2007 donde se decidió cómo educar a la heredera

La elección de guardería o de un colegio público o privado, la formación religiosa y militar y el papel clave de Doña Letizia

  • La seguridad ha sido determinante a la hora de elegir el centro donde estudiaría Leonor / Efe
    La seguridad ha sido determinante a la hora de elegir el centro donde estudiaría Leonor / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

09 de septiembre de 2018. 03:08h

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Fernando Rayón 9/9/2018

La primera reunión sobre la educación de la infanta Leonor tuvo lugar a principios de 2007 en pleno reinado de Don Juan Carlos. En ella participaron, además del Soberano y el Príncipe de Asturias, Alberto Aza, jefe de la Casa; Ricardo Díez-Hochleitner, secretario; y Jaime Alfonsín, jefe de la Secretaría del Príncipe de Asturias. No fue un encuentro monográfico. Se trataron varios asuntos más. A partir de aquel encuentro, la entonces Princesa de Asturias empezó a participar en las reuniones.

Doña Letizia tuvo claro desde el principio que la educación de sus hijas sería cosa de la familia, aunque era consciente de que la educación de la Heredera tampoco era competencia de una única persona. A la hoy Reina de España le preocupaba especialmente la exposición de Doña Leonor. No quería filtraciones, ni fotos, ni reportajes. Nada que pudiera convertir a su hija en especial. Algo en lo que también trabajaban otras monarquías de Europa.

Solo quedaba pendiente una cuestión de cara al futuro que aún hoy no ha sido solventada: la tradicional preparación militar de –en este caso– la Heredera. Han surgido alternativas y se han hecho informes por parte de al menos dos equipos de Zarzuela, pera la última decisión aun no se ha tomado. Y es una de las cuestiones pendientes en la formación de doña Leonor.

Pero volvamos al principio. Lo primero que decidió aquel equipo en 2007 fue que la infanta Leonor ingresara durante un curso en la Guardería Real en El Pardo. Al incorporarse a aquella escuela infantil acompañada de sus padres –apenas con dos años– hizo sus primeras declaraciones: «Ya voy al cole de mayores». Aquellas imágenes arrastrando ella misma su mochila de color celeste fueron las primeras que nos hicieron pensar en lo que debía ser la educación de la futura Reina de España. Y aunque parecía que quedaba aun tiempo, mucho tiempo, resultó que no había tanto, pues al año siguiente ya había lío.

Más que lío fue un debate: colegio público o privado. La elección del colegio debía responder a otros criterios según el estaf de palacio. En la guardería de El Pardo Leonor estaba mezclada con niños de todas las clases sociales. Doña Letizia no quería un colegio pijo, con amistades pijas. Si era partidaria de uno público, era precisamente porque entendía que ese contacto con niñas y niños de su edad iba a enriquecer su formación y alejarla de posibles guetos. La cuestión no fue fácil de solventar, pero tres razones aconsejaron la elección de Santa María de los Rosales. El primero la seguridad. Ya no existía la ETA de años precedentes, pero el terrorismo islamista empezaba a apuntar. En cualquier caso, esta cuestión era prioritaria. El segundo aspecto que jugó a favor fue la cercanía a la residencia de los Príncipes. Tenía que ver con el primero, pero también con la idea de que pudiera tener relación con sus vecinos y compañeros de clase. Pero la razón fundamental respondió a la experiencia personal de Don Felipe. Él había estudiado allí y tampoco era ya el colegio pijo que había recibido al Príncipe cuando era niño. Y así fue.

El paso a Los Rosales no supuso ningún mal trago. Y además garantizaba otra cuestión decisiva: la formación religiosa se impartiría también en la institución. El 20 de mayo de 2015, la ya Princesa –su padre se había convertido en Rey el año anterior– recibió junto a sus compañeras de clase la Primera Comunión en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Aravaca (Madrid). Vistió con el uniforme de gala del colegio. Hizo algunas declaraciones sobre que estuvo «muy nerviosa» y dijo tras la ceremonia, que la celebración iba a ser «en casa». Y así fue. A la fiesta con sus padres se sumaron sus abuelos paternos, los reyes Juan Carlos y Sofía; sus abuelos maternos, Jesús Ortiz

–acompañado por su mujer Ana Togores– y Paloma Rocasolano, y su bisabuela materna Menchu Álvarez del Valle.

A partir de aquel día, el rodaje de la nueva Princesa de Asturias vino casi hecho. El 31 de octubre de 2017, con motivo de su 12 cumpleaños, se hizo su primer retrato oficial. La fotografía se había tomado unos días antes, el 12 de octubre, Fiesta Nacional, con el Palacio Real de fondo y vistiendo un modelo rojo de Carolina Herrera. No había precedentes de este tipo de imágenes. Pero tampoco fueron las últimas.

Este mismo año, y apenas unos días antes de que se celebrara el cincuenta cumpleaños de Felipe VI, la Casa Real distribuyó un vídeo con imágenes inéditas de la vida en la casa de los Reyes. Además de poder ver cómo era una comida familiar, o un día de colegio, se pudo ver al Rey con su heredera viendo juntos, con el Jefe de la Casa Jaime Alfonsín, el tradicional discurso de Navidad. Pero este vídeo permitió algo más: descubrir que la Princesa cogía los cubiertos con la mano izquierda, lo que ha hecho pensar que, o bien es zurda o en todo caso ambidiestra.

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