Díaz se ve obligada a dar la cara en Moncloa tras la polémica del 8-M

En el Gobierno crecía el malestar con ella por «haber dado armas a la oposición»

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en el Complejo de La Moncloa
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en el Complejo de La Moncloa FOTO: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

E l Gobierno ya había pasado página del doloroso episodio que supuso para un gabinete recién nombrado cambiar toda su hoja de ruta para dedicar todos sus esfuerzos a enfrentarse al coronavirus y a los miles de muertes que se sucedieron después. También había conseguido, en este sentido, rebajar la tensión con la oposición, que contundentemente había censurado al Ejecutivo por su gestión en la crisis sanitaria, e incluso había pedido su dimisión en bloque. Además, la polémica celebración de la manifestación del 8-M, y la posterior investigación por parte de la Justicia fue uno de los primeros reveses que más daño causaron en Moncloa y especialmente en el PSOE tras la imputación del delegado de Gobierno en Madrid, José Manuel Franco. Por otro lado, en el ala morada, sobre la ministra de Igualdad, Irene Montero, propulsora de la marcha feminista, se centralizaron también todas las críticas por llamar a la ciudadanía a salir a las calles, a pesar de la experiencia sanitaria que ya se estaba viviendo en Italia y las recomendaciones europeas de reducir exponencialmente los contactos sociales.

Es por ello que en Moncloa han molestado sobremanera las últimas declaraciones de la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, en las que trataba de sacar pecho de la «guía de protección» que elaboró en los días previos al 8-M en la que preveía medidas de protección para paralizar todas las actividades laborales no esencia, así como el mecanismo de los ERTE y el teletrabajo. Una agenda que el Gobierno se apresuró a censurar –según la vicepresidenta fue tachada entonces de «alarmista» dentro y fuera de Moncloa– y a recordar que era labor del ministerio de Sanidad pautar las medidas a tomar según el avance de la pandemia. En el Ejecutivo no entienden por qué la vicepresidenta decidió este jueves colocar en los medios este mensaje. Suponía remover unos inicios complicados para el Gobierno. Sobre todo, no lo entienden porque no es un asunto desconocido, y ya estaba «cerrado». Y es que su mensaje llega casi dos años después, con la legislatura encauzada, con los segundos presupuestos aprobados y a la espera de la recepción de los fondos New Generation, a los que Moncloa fía el inicio de la recuperación económica y la garantía de agotar el mandato con rédito positivo.

Fuentes gubernamentales reflexionan a este diario que no entienden si con sus declaraciones trató de marcar perfil de cara al proyecto político que comenzará a despegar tras las navidades, pero sí ven que, sí ésta era la estrategia de la vicepresidenta, es «un error», puesto que la consecuencia inmediata ha sido la de activar a la oposición, es decir «dar armas» a PP, Vox y Cs, de nuevo, con una delicada cuestión que afecta de lleno de nuevo al Ejecutivo. Desde la oposición piden una comisión de investigación en la Cámara Baja por «ocultar» datos que el Gobierno tenía en su mano sobre la pandemia. De hecho, el presidente del PP, Pablo Casado, va más allá y ya ha solicitado a la Fiscalía que abra «de oficio» diligencias contra los responsables públicos que «ocultaron información» sobre la Covid.

Ante esto, en Moncloa esperaban las aclaraciones de Díaz, que tenía la oportunidad para ello en la rueda posterior al Consejo de Ministros donde anunciaba la creación de la Agencia Española para el Empleo en sustitución del SEPE. La vicepresidenta, como ya hizo por Twitter el mismo jueves, se posicionó del lado de Moncloa para tratar de evitar las críticas de la oposición. Aunque sin éxito, debido al avance de las quejas y de las acciones que ya está ejecutando el PP. Ayer, Díaz, en una rueda de prensa visiblemente nerviosa, trató de salir al paso cargando contra el PP. La vicepresidenta se aferró al argumento de que España es un “ejemplo” internacional en la gestión de la pandemia y de la vacunación. Díaz pasó a acusar al PP de crear una «polémica artificial» y recordó que «ya lo hizo en su momento», al inicio de la pandemia cuando pidieron su comparecencia y la de la entonces vicepresidenta primera Carmen Calvo. «Acabó retirando» las comparecencias, defendió. Fuentes gubernamentales incidieron en la unidad del Ejecutivo y puntualizaron que la guía elaborada por Trabajo fue posteriormente «asumida» por el Ejecutivo.

Misma posición que también adoptó en público el Gobierno, en boca de su portavoz, Isabel Rodríguez. Desde el Gobierno, en un claro intento de rebajar la tensión generada en el seno del Ejecutivo, optaron por lo mismo y por responsabilizar al PP de la polémica generada. Según la portavoz, las palabras de Casado están «fuera de contexto» y «denotan la ausencia de sentido de Estado». «El único que falló fue Casado», zanjó, para repetir un mensaje de defensa férrea a su Ejecutivo. «Le puedo decir con mayor rotundidad lo que hizo el Gobierno, que fue estar al frente de nuestro país y dar respuesta a través de los criterios de la ciencia y las autoridades sanitarias», zanjó. Fuentes del Ejecutivo también precisaron que la reacción de España en la crisis fue «modélica» para la OMS.