Ay, Yolanda Díaz, qué bien rectificas

En el sanchismo hay que ser ejemplar rectificando o te expulsan de la pasarela

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz FOTO: A. Pérez Meca Europa Press

Dicen que Yolanda Díaz quiere abandonar la extrema izquierda. No le caen bien las hombreras del modelo. Espíritu Zen: alejarse del yo para encontrar su yo. Ya ha demostrado una enorme cualidad: sabe tirar la piedra y esconder la mano, o sea, denunciar a su propio Gobierno por no actuar contra la pandemia cuando ella avisó, y luego aclarar que la actuación del Gobierno contra el Covid ha sido y es ejemplar. En el sanchismo hay que ser ejemplar rectificando o te expulsan de la pasarela.

Será protagonista en la pista central del circo muchos meses, y sin necesidad de Redondo. No es la típica mujer progresista, confiesa. Ya: no es la muchacha típica de los domingos en la hípica y a las dos en José Luis, que cantaba Serrat. Ella es la comunista Vogue, la destilación última de la gauche divine y la gauche caviar, la que dice “no quiero estar a la izquierda del PSOE. Les regalo esa esquinita”.

Ahora que van a abolir la prostitución, encontrará muchas esquinas libres, no para vender su cuerpo, naturalmente, sino viejas ideologías de mercadillo pintadas con la purpurina de la modernidad transversal que va del Serrano de Cayetana Álvarez de Toledo al Pan Bendito de Omar Montes, que luce Rolex en la izquierda mientras trinca con la derecha.

La vio bien Carmen Lomana: “Parece una chica del PP”. Quizá su transversalidad también consista en disfrazarse de Arantxa Quiroga o Andrea Levy para llegar a la Moncloa despistando, pero le va a resultar difícil meter a camaradas como Ada Colau en un modelito de Verino. Mientras, Casado habla con Anne Applebaum en su búsqueda de ideas para un centro comercial que no haya utilizado el Corte Inglés. Alehop.