Álvaro Falcó Chávarri será el próximo marqués de Cubas

Seis meses después de morir su padre, solicita formalmente el título nobiliario

Alvaro Falcó y su prometida Isabelle Junot
Alvaro Falcó y su prometida Isabelle Junot FOTO: UAT GTRES

En España, poco más de dos mil personas pueden poner en sus tarjetas de visita que son duques, condes, barones o vizcondes. Entre ellos, y con meses de diferencia, están los primos Falcó, Tamara y Álvaro. Una es marquesa de Griñón y el otro, en breve lo será de Cubas. Cuando alguien con títulos nobiliarios muere sus herederos suelen esperar un tiempo de respeto para solicitar la sucesión de esas distinciones. Legalmente disponen de un año de plazo. Hace cinco meses moría, a los 81, Fernando Falcó, marqués de Cubas, siete meses después de su hermano Carlos, que ha hecho marquesa de Griñón a su hija Tamara. Ahora, Álvaro Falcó Chávarri, el único hijo que tuvo en su matrimonio de siete años con Marta Chávarri, ha solicitado el marquesado.

Una coach nutricionista

El joven, a la par que iniciaba las gestiones para ser noble, le pedía la mano a su novia, la coach nutricionista Isabelle Junot, hija del que fuera primer marido de Carolina de Mónaco. Isabelle tiene estudios de Arte Dramático y le hubiese gustado ser actriz, pero se dedica a enseñar a comer sano. Álvaro, que juega muy bien al golf, ha heredado el carácter empático y sociable de su padre y es director de ventas en Arkeero, una empresa de marketing digital. Se licenció en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Francisco de Vitoria y tiene un máster en el IE Business School. La pareja vive en Madrid, aunque con raíces en Marbella, de ahí que la boda que planean para el próximo año pueda ser en Andalucía.

Ayer se publicaba en el BOE el anuncio de la división de Derechos de Gracia por la que Álvaro Falcó Chávarri, por el fallecimiento de su padre solicitaba la sucesión en el título. Ahora se abren treinta días para que cualquier persona que se considere con derecho a ese título pueda también solicitarlo. Una vez pasado ese tiempo, Álvaro presentará una serie de documentos: una carta dirigida a Felipe VI, el árbol genealógico familiar, varios certificados, pagará los derechos y a esperar a que se publique en el BOE la Real Carta de Sucesión en el título.

De esta forma será el cuarto marqués de Cubas de su rama familiar que no es la directa a la que Isabel II se lo concedió. La reina se lo dio a una tía de su bisabuelo y éste, a su padre, Fernando Falcó cuando, cumplió 14 años. Los primos Tamara y Álvaro no sólo están unidos por esa distinción familiar, también tienen flecos pendientes por resolver en ambas herencias, ya que Fernando tenía una pequeña participación en la bodega de Malpica, que pasa por ser la joya de la corona de la saga familiar de los Griñón.

Otros intereses

Marta Chávarri y Fernando Falcó
Marta Chávarri y Fernando Falcó FOTO: Aurora Fierro Cover/Getty Images

Cubas, que vivía con su ex mujer Esther Koplowitz en Madrid, tuvo el acierto de vender en vida su estupenda finca extremeña El Valero. Él sabía que su hijo Álvaro tenía otros intereses y a él, que en su día presentó batalla para que no se la expropiasen, se le presentó la oportunidad de venderla. No lo dudó. Cubas sabía que era una finca de caza magnífica, donde el Rey Emérito se cobró varios de sus más preciados trofeos y en donde pasaba largas jornadas junto a su amigo: «De pequeños éramos buenos y no nos escapábamos, luego, ya un poco más mayores, alguna hicimos. Cuando Don Juan Carlos estaba en casa viviendo preparándose para las Academias nos escapábamos, por supuesto, para ligar y no queríamos que nos viera el director de estudios, el general Martínez Campos, duque de la Torre, que era muy severo, pero conseguíamos escaparnos de su ojo implacable».

Hasta este punto era la amistad entre el padre de Álvaro Falcó y Don Juan Carlos. Tanto Cubas como Griñón eran personajes que representan a una época que se extingue. Ahora sus hijos son también nobles, pero además influencers, deportistas y ambos tienen miles de seguidores virtuales.