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Puigdemont: La línea que une al PDeCAT con CDC

JxCAT se registró con la firma del gerente de Convergència

  • Artur Mas y Carles Puigdemont
    Artur Mas y Carles Puigdemont

Tiempo de lectura 4 min.

16 de enero de 2018. 05:24h

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Toni Bolaño 16/1/2018

La sentencia del «caso Palau» es todo un terremoto para CDC, para el PDeCAT y para Junts per Catalunya. Los neoconvergentes se han parapetado dando «apoyo total y personal» al ex tesorero, Daniel Osàcar, aunque lo señalan como único responsable de todo lo que pasó en esos años al tiempo que lo identifican como una «persona honesta». Tan honesta que el Tribunal Superior de Justicia lo ha condenado a cuatro años y cinco meses por tráfico de influencias, blanqueo de capitales, falsedad en documento mercantil y falsedad contable.

Los neoconvergentes intentan poner tierra de por medio. Mas ha dimitido por todo, menos por el «caso Palau» a tenor de sus declaraciones, y el PDeCAT no tiene nada que ver con CDC y menos todavía Junts per Catalunya. Sin embargo, la realidad dice todo lo contrario. El registro de la candidatura de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, se presentó como «coalición electoral» de dos siglas, el PDeCAT y CDC. Por el PDeCAT firmó su responsable de organización, David Bonvehí, mano derecha de Marta Pascal, la máxima responsable ejecutiva del partido, y por CDC, el gerente, Carles del Pozo, el hombre designado para disolver el histórico partido nacionalista y que está implicado en el «caso 3%», un «remake» del «caso Palau» porque se investiga la supuestas financiación irregular de CDC mediante el cobro de comisiones por adjudicación de obra pública. De hecho, fue detenido hace dos años en el marco de la «operación Petrum», una de las causas de este caso del 3%, que afecta directamente a la cúpula de Convergència.

Artur Mas reniega de su participación en estos casos –Palau y 3%– pero Daniel Osàcar entró en la ejecutiva de CDC cuando Mas fue aupado a la presidencia –los presidentes del partido pueden designar a dos directamente a dos miembros de su equipo– tras haber sido su secretario particular durante años. Del Pozo, ahora gerente de la extinta CDC, fue anteriormente gerente de la Fundación CatDem, el núcleo del «caso 3%». Un caso que parece estar en la recta final, a excepción de la investigación que se ha abierto a Miquel Roca, y que ha recabado la documentación solicitada a Andorra. En los últimos días, la justicia andorrana ha enviado al Juzgado de Instrucción número 1 de El Vendrell el contenido de la comisión rogatoria solicitada hace meses y que afecta al propio Daniel Osàcar y a Andreu Viloca, hombres del aparato económico de CDC, y a los hermanos Sumarroca, propietarios de Teyco y Ente, dos de las adjudicatarias de obra pública, entre otras personas.

El juez formuló esta petición ante las sospechas de que estas supuestas comisiones se recibían a través de cuentas bancarias andorranas, opacas en aquel país. Tras el peinado de todas las entidades y con la documentación en su mano, el juez de El Vendrell ha remitido el informe a la Unidad de Información de la Guardia Civil que, junto con los agentes de Delincuencia Económica de Tarragona, investigan las distintas piezas del «caso 3%», según informa «Crónica Global».

El «caso Palau», además de noquear al partido políticamente, lo deja a uña de caballo económicamente. La sentencia condena a CDC a pagar 6,6 millones, que deberá afrontar vendiendo las sedes del partido embargadas, un total de 16. Este coste dejará las arcas del PDeCAT en una delicada situación porque a los gastos electorales y los de Bruselas hay que sumar la sentencia. Jordi Turull, ex consejero de la Generalitat y diputado electo, se ha quejado de la lentitud de la justicia, aunque se ha afanado en ocultar que este retraso se debió en buena parte a la complejidad de la investigación pero, sobre todo, a los cambios constantes de jueces de instrucción en el «caso Palau». Una lentitud que muchos achacan a las presiones convergentes para dilatar el caso. Presiones que ahora se obvian para refugiarse en el victimismo.

Mas ha intentado eludir sus responsabilidades, pero Joan Llinares, ex director general del Palau, fichado tras conocerse el desfalco puso ayer los puntos sobre las íes en una entrevista en El Mundo: «El personaje central de esta historia, después de Jordi Pujol, es Artur Mas». Declaración más que demoledora que pone en la picota el futuro del partido a pesar de los cortafuegos construidos en el último año y medio con su cambio de nombre y con la dimisión de Artur Mas la pasada semana. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

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