La importancia de saber parar a la hora de educar a nuestros hijos

Rosa Rasche Santaolalla, educadora en Disciplina Positiva para Familias, asesora de crianza respetuosa y autora del blog www.embarazoycrianza.com.

Los más pequeños han intensificado sus dificultades de conducta
Los más pequeños han intensificado sus dificultades de conductaLa RazónLos más pequeños han intensificado sus dificultades de conducta

Las prisas no son buenas consejeras, pero cuando se trata de educación se convierten, como dice Marisa Moya, en una auténtica trampa mortal. Es fundamental que tengamos en cuenta que parar a la hora de educar a nuestros hijos puede convertirse en la mejor de nuestras herramientas. Es importante que, antes de tomar una decisión equivocada, seamos capaces de parar, respirar hondo y tomarnos un minuto para pensar que vamos hacer. No hay nada tan urgente de solucionar como para hacerlo dañando a los demás.

En demasiadas ocasiones las prisas de nuestro día a día nos hacen tener reacciones y tomar decisiones de las que luego nos arrepentimos. Debemos tomar consciencia de que tenemos que parar a la hora de educar. Es necesario que nos tomemos tiempo, que analicemos las situaciones y que le demos a cada acto la perspectiva que debería tener. Hay muchas ocasiones en las que es preferible que permanezcamos callados. Como en la vida en general, si aquello que vas a decir no va a sumar es preferible que no digas nada.

Son muchas las responsabilidades diarias que tenemos y muchas las situaciones cotidianas que van poniendo a prueba nuestra paciencia. Pero no podemos dejarnos llevar por todas esas situaciones y terminar “pagando” esa acumulación con nuestros hijos. Justamente por esta acumulación es por lo que es tan importante que aprendamos a parar antes de solventar un situación con alguna actitud de la que luego no nos sintamos orgullosos.

Que nos ocurre si conseguimos parar a la hora de educar

Cogemos perspectiva de la situación: Muchas veces el cansancio nos hace darle demasiada importancia a situaciones que en otras condiciones no nos habrían parecido tan importantes. Ser capaz de dar un paso atrás y tomarse un minuto para respirar hace que veamos toda la situación completa y seamos capaces de calibrar la importancia de cada cosa.

Damos tiempo a nuestro cerebro a que se integre: Cuando nuestro cerebro emocional se apodera de nosotros no somos capaces de gestionar nuestras emociones. La parte racional de nuestro cerebro queda relegada a un segundo plano. Para conseguir recuperar la “cordura” y que nuestras decisiones sean racionales necesitamos darle tiempo a nuestro cerebro. Alejarnos de la situación, respirar, beber agua... hace que nuestra gestión emocional pueda ir haciendo su trabajo y deje que nuestra parte racional vuelva. El post ¿Cómo funciona el cerebro de los niños? te puede ser de gran ayuda para entender mejor porque nuestro cerebro necesita esa parada.

Podemos buscar soluciones: Una vez que hemos conseguido que nuestro cerebro se integre y ver la situación con perspectiva es mucho más fácil que seamos capaces de centrarnos en buscar soluciones. Cuando nos dejamos llevar por la situación es muy fácil que únicamente queramos buscar quien tiene la culpa, pero la búsqueda de culpables no soluciona el conflicto.

Damos tiempo a la otra persona: Nuestros hijos también necesitan tiempo para entender y reflexionar sobre la que ha pasado. Si en vez de “saltar” nos retiramos y nos damos un tiempo, ese momento también le servirá al niño para pensar. En ocasiones las discusiones comienzan a elevarse y acaban convirtiéndose en un gran conflicto porque ninguna de las dos partes tuvieron un momento para calmarse y pensar en lo que había ocurrido. Quizá tu hijo ni pensó que lo que estaba haciendo no fuera correcto, si le das un minuto seguramente te sorprenderá su actitud.

Que enseñamos si somos capaces de parar a la hora de educar

Gestión emocional: No bloqueamos las emociones ni nos dejamos llevar por ellas. Al parar dejamos que nuestro cerebro y nuestro cuerpo procese lo que estamos sintiendo, lo interiorizamos y lo gestionamos. Si nuestros hijos ven que aceptamos y asumimos nuestras emociones y que trabajamos para que no se apoderen de nosotros ellos también aprenderán a hacerlo. Trasladaremos a los niños lo importante que es la gestión emocional y que todos necesitamos trabajarla.

Desde el enfado no se toman buenas decisiones: ¿Cuántas veces le has dicho a tus hijos que no tomen decisiones en “caliente”? Seguramente muchas veces. Por esto es importante que nosotros también hagamos ese trabajo y nos tomemos un minuto antes de tomar una decisión basada en nuestro enfado.

La importancia de parar: Sin duda, si los niños ven que paramos, nos tomamos un minuto y cuando estamos tranquilos retomamos la situación aprenderán que ese es el modo de hacer las cosas. Cuando son pequeños siempre estamos pidiendo calma a los niños pero perdemos grandes ocasiones de enseñarles la importancia que tiene. No olvidemos que con el ejemplo es como mejor se aprende.

Nuestros límites: Cada persona tenemos una forma de ser y lo que para una persona es algo inconcebible para otra no lo es tanto. Nuestros hijos también tienen que saber y entender donde están y cuáles son nuestros límites. Que vean nuestra parte más humana pero no es necesario que se la mostremos con malas e irrespetuosas actuaciones. Que mejor forma de enseñarles eso a tus hijos que parando un segundo y recomponiéndote.

Parar a la hora de educar puede convertirse en nuestro gran aliado y en el post Tiempo Fuera Positivo: Una valiosa herramienta para adultos y niños puedes encontrar como trabajarlo tanto tu como tus hijos. Los gritos, los castigos, las amenazas... lo único que hacen es alejarte de ellos y dar a los niños por válida esa forma de relacionarse. La próxima vez que te enfrentes a un conflicto con tus hijos tómate un minuto para respirar y seguro que ves la situación de otra manera.

Rosa Rasche Santaolalla, educadora en Disciplina Positiva para Familias, asesora de crianza respetuosa y autora del blog www.embarazoycrianza.com. También puedes encontrarme en Instagram Facebook