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Vox se aferra a la firma pero sus líneas rojas están fuera del pacto

García Egea viaja hoy a Murcia para cerrar «in extremis» el pacto a tres que dé al PP el Gobierno regional .

  • Vox se aferra a la firma pero sus líneas rojas están fuera del pacto

Tiempo de lectura 4 min.

04 de julio de 2019. 02:43h

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Carmen Morodo Madrid. 4/7/2019

Vox tiene que enseñar por fin hoy todas su cartas en la segunda votación de la investidura del candidato del PP, Fernando López Miras, a la Presidencia del Gobierno de Murcia. El secretario general de los populares, Teodoro García Egea, viaja a Murcia, su tierra natal, para buscar una salida al juego de órdagos que realmente debajo tiene pocos elementos sustanciales que justifiquen el bloqueo. Porque Vox se aferra a la exigencia de que Ciudadanos (Cs) firme sus acuerdos con el PP, que haya un pacto a tres, para justificar una exhibición de fuerza en su amenaza de bloqueo a los Gobiernos autonómicos de Madrid y Murcia. Y Ciudadanos ha convertido en una razón de honor su decisión de no estampar su firma en ningún documento que lleve también la de Vox, pese a que el apoyo del partido de Santiago Abascal, el acuerdo con ellos y el consentimeinto al pacto del PP y Vox, sea el que ha convertido en vicealcaldesa de Madrid a Begoña Villacís. Por poner un ejemplo.

Lo más llamativo es que Vox exige que se firme a tres un programa, pero no está haciendo guerra con el hecho de que de lo que han hablado en materia programática, ni siquiera el PP está dispuesto a hacer el más mínimo guiño a sus exigencias más polémicas. Es decir, reformas de igualdad, LGTBI, la supuesta perversión sexual en las escuelas públicas, y demás. Por tanto, Vox ha convertido en bandera de bloqueo la firma de un papel que ni siquiera está hecho. En Madrid, por ejemplo, cuentan que las negociaciones del PP y Cs están supuestamente muy avanzadas, pero debe haber mucho verbal, y poco por escrito. Y lo avanzado, hasta que Vox ha dado el golpe en la mesa y ha frenado la sesión de investidura de Isabel Díaz Ayuso, es un «programa de centro y liberal», que es sobre lo que Vox, por tanto, puede exigir que haya una firma a tres. Tan avanzado, según el PP, que el partido de Casado no se explica que en Madrid Ignacio Aguado no diese el martes su apoyo explícito a Ayuso. En el PP creen que es «por estrategia de tiempos, por intentar ejercer una posición de fuerza e intentar rascar más sillas en el Gobierno».

Ayer, la cúpula popular, con García Egea y el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, como portavoces, colocó toda la presión sobre Vox. Reprocharon su bloqueo, y les advirtieron de las consecuencias de convertirse en los «principales aliados» de la izquierda con su veto al Gobierno PP-Ciudadanos.

«Es una estrategia suicida y deberían saberlo. Ya han hecho su exhibición de fuerza. Y luego, ¿qué? Si creen que los ciudadanos les van a tener más en consideración por convertir sus escaños en un arma de bloqueo están muy equivocados».

Éste es el discurso, y es cierto que en el PP y también en Ciudadanos se resisten a asumir que Vox llegará a impedir Gobiernos de centro derecha o forzará nuevas elecciones. Pero dicho esto, también es cierto que en las direcciones nacionales no ponen del todo la mano en el fuego por hasta dónde llevará Vox su decisión de «hacerse notar». «Seguro que hasta el límite del tiempo posible. Eso sin duda».

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