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El libro que relata la historia real de un niño refugiado, toda una lección para los adolescentes

En 2010 un periodista italiano llamado Fabio Geda trasladó al papel la epopeya real de Enaiatollah Akbari, un niño de diez años a quien su madre “abandonó” en Pakistán para que no muriera a manos de los talibanes en su Afganistán natal. Una historia que todos los adolescentes deberían leer.

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05 de septiembre de 2018. 08:45h

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Gema Lendoiro Madrid. 5/9/2018

Este verano desgraciadamente hemos visto la misma imagen repetirse una y otra vez: seres humanos en pateras llegando a las costas europeas ateridos de frío, muertos de miedo, con hambre y sed y dando gracias por no haber perecido en las aguas del mediterráno. Una crisis de refugiados que sitúa a Europa en un serio problema sobre cómo proceder ante la avalancha. Las caras de los niños llorando son siempre las que más nos impactan y es que nadie debería vivir una tragedia de semejantes proporciones, mucho menos un niño. ¿Qué pensarán esos niños? ¿Cómo son o han sido sus vidas hasta llegar ahí? ¿Qué sucede cuando por fin pisan lo que ellos creen que es la tierra prometida? ¿Qué sentimientos, vivencias, ideas arrastran en sus duras vidas? Si usted se ha hecho alguna vez todas esas preguntas puede obtener la respuesta en el libro En el Mar hay cocodrilos, es un libro cuyo argumento podría resumirse así: el viaje de supervivencia de un niño de diez años por media Europa. Un relato basado en una historia real. Conmovedor y de gran actualidad.

En 2010 un periodista italiano llamado Fabio Geda trasladó al papel la epopeya real de Enaiatollah Akbari, un niño de diez años a quien su madre “abandonó” en Pakistán para que no muriera a manos de los talibanes en su Afganistán natal. Ocho años más tarde, después de un larguísimo y azaroso viaje, Ena obtuvo el permiso de residencia como refugiado político en Italia. Con una crisis migratoria que copa la actualidad política de Europa, su historia resulta hoy más reveladora y pertinente que nunca.

La obra

Enaiatollah Akbari despertó una mañana y su madre había desaparecido. La noche anterior le había hecho prometer que nunca se drogaría, usaría armas o robaría. Con esas promesas como única mochila y el recuerdo fresco de su pueblo en Afganistán, de dónde tuvo que salir para no acabar en manos de los talibanes, el joven Ena aprendió a ganarse la vida al tiempo que buscaba un sitio donde echar raíces. Pakistán, Irán, Turquía y Grecia son las etapas del largo camino que finalizó, ocho años después, en Italia, donde vive actualmente.

Traficantes de hombres, dobles fondos, camiones, controles policiales, flotadores, lanchas, contrabandistas, chalecos salvavidas, devoluciones, exportaciones... Este fue durante años el vocabulario básico de un chaval, que ya es un hombre, que ha sido protagonista directo, como muchos, muchísimos otros, de uno de los problemas más acuciantes del siglo XXI.

En el mar hay cocodrilos, un best seller internacional traducido a 28 idiomas, es el relato de su periplo. Desprovisto de todo victimismo y reforzado por una estremecedora naturalidad, resulta una lectura obligada para todo aquel, joven o adulto, que desee comprender qué es lo que hace a un ser humano lanzarse al mar en busca de esperanza.


Una historia más vigente que nunca ocho años después de su publicación.


«Enaiat y yo nos conocimos en Turín en el año 2008, en una presentación de mi primera novela. Él asistió para contraponer su historia real con la que yo me había inventado acerca de un muchachito rumano que viajaba solo a través de Europa en busca de su abuelo. En cuanto lo oí hablar percibí una sintonía evidente entre la mirada ligera e irónica que utilizaba para reflejar sus dramáticas vivencias con lo que yo intentaba hacer con mi escritura. En ese momento comenzó a nacer En el mar hay cocodrilos.

En el 2008 las páginas de los periódicos comenzaron a llenarse de titulares acerca de los prófugos, de los solicitantes de asilo y de los migrantes económicos que trataban de llegar a Europa atravesando el mar: palabras como invasión, desembarco, clandestinos clamaban diciendo que algo histórico estaba a punto de suceder y que ni Italia ni Europa estaban preparadas para gestionar la llegada masiva de personas. Hoy, en el 2018, podemos decir que en aquellos gritos hubieron mentiras y también hubieron verdades.

Las mentiras: algo histórico y trascendental estaba ocurriendo en la vida de millones de personas, cierto —nunca antes como en estos años tanta gente se ha visto obligada a abandonar sus hogares— pero nada histórico estaba ocurriendo en Europa. ¿Un dato? Del 2008 a septiembre del 2015 los prófugos, los solicitantes de asilo y los migrantes económicos llegados a través del mar fueron el 0,17 por ciento de la población total, 874.000 personas sobre más de medio billón de habitantes (fuente INHCR). Un número de personas que Europa podría haber administrado sin grandes problemas.

La verdad: Europa no ha sido capaz de organizarse para acoger y absorber a estas personas. Y diez años de incompetencia, emergencia y egoísmo han permitido a xenófobos y populistas crecer en fuerza y popularidad. Es impresionante ver a una Europa surgida como reacción a la Segunda Guerra Mundial replegarse otra vez sobre sí misma y volver a tener miedo del otro y de lo diferente; volver a leer las propias fronteras no tanto a través de una cierta idea del mundo que hay que construir, sino de una cierta idea de mundo que hay que defender.

En medio de todo esto se publicó En el mar hay cocodrilos (en el 2010) y desde entonces trata de infundir esperanza a quien se niega a ceder frente a la retórica del miedo. Enaiat — que recientemente se ha licenciado en Ciencias Políticas y está tratando de trabajar en el mundo de la cooperación internacional— y yo estamos orgullosos de saber que nuestro libro sigue librando su propia pequeña batalla para conseguir un mundo abierto y acogedor. Un mundo capaz de empatizar con quien sufre. Un mundo capaz de pensarse mejor.»

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