Carmen Calvo descubre que Pablo Casado no es Chiquito de la Calzada

La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, arranca la ronda de comparecencias ante la Comisión para la Reconstrucción creada en el Congreso que tratará de acordar una serie de propuestas frente a los efectos sociales y económicos de la crisis del coronavirus.
La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, arranca la ronda de comparecencias ante la Comisión para la Reconstrucción creada en el Congreso que tratará de acordar una serie de propuestas frente a los efectos sociales y económicos de la crisis del coronavirus. FOTO: Pool Pool

Carmen Calvo dice que “el PP está en la destrucción del ánimo de los españoles”. El PP no anima. El PP no es jocoso. El PP no es la alegría de la huerta. Acaba de descubrir que Pablo Casado no es Chiquito de la Calzada, y de paso, que ni Ayuso, Almeida y García Egea son Gabi, Fofó y Miliki. Nadie puede competir en la pista central del circo con ella, la Calvo, una especie de Paz Padilla pasada por Cabra; con Irene Montero, igualita a Mari Carmen y sus muñecas; con Pablo Iglesias, un Gran Wyoming sin tirantes, y por encima de todos y todas, con Sánchez, la simbiosis de Tip y Coll explicando cómo llenar un vaso de agua, y de Martes y Trece con su empanadilla de Móstoles. Él se asoma a la tele, nos pregunta “¿Cómo están ustedes?”, y a pesar de que tendremos que esperar cinco años para que nos vacunen, respondemos “¡bieeeeen!” llenos de alegría. Además, ¿quién cuenta los mejores chistes como Eugenio, que contaba chistes sin parecer que contaba chistes? Él. ¿Quién es el Rey Midas que va a repartir los fondos de la UE a manguerazos de oro? Él. ¿Quién nos ha traído la vacuna como un Rey Mago sin camello y en Falcon? Él. Y ahí está para certificarlo la diputada del PSOE, Pilar Candela, que se sitúa en el candelero con una frase para la Historia: “Las vacunas las paga el Gobierno de España. Sí, sí, el de Pedro Sánchez”. Toma ya generosidad a espuertas, gesto de magnificencia y altruismo que en estos momentos conmueve a la UE y al mundo entero. Nunca vieron los tiempos un caso igual de prodigalidad. Ahí vemos a Pedro Sánchez pasando la gorra al finalizar el Consejo de Ministros cantando por Rosalía “Fucking Money Man” y animando a todos: “Venga, chicos y chicas, que hay que pegar las vacunas a escote, soltad la mosca”. No se conoce ningún caso de escaqueo. Cuentan las buenas lenguas que todos se han sacudido el bolsillo con el entusiasmo que las unanimidades hace brotar de los corazones rumbosos con tarjeta Moncloa Platino. Se sintieron como aquella fan que, a falta de bragas y sostén, tiró su Rolex a los “Hombres G” mientras cantaban “Sufre mamón”. El delirio.