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PSOE y Podemos: «No habrá último minuto»

PSOE y Podemos constatan que «no hay vía para llegar a un acuerdo» de investidura y ponen rumbo a las elecciones.

Enrocados en sus posiciones, Ferraz niega la coalición que ofreció en julio y no promoverá más reuniones, si los morados no «reflexionan» y ceden

  • Carmen Calvo, María Jesús Montero y Adriana Lastra se dirigían ayer a su reunión con Podemos. (Foto: Cipriano Pastrano)
    Carmen Calvo, María Jesús Montero y Adriana Lastra se dirigían ayer a su reunión con Podemos. (Foto: Cipriano Pastrano)

Tiempo de lectura 8 min.

11 de septiembre de 2019. 10:14h

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Ainhoa Martínez Madrid. 11/9/2019

Al tiempo que el Congreso daba inicio al primer pleno de la XIII Legislatura, PSOE y Unidas Podemos certificaban su final. A escasos metros del hemiciclo y resonando el tintineo que llama a los diputados a ocupar sus escaños, los representantes de los equipos negociadores socialista y morado comparecían ante los medios de comunicación para constatar lo que ya era una obviedad, que «no hay vía para llegar a un acuerdo» de investidura entre ambos que evite las elecciones. O, al menos, ellos no están dispuestos a recorrer esa vía. En una segunda reunión «cordial» – que se extendió durante casi cuatro horas – ambas formaciones ratificaron su fracaso, por ser incapaces de superar las «importantes discrepancias políticas» que les separan de un entendimiento.

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Cae el telón. Se acabó la ficción. A menos que alguno de los actores quiera retomar el guión ofreciendo su rendición, pues este es el único espacio que se ha dejado expedito a la otra parte para evitar la cita con las urnas. El inmovilismo desde sus posiciones maximalistas ha hurtado la posibilidad de cualquier acuerdo. El pacto entre la izquierda se ha vuelto a demostrar imposible por la cerrazón de sus representantes.

Fuentes socialistas aseguraban tras finalizar la reunión que no habrá giro de estrategia en el último minuto como ansía Pablo Iglesias. «No hemos engañado a nadie, dijimos que la coalición caducaba en julio y ellos rechazaron entonces lo que ahora les parece bueno», destacaban. A esto se agarra el PSOE para mantenerse férreo en sus posiciones, a que los morados ya declinaron la entrada en el Consejo de Ministros y que ahora esa propuesta de una vicepresidenta y tres ministerios, que en su día calificaron de «decorativa», no está encima de la mesa. «Nosotros ahora les hemos ofrecido programa – las 370 medidas para un gobierno común y progresista –, un triple sistema de garantías y la dirección de importantes organismos de la Administración», responden ante las críticas de inmovilismo por parte de los morados. «Ahora se tienen que mover ellos», advierten, sin cerrar la puerta a que se puedan retomar los contactos, si los de Pablo Iglesias ceden y aceptan apoyar un gobierno monocolor socialista con compromisos programáticos que doten de estabilidad a la legislatura.

Nadie quiere ser quien cierre la puerta de manera abrupta y definitiva al otro para no cargar públicamente con la responsabilidad de la repetición electoral, pero desde el PSOE ya avisan de que la actitud proactiva que han mantenido hasta ahora va a cesar. «Ya no vamos a llamar más, parecemos una novia despechada», aseguran fuentes del partido, que descargan la presión sobre Podemos para que sean ellos quienes den un paso al frente para desbloquear la investidura. La reunión que tuvo lugar ayer se produjo a iniciativa de la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, que descolgó el teléfono para hablar con su interlocutor Echenique.

En concreto, los socialistas piden ahora a los morados que «reflexionen» sobre si están dispuestos por tercera vez a oponerse a un gobierno progresista y a abocar a España a las urnas por cuarta vez en cuatro años. Por su parte, los de Iglesias acusan a los socialistas de ser ellos quienes, «levantándose de la mesa de negociación», han cometido el «error» de ponerle fecha de caducidad a la legislatura. Lo cierto es que entre unos y otros han puesto rumbo al 10 de noviembre.

Críticas de electoralismo

Esta situación quedó patente durante el desarrollo del pleno posterior en el Congreso, donde se tomó en consideración la ley del PSOE para legalizar la eutanasia. Una medida que se vio frustrada en la pasada legislatura y que lo será también en esta, si se disuelven las Cortes, a pesar de lograr concitar apoyos tan dispares como los de Ciudadanos y Podemos. El hecho de que los socialistas presionaran para que se debatiera en el primer pleno, sin tener la seguridad de que su mandato tendrá continuidad, dejó una sensación de electoralismo que le achacaron todos los partidos, incluído Podemos. «Nos sentimos incómodos con este debate», reconoció Noelia Vera, tras constatar que los contactos se habían roto con los socialistas.

Fue el responsable de Acción de Gobierno y Programa de Podemos, Pablo Echenique, quien dio carta de naturaleza a la ruptura de los puentes y compareció para informar del ultimátum que les dio el PSOE. «Nos plantean que si no aceptamos un gobierno de partido único del PSOE, entienden que no debe haber más reuniones entre los equipos», relató. Desde el partido de Pablo Iglesias mantienen la esperanza de que sus interlocutores socialistas «rectifiquen y acepten que lo que era posible en julio –en alusión al gobierno de coalición– también lo sea ahora». En la misma línea, desde el PSOE también se muestran reacios a romper del todo el vínculo negociatorio y aseguran que «no dan la batalla por perdida» y confían en la «reflexión» de los morados. Sin embargo, tras casi diez horas de reuniones ambos partidos no se han emplazado a retomar los contactos, como sí hicieron en la primera cita infructuosa del pasado jueves.

En este clima, la cumbre entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se da ya por descartada. Una cita que desde Podemos aseguran que el PSOE nunca llegó a confirmar y que los socialistas condicionaron al avance y éxito de las conversaciones por parte de los equipos negociadores. «A día de hoy la reunión no se dará», sentenció Lastra. Por lo tanto y salvo que la relación se reconduzca por la sumisión de una de las partes, todo apunta a que la investidura podría no llegar siquiera a producirse. Esta potestad está en exclusiva en manos del Rey que, tal como adelantaba ayer este diario, convocará la ronda de consultas con los partidos políticos aunque no exista un acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos. Lo más probable es que en este turno de despachos maratonianos, previstos para comienzos de la próxima semana, Felipe VI constate que no hay un candidato con el suficiente respaldo como para afrontar con garantías de éxito la investidura.

Tanto socialistas como morados descartan la opción de que se acabe dando un apoyo gratis por parte de Podemos a Sánchez y éste ya ha señalado que no irá a un pleno sin tener asegurados los apoyos para superarlo. «Nos han reconocido que harán lo contrario a lo que hicieron en julio», se quejó Echenique, en alusión a que Sánchez sí aceptó someterse entonces a la investidura de forma paralela a los contactos que mantenía con Podemos para llegar al gobierno. En caso de que nada se mueva hasta la próxima semana, el Monarca podría no proponer ningún candidato y ratificar así el rumbo a las elecciones del 10 de noviembre que ayer pusieron socialistas y morados.

Sánchez e Iglesias solo comparten el básquet

Mientras la reunión entre sus equipos negociadores fracasaba, la atención de los líderes de PSOE y Podemos parecía centrada en el Mundial de Básquet. Ambos utilizaron sus cuentas de Twitter para referirse a los partidos: Sánchez para felicitar a España, que ganó a Polonia, e Iglesias para alabar a un jugador de Argentina. Y es que parece que su afición por el básquet es lo único que les une en la actualidad.

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