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Rajoy no hará ningún gesto con los presos

Convoca el Pacto Antiterrorista para preservar la unidad frente a la presión para revertir la dispersión

  • Mariano Rajoy
    Mariano Rajoy durante la declaración por el fin de ETA/reuters

Tiempo de lectura 4 min.

05 de mayo de 2018. 05:51h

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Carmen Morodo.  4/5/2018

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, colocó ayer en primera línea a las víctimas del terrorismo para concederles el protagonismo que ETA les ha negado en la escenificación de su disolución. A las víctimas y a las Fuerzas de Seguridad del Estado, a jueces, a fiscales, a la Corona, y a los anteriores presidentes del Gobierno y a todos los ministros del Interior. A todos los demócratas, a quienes atribuyó el éxito de la derrota de ETA.

Fue un mensaje institucional al que Moncloa quiso dar la máxima solemnidad, y que Rajoy utilizó también para dejar una advertencia clara a los terroristas y a su entorno, el de que no obtendrán ninguna contrapartida tras disolverse y después de asesinar a más de 800 personas. Seguirán cumpliendo sus condenas y seguirá en vigor la política penitenciaria que se ha aplicado hasta ahora, donde los beneficios para los reclusos etarras están establecidos en la denominada «vía Nanclares», de la etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba como titular de Interior.

Éste es el debate que se viene encima, pero fuentes solventes confirmaron ayer a este periódico que en la agenda de Rajoy «no está en ningún caso hacer gesto alguno con los presos etarras ni a corto ni a medio plazo». No lo habrá en esta Legislatura, al margen de la posición que adopte el PNV o si se suman a esta exigencia otros partidos independentistas o de la izquierda. Los reclusos de la organización terrorista seguirán sometidos al tratamiento individualizado y la posibilidad de que sean trasladados a cárceles del País Vasco y Navarra dependerá de las mismas condiciones legales que se han venido aplicando hasta ahora, insisten las citadas fuentes.

Rajoy compareció tras la reunión del Consejo de Ministros en el Salón de Tapices del Palacio de la Moncloa para subrayar que «ni hubo ni habrá impunidad» con ETA, e invitar a toda la sociedad a recordar a las personas asesinadas por los terroristas durante estos 60 años. «Hoy cuando ETA ha anunciado por fin su desaparición hay que tener un primer pensamiento para las víctimas, para todas. Nada justifica tanto dolor y tanta impiedad», sentenció en el comunicado elaborado durante la reunión de su Gabinete ministerial.

El presidente quiso incidir en que el protagonismo no lo pueden tener los asesinos, sino las víctimas, al tiempo que también reivindicó el orgullo de formar parte de una sociedad que «sabe hacer frente a quienes pretenden romper nuestra convivencia». «Es una cuestión de democracia. España empezó a vencer al terrorismo cuando comprendió que el único relato posible es el de las víctimas. La historia de ETA es el relato del terror. Ese es el relato que quedará de ETA: la historia del fracaso de la violencia frente a la grandeza de la democracia».

El mensaje institucional también destacó que ETA ha reconocido por fin que toda su historia criminal ha sido un fracaso, que no han conseguido nada por matar y nada por dejar de hacerlo. «No tenemos nada que agradecerles». Rajoy sí quiso agradecer expresamente su trabajo a la Policía y a la Guardia Civil, a los jueces y fiscales, a los medios de comunicación y entidades cívicas que han sido determinantes en el final de ETA. Un agradecimiento que hizo extensivo a la Corona, «siempre comprometida con la democracia y cercana a las víctimas», así como a los presidentes del Gobierno que le han precedido y a los ministros del Interior.

Por cierto, el jefe del Ejecutivo anunció que el actual titular de Interior, Juan Ignacio Zoido, convocará una reunión del Pacto Antiterrorista para que todos los partidos valoren unidos la situación tras la disolución de la banda etarra. No obstante, y aunque el debate inminente será el de los presos etarras, Rajoy volvió a reiterar ayer que los crímenes de los terroristas se seguirán investigando y las condenas se continuarán cumpliendo. «Desaparece ETA, pero no el dolor que ha sembrado ni la deuda de gratitud que tenemos con las víctimas. ETA no ha logrado ninguno de sus objetivos políticos. Ninguno».

En ese sentido, el jefe del Ejecutivo también quiso incidir en que este final deja en evidencia el fracaso de un proyecto político corrompido por la violencia. Y el triunfo de la Ley de Partidos, que en su día sirvió para ilegalizar a Batasuna por su condición de brazo político de la organización terrorista.

El Gobierno no prevé que el último movimiento de los terroristas cambie la agenda del PNV en lo que afecta a su posición respecto al proceso independentista. «No les interesa en estos momentos. Seguirán midiendo sus pasos», aseguran.

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