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«Me apasiona la búsqueda de la belleza en las bodas: lo bueno hay que probarlo, lo bello no»

Entrevista con Sira Antequera, veterana wedding planner española

  • «Me apasiona la búsqueda de la belleza en las bodas: lo bueno hay que probarlo, lo bello no»
    / Lux Poem

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04 de marzo de 2018. 13:17h

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Gema Lendoiro madrid. 4/3/2018

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La boda es el punto de partida de comenzar una familia. En todas las culturas tiene un valor imprescindible. Todas poseen sus ritos. Y todas están llenas de emoción. Casarse es un acontecimiento único en la vida de una persona. Por eso la mayoría pone mimo y empeño en la organización de un día que perdurará en el recuerdo toda la vida. Sira Antequera se dedica a transformar en realidades los sueños de los novios a través de su empresa Sí, quiero. Lleva dos décadas haciéndolo. Capta la ilusión y el mensaje más allá de las palabras. Casarse y pedirle a ella que organice tu boda es lograr que esta sea, además de inolvidable, simplemente perfecta. Se define su trabajo como el de una weeding planner pero su perfil encaja más en el de wedding artist. El arte es el sello inconfundible de todo lo que hace.

Su nueva web abre con un vídeo (pincha aquí) que es un viaje emocionante con ascensos y vuelos interminables. Puedo muy bien imaginar las sensaciones de sus eventos, sólo viéndolo. Y dan ganas de ser uno de esos afortunados invitados...

La página es inusual y vanguardista. Sus creaciones respiran una sorprendente armonía de una coherencia estructural y emocional, que va desde la elegancia precisa a la superproducción, desde el barroco, al minimalísmo o el Land-Art, y es la pasión y la gracia con que está concebido todo cuanto se presenta en cada una de las imágenes, en equilibrio, riesgo, desafío, serenidad y emoción... Creación de una Artista en mayúsculas, que alcanza una transversalidad y una interdisciplinariedad de una soberbia y contundente estética.

En medio de la presentación de su nueva web tenemos la ocasión de entrevistar a Sira Antequera, alma mater de esta compleja disciplina en España. Introdujo la profesión en nuestro país hace más de 18 años. Un delicado trabajo que encuentra hoy un eco internacional sin precedentes, con una consolidada cartera de clientes tan cosmopolita como exclusiva, que valora el arte, la creación estética, emocional y conceptual de sus eventos.

-Convertida ya en un referente obligado, con gran repercusión en los medios internacionales, hábleme de aquello que distingue sus bodas y eventos, ¿en qué radica la diferencia y la singularidad de su trabajo?

-Puedo hablarte de lo que me apasiona, y es el ejercicio de búsqueda de la belleza. Una belleza que contagia, como decía el poeta "lo bueno hay que probarlo, lo bello no”. O Platón “la belleza es el esplendor de la verdad”. Alguien muy querido sugiere: "El Mundo está enfermo por falta de belleza". Trato de ser y hacer el Mundo que deseo. Con la gratitud, la compasión y la entrega que genera el fuego de una emoción preciosa. Disfruto viendo a mis clientes incendiados de pasión, y facilito, hago posible que la magia de esa emoción, sea, se realice,dure y además alcance la singularidad de volverse un acto único, irrepetible e inolvidable, cada vez.

Ayudo y descubro a mis clientes su capacidad y potencialidad imaginativa y de disfrute. Propongo, libero, abro los límites que los encorsetan, y provoco sumergirles junto a sus invitados, en una extraordinaria vivencia. Recuperando si se quiere, esa tradición tan nuestra y mediterránea, el eco de la fiesta dionisíaca, el festejo total de celebración ritual, sea sacra o pagana.

-En alguna intervención le he leído utilizar el concepto de Arte Total.

-Mi trabajo agrupa todas mis pasiones empujándome a una construcción pluridisciplinar de la felicidad. La belleza, la inteligencia, la funcionalidad y la eficacia de todo acto que (por nimio que sea) se funda en un equilibrio entre intuición e imaginación. La voluntad de una estética cómplice y generosa, cuya realidad es el lenguaje, la experiencia, la luz, la conexión emotiva... el Arte Total y la Fiesta. Mi objetivo es sumergir a los asistentes en una experiencia estética colectiva performática, en la que, a través de mi creación (el Arte, como ficción vinculante y real) se recupera la mística, el encantamiento, se disuelve la frontera subjetiva entre ilusión y realidad, atravesándola línea delimitadora de lo individual, comienzan a suceder emociones extraordinarias, prestidigitaciones increíbles, sincronías impensables, que conforman un poema, (visual, sónico, gastronómico... multisensorial), voy componiendo una sucesión de momentos engarzados como joyas, que son signos y significantes, y están cargados de sentido para los presentes, y terminan reconstruyendo la experiencia total, como una obra de metateatro y profundo sentimiento.

Hablo de la necesidad interior de explicar y reconstruir el propio mito, que provoca el arte como respuesta. La necesidad de una narrativa, incluso de una dramaturgia, un guión y como resultante su relato, su retrato, su bodegón, su instalación combinatoria, incluso su película. Mi modo de elevar la vida y sublimar los acontecimientos más íntimos. Una especie de antropología individual cuyo fundamento es la exploración personal y el autoconocimiento, donde les acompaño hasta el hallazgo, la chispa y esas lucecitas que se encienden en los ojos de cada pareja al darse cuenta... Es la forma de conectar lo cotidiano con la poesía, incluso el lenguaje figurado y la alegoría. Un ritual que provoca una respuesta emocional intensa en todos los asistentes.

-¿Cómo traduciría este argumento en lo que usted entiende como el diseño de una boda única?

-Lo que perciben los invitados es un retrato de los novios con forma de boda, pueden verlos en cada detalle. Por eso siempre hablo de personalización, que está generada por una subjetividad singular. Cada persona tiene su estilo personal. Dios no crea copias sino originales, y cada ser humano es único e irrepetible. Cada acto, evento o ritual de igual forma, es único. No me interesan actos clónicos, (en los que la originalidad pueda estar en un cambio de cubertería o algo de escenografía), son las historias mismas las que son únicas y diseño tratándolas como tal. No me gustan tampoco la modas, porque son ciclos puramente comerciales y esperables.

«Me apasiona la búsqueda de la belleza en las bodas: lo bueno hay que probarlo, lo bello no»

-Su sello visual es muy armónico, con rasgos de la exuberancia del barroco incluso cuando realiza diseños minimalistas, y con reminiscencias de un romanticismo tardío, pero evita lugares comunes. ¿A qué cree que lo debe?

-Trabajo de forma activa en la búsqueda de la inspiración, escucho los signos del inconsciente individual y colectivo (lo que C. G.Jung denomina generativa de una "Consciencia Continua") un estado listo para percibir los sutiles hilos de luz que cada cual percibe de armonía general.

Hablo del "Infinito Particular" que cada individuo o alma lleva consigo, a veces encriptado bajo apariencias y simulaciones socialmente “necesarias”. Me refiero a la esencia creadora intrínseca, esa chispa de lucidez fulgurante,que cada persona lleva consigo y que se manifiesta a veces por instantes con mayor o menor duración según el carácter, profesión y hábitos... quiero decir como su "maestro interior", su luz, su "medida bonita", lo que para el erudito poeta cubano Lezama Lima es “la Cantidad Hechizada". Eso busco, miro y admiro. Y entonces ayudo a aupar, lanzar, realizar y sublimar. El Tao dice: “el hombre que posee plenitud, piensa en la esencia y no en las formas. Busca el fruto y no la flor. Elige la sustancia y no las apariencias.” Entre apariencia y esencia hay un abismo complejo que sortear, un desfiladero útil plagado de revelaciones. El final, el fin último de cada profesión es la filosofía, tratar de desentrañar el sentido de las cosas y la vida, un servicio trascendente de concatenaciones y lazos, y teje cada experiencia con el talento y la gracia que le ha sido dado, en el hallazgo del Dharma, el destino, el propósito, y me refiero también a todo aquello que luego el Mundo necesita de ti. Lo que demanda de tu vocación y esfuerzo diario. Un punto en el que confluye y se funde lo personal y lo profesional.

-Vemos proliferar por todas partes el concepto de Wedding Planners, convertido en una "profesión" de moda, ¿por qué cree que ha sucedido esto?

-Probablemente porque desde fuera parece una profesión sencilla y no existe titulación concreta. Desde el desconocimiento se cree que con cursillos de unos días, están capacitados para realizar una profesión que requiere formación exhaustiva en muchas disciplinas. Como el que ve un Klee o un Miró y piensa que esos dibujitos puede hacerlos él. Pero los cursos son un gran negocio en sí mismos, aunque todos sepan que quienes salen no podrán ganarse la vida con ello. Se insufla una ilusión sabiendo que es inviable, y escondiendo la erosión que una legión cíclica de aspirantes se crea a sí mismos y a los clientes que pueda captar.

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-Además de bodas, diseña eventos corporativos, ¿el enfoque es el mismo?

-La perspectiva varía, porque en una boda es prioritaria la vivencia de los novios, y en lo corporativo es la marca. Los efectos y el propósito condicionan la historia y dramaturgia del evento. Mi modo de trabajo es similar, diseñamos y producimos una experiencia multisensorial para los asistentes en consonancia a la tipología y lo que persiga el cliente en cada caso con el evento, que asombre y supere las expectativas de unos asistentes cada vez más exigentes y entrenados, frente a un acto de Magia y Poesía (para mí sinónimos) que se dejan sumergir confiada y tranquilamente, en el hechizo de una fantasía y una ensoñación cómplice.

-Sus clientes son mayoritariamente femeninos. ¿Cómo valora la situación de la mujer en la sociedad actual?

-Es una pregunta compleja. He crecido con la certeza de una relativa igualdad de derechos y un discurso muy cercano al feminismo, consciente de la necesidad de defender esos derechos que tan duramente hemos conseguido en los últimos dos siglos en la vieja Europa. Pero no comparto una visión victimista de la mujer. Durante muchos años fui Directora de RRHH en grandes empresas y no he visto diferencia de salarios ni de condiciones por razón de sexo, (esa es mi experiencia con más de cuatro mil trabajadores bajo mi dirección), tampoco he conocido lo que suelen denominar "techo de cristal". Creo en la meritocracia y personalmente no acepto discriminación positiva de ningún tipo. Lo considero un fundamento para ciertas teorías falaces de control biopolítico, instigadopor resentidos entre personalidades mediocres.

Creo que con la presunta gestión de las cuestiones de género estamos permitiendo a los políticos un agujero negro presupuestario, a sabiendas de que no sirve para nada. En lugar de promover e incentivar el esfuerzo, la excelencia y lo sobresaliente, se potencian las voluntades acomodaticias con el marxismo cultural, que tiende a repartir lo que otros logran, y como decía Margaret Thatcher, dura, mientras dura el dinero que se roba a los otros.

-¿Qué retos cree que tiene el sector nupcial en España?

-Hay mucho de qué hablar en esa línea. España tiene un lugar de protagonismo mundial evidente en áreas como moda nupcial. Pero como receptor de las “Destination Weddings” o bodas de destino, España no ocupa el nivel internacional que le corresponde como la real potencia turística y gastronómica que nuestro país es. Fundamentalmente porque subsisten limitaciones legales anacrónicas que deben resolverse primero. Por ejemplo, existe una exigencia de residencia de dos años, para poder contraer matrimonio en España, que no tiene sentido hoy en día. La simple derogación de este requisito, eliminaría unas trabas burocráticas, que nos perjudican para competir, y que favorecen directamente como destino a otros países de nuestro entorno (como es Italia), beneficiando a su sector turístico y hotelero. Hablamos de cifras turísticas altísimas en juego, porque esta circunstancia elimina a España del gran circuito internacional. Y no tiene sentido que no tengamos una normativa coherente con el momento histórico, con nuestros competidores e incluso con el resto de la UE.

El promedio de “Destination Wedding” comporta un viaje de 150 personas con medias de estancia de cinco días, con todo lo que significa de consumo en hoteles, restauración, aviones, coches de alquiler, belleza, etc. No hay consciencia ni una valoración concreta de lo que significa como área específica del sector turístico. Sería necesario realizar esta estimación, las cifras son muy elevadas.

Otro ejemplo es una normativa específica para viabilizar el alquiler responsable de nuestro patrimonio histórico (palacios, espacios relevantes y villas hoy completamente infrautilizadas, e inoperativas al margen de toda comercialización) y convertirlas en fuente de trabajo y riqueza. Hay una inmovilidad estéril e incomprensible si comparamos con otros países con patrimonios históricos similares al nuestro (por ejemplo Italia y Francia, donde el acceso a localizaciones históricas es impresionante) prueba de que es compatible con una gestión profesional, y que contribuye a brindar una apertura cultural de un acervo devuelto al uso de servicio a la comunidad, generador de empleo y de riqueza.

- Disfruta lo que hace, ¿verdad?

-Sí, mucho, vivo cada día con gratitud, mi mantra vital es una frase de Heródoto que dice “Tu actitud es tu destino”. Y la aplico a pies juntillas.

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