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Jose Luis Moreno vivió en la ruina más absoluta

Sufrió una profunda depresión que le llevó a aislarse del mundo. “Gracias a Dios pudo más mi fortaleza que mi pena. Un día me levanté y me dije: empieza de cero y sé valiente…”

Pocos conocen los detalles más íntimos de la vida de José Luis Moreno. La imagen que ofrece el empresario está rodeada por las risas y marcada por su papel de productor triunfador. Pero detrás de ello se esconde un hombre que oculta un gran secreto: llegó a tal depresión que lo abandonó todo y a todos para refugiarse en un chalet en el que ni podía hacer frente a las facturas de la luz. Por la noche apenas encendía la de la sala de estar o su habitación, el resto permanecía a oscuras. Tocó fondo y hasta dejó su labor como responsable de la popular serie, “La que se avecina”, en manos de Laura y Alberto Caballero, dos de sus sobrinos.

Pero, según nos confiesa, “ni cuando estaba peor llegué a tirar la toalla. Me alcanzó la crisis, caí en una fuerte depresión, los problemas económicos me asfixiaron… Aunque sabía que tenía que salir a flote, y así lo hice. Gracias a Dios pudo más mi fortaleza que mi pena, además, ideas nunca me faltaron, ni en el momento de mayor depresión... Solamente tenía que desarrollarlas. Un día me levanté de la cama y me dije: empieza de cero y sé valiente…”.

Recuerda con amargura que "por ser demasiado bueno me fié de quienes no debía y me estafaron, me metieron en un pozo sin fondo. Ahora soy más receloso y no volveré a caer en el mismo error”. Desligado profesionalmente de Laura y Alberto, aunque otros dos sobrinos trabajan a su lado, les ha pedido que abandonen en junio los estudios de su propiedad en los que se graba actualmente la serie. Los necesita para emprender en ellos futuros proyectos. El más inmediato ya está en marcha: la producción internacional “El resplandor y las tinieblas”, una aventura cuya trama transcurre en plena Edad Media por diferentes países europeos. La principal protagonista es Jane Seymour, en el papel de Leonor de Aquitania.

En el plano personal reconoce que “estoy sin pareja, hace mucho tiempo que no tengo una relación estable. Ya me casé tres veces, y otras tantas me separé. Con eso tuve bastante”. Sus problemas con Hacienda están a punto de solucionarse, y en apenas seis meses habrá saldado la deuda con el Fisco.