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Sánchez entierra la legislatura

El Ejecutivo asume que el Congreso tumbará hoy las cuentas y las convierte en su programa electoral. Moncloa reniega del apoyo de los soberanistas y utiliza su boicot para reivindicar que no son «rehenes» del independentismo.

  • El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, siguió ayer la defensa de las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos desde su escaño
    El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, siguió ayer la defensa de las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos desde su escaño

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13 de febrero de 2019. 13:39h

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Ainhoa Martínez Madrid. 13/2/2019

Regusto a fin de ciclo. Este fue el sabor que dejó ayer la intervención del Gobierno en el pleno del Congreso de los Diputados en el que se debatían las enmiendas a la totalidad a sus Presupuestos Generales del Estado. La estrategia del Ejecutivo ha cambiado en los últimos días: de encomendarse al espíritu de la moción de censura –«hasta que el balón no empiece a rodar, los actores no tomarán posiciones»– a dar el partido por perdido antes de comenzar. En Moncloa asumen que el Congreso tumbará hoy su salvoconducto para agotar la legislatura, una eventualidad que acerca unos comicios adelantados y que les ha obligado a redefinir su hoja de ruta sobre la marcha: los Presupuestos pasarán de programa de gobierno a programa electoral, una suerte de «proyecto político para el futuro del país», resumen fuentes socialistas.

La reconversión respecto a las cuentas no es la única transformación a la que se ha visto abocado el Ejecutivo, la metamorfosis también ha quedado patente en su relación con los independentistas. De prodigar continuos gestos al soberanismo para granjearse su apoyo en la aprobación de los Presupuestos a equiparar a estos partidos con «las derechas de PP y Ciudadanos» en su objetivo de desestabilizar al Gobierno. «Ambos, anticipó la titular de Hacienda, María Jesús Montero; votarán juntos» en contra de unas cuentas «buenas para España». Esta posición llega a tal extremo que fuentes del Gobierno consultadas por LA RAZÓN deslizan que –en este contexto– al Ejecutivo no le interesa el apoyo de los soberanistas. Moncloa, mirando ya de reojo a las urnas, comienza a tejer un relato electoral que le permita presentarse a los comicios libre de cargas y peajes al independentismo. «Nadie podrá acusarnos ahora de ser rehenes de nadie», resuelven. En este sentido, la ministra Montero intentó ayer rentabilizar el veto a sus cuentas, negando «pactos ocultos» y espetándole a Pablo Casado: «¿A partir de ahora qué van a hacer? ¿Van a seguir diciendo que este Gobierno ha estado haciendo de manera vengonzante concesiones por debajo de la mesa?».

Las distancias con el soberanismo las marcó la vicepresidenta Carmen Calvo el pasado viernes desde la mesa del Consejo de Ministros y este distanciamiento se pudo apreciar ayer también en la intervención de la titular de Hacienda desde la tribuna del Congreso. Montero criticó que los partidos independentistas «se equivocaron de medio a medio» porque «tuvieron la ensoñación de que el Gobierno iba a aceptar lo inaceptable», en alusión a la autodeterminación o a pedir «algo que atente contra la separación de poderes» con la influencia en el Poder Judicial. «Ni podemos ni queremos. Este Gobierno no va a aceptar ningún chantaje», destacó.

Meses de interinidad

En Moncloa señalan que lo que ocurra finalmente hoy en la votación de las enmiendas a la totalidad marcará la velocidad que imprima el Gobierno en su dirección hacia las urnas. La posibilidad de un adelanto a abril es una de las opciones sobre la mesa. Aunque reconocen que «todos los escenarios están abiertos», fuentes del Ejecutivo descartaron ayer a este diario la fecha del 14 de abril –Domingo de Ramos–, sin embargo, la expectativa de que se celebren el 28 de abril sigue aún viva y cobra fuerza. Esto supondría que el Gobierno entraría en un estatus de interinidad sine die, porque con unas elecciones generales tan próximas a las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo se paralizará cualquier negociación en el Congreso a la espera de lo que ocurra un mes después en estos comicios.

En concreto, en Moncloa entienden que Ciudadanos no se hará otra foto con Vox, esta vez a nivel nacional, si tiene que medirse a nivel territorial con el partido de Santiago Abascal y quiere mantener su rol de derecha centrada y moderada. No obstante, prueba de que la decisión de convocar de inmediato o no solo está en la cabeza de Pedro Sánchez es que la propia ministra Montero llegó, durante el debate, a frenar las «ansias» de adelanto electoral de algunos partidos, señalando que «queda camino por delante». «Este Gobierno vino a gobernar, a cambiar la vida de la gente y mientras esas tareas sigan pendientes, este Gobierno seguirá gobernando», apuntó.

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