La excelencia gastronómica en Monte Mor o Novo

Este templo de buen comer se encuentra en esta localidad portuguesa, casi a medio camino entre la frontera hispano-lusa de Caya y Lisboa

Decir L`and en Alentejo es decir calidad. Hablar de L`and en Alentejo es aproximarse a la excelencia. Mencionar la palabra L`and, en temas gastronómicos, es recordar un impecable historial que, a día de hoy, ningún restaurante de la región ha superado. Me refiero al único que consiguió la apreciadísima estrella Michelín en este territorio. Algo, lógicamente, que es motivo de orgullo y satisfacción.

Pues bien, este templo de buen comer se encuentra en la localidad portuguesa de Monte Mor o Novo, casi a medio camino entre la frontera hispano-lusa de Caya y Lisboa.

Ahora bien, en estas cocinas no se mira sólo ese glorioso y laureado pasado. El recuerdo, como es obvio, permanece presente, pero el foco de atención, el punto de mira de este cotizado restaurante está en su presente y en ese prometedor futuro que le espera, ahora en manos, y bajo la dirección, del chef Nuno Amaral.

Desde que el comensal entra por el pasillo que da acceso al comedor principal percibe con toda nitidez la pasión y el cariño que este equipo de personas pone por deleitar y agradar. Imposible encontrar pega alguna.

La bandera de su excelencia sigue izada en todo lo alto, ondeando en el horizonte gastronómico más allá de las fronteras alentejanas.

Es bueno recordar que la palabra excelente en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en una de sus acepciones, la define como “que es muy bueno, que por alguna cualidad sobresale del resto”

Muy difícil encontrar otra palabra que englobe todo lo que quiero expresar. Eso es L`and: excelente.

En este marco incomparable (es, sin duda, uno de los restaurantes más bonitos que conozco), rodeados de grandes ventanales que dan luminosidad al espacio, entre cuidados jardines y terrazas de un blanco reluciente y aires minimalistas, bajo un sinfín de lámparas sobre nuestras cabezas que -por sí mismas- dibujan un precioso lienzo, el comensal notará que la experiencia que va a tener superará lo ordinario; sobresaldrá de lo común. Eso también es L`and. En pocas palabras, logrará que quede gratamente sorprendido. Consiguen que lo ordinario se convierta en extraordinario y, puedo asegurarles, que no es tarea fácil.

Para tal demostración culinaria han de ensamblarse, sin fisura alguna, todas las piezas. El servicio, el menú, la carta de vinos, la distancia entre las mesas, el tipo de vajilla y de cubertería, el ambiente creado, la presentación de los platos y el formidable trabajo de cocinas van tejiendo y anudándolo todo para que se consigan los mejores resultados.

Las bases, desde años, estaban fuertemente asentadas y, sobre ellas, florece este magnífico presente. Siguen brotando bonitas flores de estos tallos de raíces sólidas.

Un contrastado respeto al producto, una meditada innovación, evidentes dosis de creatividad, una muy reconocible tradición de años entre estos fogones y cierto atrevimiento en algunas presentaciones plasman la labor y el trabajo de su chef, quien, como es de esperar, va poco a poco dejando su impronta culinaria. Así debe ser y así es.

Como apuntaba anteriormente, este formidable equipo mantiene orgulloso en lo más alto la bandera de este restaurante referencia portugués. Al frente, dos grandes profesionales: Nuno Amaral (chef jefe) y Gonçalo Méndez (Sommelier).

El menú degustación que ofrece es ciertamente recomendable. Variado, amplio, de calidad, bien presentado, muy estudiado y con un excelente manejo del producto.

Salmón, “pezinhos”, salmonete, presa, lima, chocolate. Sobre estos productos base se modulan unas elaboraciones formidables. Todo ello, con la fantasía de algún bonito y detallista trampantojo al inicio de la comida que siempre es de agradecer por causar cierta sorpresa. Un viaje gastronómico que trata de exprimir la identidad propia portuguesa. En consecuencia, otorgan el valor que se merece los productos típicos de la región (tierra y mar), potenciando los productos procedentes de agricultura biológica y de temporada.

No dejen que se lo cuenten. No se queden con las ganas de conocerlo. Vayan a L´and. Disfruten la experiencia en carne propia. Acepten este viaje gastronómico que supone su magnífico menú degustación y olviden, mientras saborean esos momentos, los problemas y sinsabores del día a día.

Web: www.l-and.com