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Me entristece mucho la guerra de madres

  • Me entristece mucho la guerra de madres
    / Foto cedida por Jaione Jabar

Tiempo de lectura 8 min.

26 de febrero de 2018. 07:28h

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Gema Lendoiro Madrid. 24/2/2018

‹Dejemos de intentar decir a cada madre/padre qué es lo mejor. Porque lo mejor realmente para tus hijos eres tú› Con este post, que se volvió viral en pocas horas, Jaione Jabar inició el camino de la escritura. Ella prefiere decir que es una persona que ha escrito un libro. Y, efectivamente, lo ha hecho. “Aquel post nació uno de esos días en que vuelves a escuchar por enésima vez cómo alguien critica a una madre por hacer las cosas con su bebé así y no asá. Minutos después de publicarlo, el texto había sido compartido ya miles de veces. Las mamás me daban las gracias ‹por hacer público algo que tantas madres pensamos, pero que no nos atrevemos a decir o no encontramos las palabras con las que expresarlo”. El resultado ha sido publicar el libro “Lo mejor eres tú” (Editorial Planeta).

-¿Por qué decidió escribir este libro?

-La verdad es que fue casi una casualidad. La editorial me lo ofreció, a raíz del 'famoso' texto de "lo mejor eres tú" que se viralizó. De primeras pensé que no lo iba a hacer porque los escritores son un gremio que admiro y respeto mucho, y al que no consideraba que tenía capacidad de pertenecer. Pero después vi que la idea no era hacer una novela, sino un libro con frases, reflexiones, inspiración,... para que las madres pudieran tomarse con un poco más de humor y calma algunos aspectos de la maternidad, sentirse comprendidas y liberadas de culpa sin necesidad de leer consejos de haz esto o aquello... y me gustó esa idea. Pero por eso mismo, siempre aclaro en las presentaciones del libro que este libro no me cataloga como escritora sino como autora de un libro. En concreto, autora de un libro que me hubiera encantado tener a mí cuando nacieron mis hijos, y que por eso me animé a hacerlo, por si a alguna otra madre le podía inspirar también.

-¿Qué aspectos cree que fallan hoy día en las madres?

Generalizar en este tema es un poco arriesgado, pero en general, creo que tenemos muchísimos sentimientos de culpa. Algunos tienen su origen en el entorno que nos rodea y otros que son fruto de nuestras propias decisiones y situaciones personales. Las mujeres, por suerte, tenemos muchas oportunidades hoy día y ejercemos muchos roles además del de madre. Algo que es maravilloso pero que, a su vez, conlleva tener que hacer muchas elecciones y renuncias cuando te conviertes en madre y ya no es tan fácil simultanear todos esos roles. Esas decisiones personales tienen un coste de oportunidad siempre, que nos genera un sentimiento de culpa. ¿Estaré haciendo lo correcto para mí? ¿Estaré haciendo lo correcto para mis hijos? ¿Qué pasaría si hiciera...?

Al mismo tiempo, la sociedad tiene aún una serie de normas sociales y roles predeterminados que trata de transmitirnos y que no siempre van a encajar con nuestra forma de ver la maternidad o nuestra vida, en general. Y ello hace que la sombra de la culpa aún se convierta en mayor.

Yo suelo decir, como pongo en el libro, que ser madre es como llevar un cartel de "se busca opinión 24/7". Por alguna razón, a la gente le encanta dar consejos a las madres. Y claro, cuantas más sugerencias te den, más probabilidades de sentirte culpable si tu propia opinión no coincide con la ajena, o por el mero hecho de ignorar la opinión de terceros, etc.

Pero, la realidad es que el sentimiento de culpa es de los peores que pueden acompañarnos en la maternidad porque te impide disfrutar, te hace cuestionarte continuamente, te merma la autoestima... Por ello para mí decir a las madres "lo mejor eres tú" y que así puedan liberarse un poco de culpas, es un mensaje importante y que me siento privilegiada de poder hacerles llegar.

Me entristece mucho la guerra de madres

-Conciliación. ¿Existe o no? ¿Debemos insistir para que sea una realidad la corresponsabilidad?

-Yo que viví mi primer embarazo en Holanda y después tuve a mi hija y segundo embarazo en Viena, creo que en España aún hay mucho por hacer en este tema. En Viena las bajas por hijo compartidas eran lo más común, y mucho más extensas que las de España, trabajar un día desde casa para estar más con los niños era común en Holanda tanto para hombres como para mujeres,... y ese tipo de cosas en España aún son un imposible, creo. Así que sí, creo que debemos luchar por ello. Porque además la corresponsabilidad conlleva, como demuestran esos países, tasas de productividad laboral, de satisfacción personal y profesional, etc. mucho mayores para todos.

-¿De qué se quejan más las madres? Soledad, no llegar a todo, sentimientos de culpa...

-Hay quejas variadas, creo. Una de las cosas de las que yo me quejo bastante porque me entristece, es la guerra entre propias madres. Parece que se crean "bandos" según un tema y otro, y se generan conflictos en los que hay que posicionarse en un bando u otro. Exponer tu opinión muchas lo toman con un ataque a la suya, en caso de que no sean opiniones convergentes. La idea de "vive y deja vivir" no abunda, y tampoco entre madres. Sin embargo, estando todas igualmente cansadas, o sintiéndonos solas o culpables de forma similar todas, ¿por qué no nos abrazamos más en lugar de criticarnos o juzgarnos?

Nunca vamos a hacer todo bien, nunca vamos a ser las madres perfectas, pero si nos apoyamos unas a otras en lugar de juzgarnos o criticarnos, seguro nos sentiremos menos solas, menos culpables, menos frustradas por no llegar a todo... ¿no?

-¿Qué ha querido aportar al publicar este libro?

-En el prólogo pongo que me gustaría que las madres que lo lean "sientan ese abrazo". Y ese es el principal objetivo del libro. Creo que a las madres, a veces, nos sobran consejos, nos sobran críticas o juicios,... y lo que nos falta es un simple abrazo de "tú puedes, tú eres lo mejor para ellos". Ese abrazo, si te hace además reír, o te demuestra que te entienden, puede ser mágico para verlo todo con otra perspectiva. Y eso es justo lo que me encantaría que consiguiera el libro, arrancar una sonrisa cuando estén más tristes, o hacerles ver que lo que ellas sienten lo sienten otras madres también y no es que sean "raras o peores madres", etc.

-¿Cuáles son sus expectativas como madre?

-Uf, difícil pregunta... Una frase que siempre he tenido muy presente es "darles fuertes alas para volar y sólidas raíces para volver". Y mientras lo intento conseguir, disfrutar con ellos todo y más es lo que intento. No creo en las madres perfectas, como digo en el libro. Y de hecho soy de las que dice que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Así que lo que espero es poder ir encontrando el camino para ser una buena madre para mis hijos y disfrutarlo, con sus días mejores y sus días peores, pero siempre aprendiendo.

Después de 9 meses haciéndome expectativas en el embarazo, tras nacer mi hija recordé de golpe eso de que nos pasamos media vida haciendo planes de cosas que jamás ocurrieron. Así que dejé de lado las expectativas para ir viendo día a día y ejerciendo el "ensayo y error" con todo el amor posible.

Las expectativas juegan un rol importante en la culpa de la que hablábamos antes. Porque si no cumples expectativas, aflora la sombra de la culpa diciendo "¿será mi culpa, habré hecho algo mal, no estaré haciendo lo suficiente?" Cuando la realidad es que el hecho de que las expectativas no se cumplan se puede deber a mil factores, propios y ajenos; Empezando por la simple cuestión de que las expectativas de partida podían ser irreales o difícilmente alcanzables.

Así que procuro tener pocas expectativas y centrarme en dar todo lo que pueda y disfrutar mucho del viaje. En la vida en general, y en la maternidad en particular.

-¿Qué tipo de educación da a sus hijos, en qué valores incide más?

-Sin duda un valor clave es para mí el "no hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti". Ser empático y respetar a otros me parece fundamental y espero que mis hijos también lo vean así siempre. ¿Si no lo quieres para ti, con qué derecho puedes pedírselo o hacérselo a otros?

La solidaridad y el compartir la suerte que nosotros tenemos con otros también es un aspecto que guía nuestra educación. Desde pequeño gestos, como donar juguetes, a otros como no desperdiciar comida y vivir agradecidos por las cosas que tenemos, son parte de esa solidaridad.

Y la igualdad es otra pata clave de nuestra educación a los niños. No creo que haya "cosas de niñas o de niños", y me encantaría que mis hijos crezcan con la firme convicción de que ser mujer u hombre no les limita ni sobre-capacita para ser o hacer una cosa u otra. Sino que aquello que quieran hacer será siempre cuestión de esfuerzo, trabajo, preparación, ganas de conseguirlo, etc. independientemente de que sean hombre o mujer. "Más allá del rosa o azul" que se llama mi blog, o "ni rosa ni azul" que es mi nombre en redes, tiene su origen en esta idea también. Cuando venía de visita de Holanda a España, en mi primer embarazo, me llamaba la atención que en todas las tiendas me preguntaban si esperaba niño o niña, para así saber qué tipo de ropas, accesorios de carrito, juguetes, etc. enseñarme. Yo no estaba acostumbrada a ello porque en Holanda, de hecho, se mantiene en secreto el sexo del bebé y solo se revela cuando nace. A mis amigas que estaban en España les parecía lo común y ni se lo habían cuestionado pero cuando vienes de fuera, choca mucho y te das cuenta cuánto marcamos las diferencias desde bebés. Es un simple color y otros aspectos sin gran trascendencia pero los estudios científicos demuestran que cualquier separación entre niños y niñas que hagamos frente a los niños, por muy irrelevantes que sean, generan en ellos un pensamiento de disociar las cosas de niñas de las de niños. Es decir, "se siembra la idea de la desigualdad de género y la importancia de separarlos" con esos simples detalles.

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