La pulsera fetiche del Rey Juan Carlos

”No se preocupe José, que voy a cuidar mucho esta pulsera tan emblemática. Es una cuestión real...”, dijo el monarca

El Rey Felipe VI junto al Rey Juan Carlos I
El Rey Felipe VI junto al Rey Juan Carlos I

Se la regalé hace años, cuando estaba en plena efervescencia la campaña impulsada por el ciclista Lance Armstrong contra el cáncer. Es una pulsera sencilla, de plástico color amarillo, y el Rey Don Juan Carlos la aceptó de buen grado al conocer su significado.

Pensaba que la tenía olvidada en un cajón, que se había olvidado de ella, pero nada más lejos de la realidad. Un buen amigo común, Luis C., me llama para contarme que el monarca emérito se la pone de vez en cuando, que le dijo que era una pulsera fetiche, de las que traen buena suerte y positivas sensaciones. Y que siempre la tenía a buen resguardo. Algo que me honra muy gratamente.

Todavía recuerdo la palmada que me dio el padre de Don Felipe al despedirnos, y sus palabras de agradecimiento sincero: ”No se preocupe José, que voy a cuidar mucho esta pulsera tan emblemática. Es una cuestión real...” Y por lo que veo debe serlo.

Siento especial debilidad y ternura hacia este hombre tan afable y cercano, con sus defectos y virtudes. Pero siempre con un gran corazón.